En el nombre del padre

Luke Sikma posa antes del entrenamiento previo de la final./ j. bermejo
Luke Sikma posa antes del entrenamiento previo de la final. / j. bermejo

Sikma regresa a Valencia dos años después de ganar la ACB

JUAN CARLOS VILLENAVALENCIA.

Cuando Luke Sikma (Bellevue, 1989) se bajó ayer del autobús para realizar el entrenamiento previo a las Eurocup Finals que arrancan hoy en la Fonteta no pudo dejar de sonreír al observarse en el mural que recibe a los equipos en la Fonteta, donde posa junto a sus compañeros con el trofeo de la Liga Endesa conquistado en 2017. Al acceder a la pista miró al techo y esa sonrisa, perenne por su forma de ser, se aumentó al ver la bandera del título. Al hijo de un siete veces All Star y campeón de la NBA, Jack Sikma, le han comparado demasiadas veces con el mito, en el nombre del padre como en la película de Jim Sheridan y que sirvió de alguna broma en el vestuario taronja con la visita de la leyenda de los Sonics. Si algo ha demostrado a lo largo de su carrera es que ha sabido labrarse su camino, donde cada paso que algunos señalaban como 'hacia atrás' lo fue para saltar muchos metros. Así ocurrió cuando abandonó el sueño de la NBA y viajó a La Palma en 2011 y al abandonar, por una falta de apuesta, el campeón de España en 2017 y enrolarse en el Alba. Dos años después, 'el hijo de Jack' regresa a la Fonteta con el galardón de MVP de la Eurocup bajo el brazo.

«Lo bueno es que él nunca me ha metido presión, si había era desde fuera. Eso me ayudó mucho y me dio confianza», rememoró para fijar la importancia de tener a un mito del baloncesto como padre: «Había gente que pensaba que como era su hijo yo también tenía que ser una estrella. Nunca me afectó. Al revés, desde que fui consciente de quien fue Jack Sikma y lo que hizo para el baloncesto es un orgullo llevar su apellido en la camiseta». Ese orgullo volverá a sentirse hoy en Valencia, en un partido «un poco extraño» pero que afronta con muchas ganas: «Jugar la final de la Eurocup aquí contra el Valencia Basket va a ser una oportunidad única. Voy a disfrutarlo al máximo. No sé como será el recibimiento pero espero que me reciban bien. Este es un lugar al que tengo mucho cariño, en el que hemos pasado muy buenos momentos y tengo muchas ganas de volver a reencontrarme con la afición».

El americano, como no podía ser de otra forma siguiendo el discurso de Aíto García Reneses, traspasó la presión al conjunto taronja: «Nosotros somos un equipo joven que no ha jugado tantos partidos importantes como una final de la Eurocup. Ellos tienen muchos jugadores que han jugado Euroliga, finales de ACB, Eurocup...y eso les da mucha ventaja. El favorito seguramente es el Valencia Basket, tiene el factor cancha y una plantilla muy profunda».

Sikma reconoció que no afronta la final como una oportunidad de quitarse la espina de 2017 «porque en los cuartos de final yo me la quité ya ganando al Unicaja», que el Alba no va a afrontar el reto «con miedo» y que la segunda final para los alemanes de la Eurocup, tras perder en 2010 contra los valencianos, es un reflejo del trabajo de los últimos dos años: «Han sido maravillosos, seguro que mejor de lo que pensaba. Hemos ido de menos a más y mejorado cada día».

Uno de los duelos de la final llegará en el cuatro frente a un viejo conocido como Will Thomas. «He jugado muchas veces contra él en los entrenamientos y sé lo bueno que es y lo difícil que es pararle», admitió antes de confirmar que ha advertido a sus compañeros sobre la caldera de la Fonteta: «Cuando la afición está involucrada es muy complicado ganar aquí». Un aviso.