«Si pudiera elegir dónde entrenar sería Valencia, no cierro puertas»

En el Mundial de España. Su trabajo en Puerto Rico le permitió dirigir a la selección en el Mundial de España 2014. / efe
En el Mundial de España. Su trabajo en Puerto Rico le permitió dirigir a la selección en el Mundial de España 2014. / efe

El valenciano, elegido mejor técnico en México, tiene claro su futuro: «Cuando no hay trabajo en tu país no puedes quedarte parado» Paco Olmos Entrenador de baloncesto

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

Paco Olmos Hernández (Valencia, 1970) entrenó por última vez en España en 2012, en su segunda experiencia en la Fonteta que terminó de forma abrupta tras la no clasificación para la Copa del Rey. Desde entonces se ha labrado una carrera de éxito en Puerto Rico, donde llegó a ser seleccionador en el Mundial de España 2014, y se ha consolidado en el Fuerza Regia de Monterrey, con el que disputará desde el domingo la final de la Conferencia Norte de México.

-Felicidades por el premio de mejor entrenador de la temporada.

-Gracias, cuando le dan un premio a la figura del entrenador es un reconocimiento al trabajo del equipo y del staff. Hemos ido de menos a más, consiguiendo objetivos como ganar la Liga Regular y estamos en la final de la Conferencia Norte.

-Cada vez hay más entrenadores españoles trabajando en países como México. ¿Es un orgullo para ustedes o un síntoma de que no hay oportunidades en la ACB?

-Cuando no hay trabajo en tu país y en tu casa no hay que quedarse parado y hay que buscar soluciones. En su momento los entrenadores serbios comenzaron a acaparar Europa y ahora el entrenador español, facilitado por el idioma, ha salido al mundo latino. Es un baloncesto que ha ido creciendo con el modelo FIBA donde nos hemos educado.

-¿Cómo está a día de hoy el nivel de la liga mexicana?

-Hay ligas que están despuntando. Desde que yo empecé aquí la liga de México está muy mejorada, también porque otras han caído. El problema del dólar en Argentina ha hecho que el potencial de jugadores aquí sea superior, en Venezuela por los problemas políticos, en Puerto Rico por la economía o en Brasil por las visas, todo ha ayudado a que se consolide la liga mexicana.

-Al final, los técnicos españoles en México sois trabajadores en un país extranjero. Es decir, inmigrantes con trabajo. ¿Esa condición cambia la percepción de muchas cosas?

-Obviamente, entrenar aquí no es lo mismo que hacerlo en España. En el tema familiar las distancias y los cambios horarios lo dificultan y son ligas muy agresivas de calendario, cuando no estás jugando o entrenando estás viajando. Para ganarte el respeto tienes que dar un paso adelante porque vienes de fuera y tienes que aclimatarte a la idiosincrasia de cada país, como me ha sucedido a mí tanto en Puerto Rico como ahora en México. Es muy importante conocer la cultura. He tenido la fortuna de jugar siempre para ganar y eso creo que me ha ayudado a ganarme el reconocimiento.

-¿Nota que se le va cerrando el círculo de la ACB?

-Sé que es difícil pero lo único que puedo hacer es seguir en la palestra con mi trabajo y luego está la figura de los clubes, que te sigan, y de que tu representante te siga moviendo en el mundo ACB y Europeo.

-¿En estos años ha sido más falta de ofertas en España o que las que le llegaron no cumplían lo que buscaba o el caché que se ha ganado en Puerto Rico o México?

-Entiendo que desde España se pueda ver que las de aquí son ligas menores pero hay que opinar cuando se vive. He tenido situaciones contractuales y deportivas muy ambiciosas aquí y las posibilidades que han salido en la ACB no igualaban lo que ahora mismo puedo conseguir aquí a nivel deportivo y de contrato. Eso no quita que siempre tenga en la mente el poder volver pero mi agente sabe que si regreso es para un proyecto sólido y que pueda crecer, para eso creo que es importante la estabilización que estoy viendo en la ACB después de superar la crisis económica que afectó a la calidad de los equipos.

-¿Sigue al Valencia Basket desde Monterrey?

-Obviamente, es mi ciudad y el equipo donde conseguí mis mayores éxitos. Lo sigo, en la ACB, en la Copa y en la fase fundamental que están ahora en la Eurocup donde están a cuatro victorias de conseguir un nuevo título europeo para Valencia y la clasificación para la Euroliga.

-¿Consolidarse en la Euroliga es el paso que le falta al club para instalarse definitivamente con los grandes de Europa?

-El crecimiento definitivo que está teniendo el Valencia Basket, y más con la dimensión que da L'Alqueria del Basket para la promoción del baloncesto de formación, se merece consolidarse en la Euroliga y que tenga derecho no sólo a llegar por méritos deportivos sino una vez dentro tener la misma consideración por parte de la Euroliga que el Real Madrid, el Barcelona o el Baskonia. Sería importante tener esa estabilidad más allá de un resultado adverso. Si hay un proyecto sólido ahora mismo en España y en Europa es el Valencia Basket y eso nadie lo puede poner en duda.

-¿Regresar a la Fonteta aún es posible laboralmente en un futuro?

-Como entrenador no cierro puertas, intento trabajar cada día con el mismo esfuerzo y pasión. Vivo para esto y por eso he tomado decisiones personales difíciles pero si pudiera elegir una ciudad para entrenar siempre sería Valencia. Es mi ciudad, donde he crecido y donde está mi familia. Sé de la dificultad pero cuando uno quiere ser ambicioso con su trabajo no debe cerrarse ninguna puerta.

-Lo ocurrido en 2012 supongo que está ya olvidado.

-La gente sabe mi carácter, siempre estaré agradecido y fui respetuoso con las decisiones del club. A partir de ahí seguí trabajando no con la obsesión de volver a Valencia pero sí con la intención de ser un entrenador que puede tener todas las puertas abiertas por su trabajo.

-¿Se pone como técnico en la piel de Pesic o Laso en las últimas dos decisiones de la final de la Copa?

-Es esos momentos te puede entrar la ira o perder los papeles pero luego no te queda otra que la resignación. Siempre he creído en la vida que un error no se arregla con otro. Creo que los árbitros fueron conscientes de la primera acción (la antideportiva de Randolph a Singleton) y en la segunda se les cayó el mundo encima.

-¿Ha logrado cerrar la herida de la sanción por no viajar en 2004 a Israel para jugar con el Maccabi?

-Estábamos en un momento histórico porque la primera participación del Pamesa en la Euroliga fue increíble. La Final Four estaba deportivamente en nuestra mano y todos respetamos la decisión del club. A partir de ahí creo que la Euroliga le pasó factura al Valencia Basket.

-¿Fue demasiada prolongada esa factura? La sensación es que el club pagó muchos años esa decisión.

-Sí, creo que el dolor ya fue suficiente. Fueron decisiones meditadas, hay que valorar la seguridad que quiso dar el club a su plantilla y a su staff. Debería haberse dado carpetazo y el Valencia Basket a día de hoy ya tendría que estar consolidado en la Euroliga.