El proyecto de Ponsarnau se pone a prueba en el infierno de Belgrado

Jaume Ponsarnau da instrucciones durante un partido en la Fonteta. / acbphoto/ miguel ángel polo
Jaume Ponsarnau da instrucciones durante un partido en la Fonteta. / acbphoto/ miguel ángel polo

El técnico del Valencia Basket es consciente de que su puesto depende de una reacción del equipo en los dos partidos de esta semana

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

Jaume Ponsarnau se subirá hoy al avión que trasladará al Valencia Basket a Belgrado, con escala en Munich, sabedor de que está ante la semana más importante desde que es el entrenador del Valencia Basket. Aunque el técnico de Tàrrega se niegue a aceptar la realidad que envuelve la figura de los preparadores en el deporte profesional, esa que dicta que la cuerda siempre se rompe por el mismo lado, eso es lo que ocurrirá si su equipo no logra remontar el vuelo en los próximos partidos. ¿Injusto?. Técnicamente así debería ser, puesto que hablamos de un deporte colectivo, pero no será distinto en esta ocasión si no llegan las victorias. El único asterisco que está abierto, con el propietario del club molesto con la deriva del proyecto en los dos últimos años, es que de persistir la mala dinámica se tomara la decisión más drástica, la de despedir al entrenador y al director deportivo. Ya ocurrió en 2008 con Katsikaris y Rogers. El primero, por el mal inicio en la ACB. El segundo, por la confección de las últimas plantillas.

Para evitar cualquiera de esas decisiones dolorosas el único camino que le queda al Valencia Basket es volver a ganar y a competir. En el horizonte, los partidos de mañana ante el Partizan y el sábado en la Fonteta frente al GBC, el colista de la Liga Endesa con un balance de 2-7, son fundamentales. La de mañana será, además, una prueba de fuego para el carácter del equipo. A los taronja les espera un infierno en el mítico Pionir, donde ayer quedaban a la venta las últimas entradas para un partido que para el Partizan es un todo o nada si quiere mantener las opciones de clasificación para el Top 16 de la Eurocup. Los valencianos han perdido sus dos últimos envites en territorio serbio, donde no ganan desde noviembre de 2009.

Con 16 partidos oficiales disputados (9-7 de balance global) el argumento del equipo en permanente construcción ya no tiene mucha cabida para el proyecto de Ponsarnau y más teniendo en cuenta que 9 de los jugadores que han estado activos en el arranque, sin contar a Rafa Martínez que acaba de regresar, ya formaban parte de la plantilla de la pasada temporada.

El rendimiento de los tres fichajes preocupa en la entidad, así como las 52 bajas por lesión

El enfoque global de los males del Valencia Basket en el inicio de temporada debe incluir la enfermería. Los números en la ACB son significativos. El lavado de cara en los servicios médicos no ha menguado las bajas por lesión, 29 en 9 jornadas y contando la Eurocup 52, puesto que el peaje del pasado han lastrado a Rafa Martínez y a Diot. El francés, uno de los mejores pagados de la plantilla, leva 14 meses sin vestirse la camiseta del club que le ingresa la nómina cada mes. El base era fundamental en los esquemas de Ponsarnau cuando se hizo cargo del equipo, puesto que la previsión con él era que hubiera comenzado la temporada. A finales de noviembre la realidad con Diot es que sigue cogiendo el tono físico alternando entrenamientos con el filial.

Los tres fichajes, a examen

La humillante derrota en Tenerife frente al Iberostar de Vidorreta activó un gabinete de crisis en el Valencia Basket que comenzó en el propio vestuario del Santiago Martín y que continuó ayer en la Fonteta, puesto que el director deportivo no se desplazó a tierras canarias. Chechu Mulero es consciente de que el barco de la crisis es coral. Algo lógico si se analizan todas las decisiones tomadas desde que el Valencia Basket conquistó la ACB en junio de 2017. Muchas de ellas apuntan a Vidorreta y Ponsarnau, los dos entrenadores que han cogido la nave tras la marcha de Pedro Martínez, pero todas no. La mengua de rendimiento de la plantilla, donde referentes como Oriola, Sikma o Sato siguen esperando encontrar relevos de garantías, se ha acentuado con el inicio de temporada de los tres fichajes de este curso, Tobey, Matt Thomas y Labeyrie.

El caso del francés es curioso. Cualquier rendimiento suyo hubiera mejorado a su relevo, puesto que el paso de Latavious Williams por Valencia fue residual, pero sigue sin encontrar su sitio en la rotación. Por su parte, el bajo rendimiento de Tobey está lastrando el juego interior. El americano, en los primeros nueve partidos de la ACB, produce menos de la mitad de valoración por encuentro que Pleiss. Algo que ha obligado a un sobreesfuerzo a Dubljevic, que juega cuatro minutos más por cita y que ha aumentado sus números. La dependencia en la pintura del montenegrino es alarmante y peligrosa.

Uno de los argumentos que esgrimió el Valencia Basket para no renovar a Vidorreta fue que no mejoró el rendimiento de la plantilla. En el arranque de la Liga Endesa, contando 13 aspectos estadísticos, los taronja son peor en 10 de ellos con respecto a la pasada temporada y sólo ha mejorado levemente en el porcentaje de tiro de dos. El proyecto de Ponsarnau necesita, para salvar la bola de partido, una reacción inmediata.