El regreso del samurái

Antoine Diot disputó 14 minutos en Trento y descansó ante el Estudiantes. / d.Trento
Antoine Diot disputó 14 minutos en Trento y descansó ante el Estudiantes. / d.Trento

Diot confiesa que es «un jugador más fuerte» tras la lesión | El francés pondera la confianza del club taronja con los lesionados: «Hay sitios donde pueden buscar la manera de romper el contrato»

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

Antoine Diot no pudo cumplir su último deseo antes de marcharse de vacaciones el pasado verano, debutar con el resto de sus compañeros al inicio de la actual temporada. Tuvo que esperar hasta el 11 de diciembre, 444 días después de terminar lesionado la final de la Supercopa de 2017, para volver a sentirse jugador. Hace meses se rapó el pelo, poniendo fin a su reconocible moño. «El renacer del samurái», así lo definió al volver a pisar la Fonteta el día de la presentación. Esa noche no podía imaginar que su tortura se iba a prolongar tres meses más.

Ponsarnau avisó antes de viajar a Madrid para enfrentarse al Estudiantes que hay que tener paciencia con el francés. Su primera alegría llegó en Trento, con 14 minutos y un triple para el recuerdo. «Había esperado mucho tiempo, desde que nació mi hijo quería dedicarle un triple. Me hubiese gustado poder hacerlo en casa pero al final fue en Trento. Fue un momento emocionante, algo increíble. Significó mucho para mí», confiesa a LAS PROVINCIAS, enfatizando lo que supone ese momento: «Cada vez que vuelves de una lesión grave eres muy feliz».

La paternidad ha sido clave durante los quince meses que ha estado fuera de la pista. «Me ha ayudado mucho haber tenido a mi primer hijo, todo se ve diferente cuando te conviertes en padre, tenerle en mi vida me ha ayudado mucho a mantener mi mente en el lugar correcto y mantener la cabeza arriba», desvela con la misma contundencia con la que niega que se le pasara por la cabeza el fantasma de la retirada por su lesión: «Nunca pensé que el baloncesto se había acabado para mí. Quiero jugar muchos años más, no pienso en que el baloncesto se vaya a acabar».

Diot no es un recién llegado. Es el primero en ser consciente de que el reto que le viene ahora es el más complicado, entrar en la rotación. «Sólo pienso en hacer las cosas día tras día», apunta sin perder la ambición: «Quiero ayudar al equipo a ganar alguna de las competiciones que estamos disputando. Tenemos un montón de jugadores con talento y si tenemos salud y todo el mundo está bien, creo que podemos ganarle a cualquiera. Si echas la vista atrás a hace dos años, puede que no fuéramos el mejor equipo sobre el papel pero en la pista peleábamos cada uno por el otro compañero, lo dábamos todo y al final ganamos».

El francés se abre a medida que avanza la conversación. «No soy el mismo jugador que era antes de la lesión», admite. ¿Por qué?. «Ahora soy un jugador más fuerte mentalmente. Nunca he dicho 'antes jugaba 25 minutos, ahora quiero jugar lo mismo'. Quiero ayudar al equipo como he hecho siempre. Si tienen que ser cinco minutos, saldré a ayudar cinco minutos al 100%, si tengo que jugar veinte jugaré veinte. Me importa una mierda cuántos minutos tenga, lo que quiero es jugar el tiempo que me necesiten. Después de una lesión larga te haces más fuerte mentalmente. Me pasó con la lesión que tuve en la espalda».

El galo no quiere terminar la charla sin expresar su deseo de continuar en el club. «Me encantaría estar en un Valencia Basket de Euroliga la temporada que viene. Me gusta la ciudad, los aficionados y todo lo que rodea al club», admite antes de agradecer el apoyo de la entidad a los jugadores de baja: «El Valencia Basket ayuda mucho a los lesionados. Aunque no podamos jugar te sientes parte del grupo en todo momento, estamos con el equipo, vemos todos los entrenamientos, hablas con tus compañeros todos los días. Creo que el club se comporta de una forma perfecta con los lesionados de larga duración. Hay sitios en los que un jugador se lesiona y los clubes pueden buscar la manera de romper el contrato pero aquí eso no pasa. Somos una familia».