Noche de puro éxtasis

La plantilla, con Juan Roig y Paco Raga, en el interior del vestuario. / efe
La plantilla, con Juan Roig y Paco Raga, en el interior del vestuario. / efe

Juan Roig se baña en el vestuario y define el siguiente objetivo del Valencia Basket: «Ganar la Euroliga»

TONI CALERO

¿Dónde estaba la copa? Bailaban los jugadores del Valencia Basket empezando a descorchar las primeras botellas y el trofeo no aparecía. De camino al vestuario se había extraviado un trozo de metal grandioso, cuyo dueño, justo en ese momento, era Guillem Vives. Entró el base, sorpresa de última hora en el duelo decisivo, y la locura de los locales pasó al siguiente nivel. Entre gritos y gigantescos sorbos de champán mandaba la figura de Bojan Dubljevic. El montenegrino incendió -como acostumbra- al público durante el partido y luego siguió tirando del carro para liderar las celebraciones del club taronja.

Juan Roig celebra la copa en el vestuario

Fue imposible, como ya sucediera cuando el Valencia Basket conquistó la Liga ACB ante el Real Madrid, que la seguridad contuviera durante demasiado tiempo a los aficionados. Una grada que dio un gran ejemplo de deportividad cuando el presidente de la Euroliga, Jordi Bertomeu, entregó el trofeo de subcampeón a Niels Giffey. La Fonteta le dio mucho cariño al Alba Berlín -no tanto al propio Bertomeu- de Aíto y en especial a uno de sus jugadores franquicia, Luke Sikma. El americano, ex de Valencia Basket, cuajó una de sus peores noches como profesional y Juan Roig fue a buscarle para intentar consolarle.

El control en la pista permaneció en los primeros compases de la celebración, luego fue un imposible. Las voces de Abalde y Van Rossom se confundían con las de los aficionados cazando selfis a diestro y siniestro. Doornekamp mantenía un tono más discreto junto a su familia y la gran mayoría de protagonistas ajustaban sus cuentas pendientes tras una campaña en la que el Valencia Basket ha ido de menos a más hasta conseguir la plaza para la Euroliga. Muchos buscaban a Chechu Mulero, el arquitecto de la plantilla, otros peleaban el abrazo de Ponsarnau, seguramente el más feliz de todo el Valencia Basket por los giros -a mejor- que dio la temporada.

La Fonteta reconoce el mérito del Alba Berlín y Roig va a en busca de un Sikma desconsolado

Entre una nube de confeti quiso Rafa Martínez que Juan Roig levantara la Eurocup con él. El dueño, justo detrás de las decenas de fotógrafos, le dio calabazas. «Es tu momento», repetía Roig señalando al catalán con el dedo. El de Santpedor ya había llorado sentado en el banquillo en los instantes previos a una final en la que fue descarte técnico y tras levantar la Eurocup se derrumbó. Juan Roig se abrochó una Senyera para fotografiarse con su hermano Fernando y Rafa Martínez se unió. Ahí el capitán estampó su cabeza sobre el pecho del dueño del club y mostró su lado inconsolable. Mientras Rafa Martínez iba recuperando la calma, Juan Roig pronunció el objetivo que tiene entre ceja y ceja: «Ganar la Euroliga». Corto, sencillo y directo. El Valencia Basket acumula cuatro títulos de Eurocup y el deseo del propietario es dar el salto -muy grande- en el torneo donde juegan los mejores. De momento, vuelve a la Euroliga para la próxima temporada.

La sintonía entre Roig y Rafa Martínez, por cierto, volvió a quedar patente dentro del vestuario. Los jugadores incluso bromearon cuando ambos volvieron a fundirse en un abrazo. Todos menos un Will Thomas (MVP de la final) que recobró su perfil más serio en plena celebración. El de Baltimore, echando un vistazo a las notificaciones del móvil, veía de refilón como sus compañeros se iban pasando la copa para beber directamente de ella. Cuando los miembros de comunicación del Valencia Basket dieron por concluido el tiempo de 'picotear' en el vestuario taronja, los propios jugadores se rebotaron. Antoine Diot, después de firmar un gran encuentro, se mostraba eufórico. Para el francés fue la red de una de las canastas de la Fonteta, un auténtico tesoro tratándose de la final. Una hora después del término del encuentro regresaron los jugadores a la pista para seguir con la fiesta. La afición se resistía a marcharse.

Final de la Eurocup: Valencia Basket- Alba Berlín