Misión cumplida ante el maestro

Ponsarnau, en una 
acción de la 
primera mitad del 
partido.
/ irene marsilla
Ponsarnau, en una acción de la primera mitad del partido. / irene marsilla

El técnico de Valencia Basket se estrena en una final europea contra un entrenador con más de veinte títulos en su palmarés La pizarra de Ponsarnau minimiza el potencial ofensivo del conjunto de Aíto

T. CALERO VALENCIA.

Aíto (72 años) no lo duda ni un instante cuando hace hueco en la pista para Franz Wagner, un talento alemán de 17 años que ha entrado regularmente en la rotación del Alba Berlín y va a disfrutar de diez minutos en el primer asalto de la gran final. El técnico madrileño ya no brama como solía y se toma los encuentros con algo más de calma, pero en la detección de calidad sigue yendo sobrado. En su segunda acción, Wagner penetra dejando atrás a su defensor y hace un canastón a aro pasado. Luego, como el resto de sus compañeros, iría claudicando ante la anotación de Will Thomas y la seriedad del Valencia Basket, que ejecutó a la perfección el partido que imaginó Ponsarnau.

El 1-0 en la final de la Eurocup es también el triunfo del entrenador catalán, que tras caer en Tenerife (100-66) a mitad de noviembre tuvo pie y medio fuera del conjunto taronja. El triunfo en Belgrado relajó los ánimos en los ámbitos de decisión del Valencia Basket y el soberbio paso por competición europea, unido al despertar en la ACB, consolidaron la figura de Ponsarnau, inmerso estos días en su primera final europea. «No voy a negar lo ilusionado que estoy, pero como las otras finales que viví cuando llevaba un cadete o lo que llevase, cada momento se trata de vivir el reto con la mejor concentración posible. Quiero utilizar las experiencias que he vivido», explicaba el técnico.

Admitió Ponsarnau el lunes que llegó a temblar en los vestuarios mientras daba las charlas previas a aquellas finales y ayer, al menos en apariencia, compareció mucho más tranquilo. Aíto vio desde el parqué la rueda de calentamientos de sus jugadores, Ponsarnau no. El entrenador catalán tenía una misión: hacer bueno el factor cancha, no dejar espacio para las sorpresas y volar mañana hacia Alemania con el 1-0 en el bolsillo. Lo consiguió. La pizarra de Ponsarnau maniató -en ciertos momentos del choque- el potencial ofensivo del mejor ataque de la Eurocup para terminar ganando por una diferencia de 14 puntos.

Cuando Aíto empezó a entrenar al Badalona en 1973, Ponsarnau acababa de cumplir dos años

«Quiero felicitar al Valencia, han jugado un partido excelente especialmente en el tercer cuarto, en el que defendimos muy bien y anotaron grandes canastas, pero no una ni dos. Fue muy difícil frenarlos», admitió Aíto, nombrado mejor entrenador de la Eurocup y cuyo palmarés es incontestable: quince grandes trofeos en España y cinco europeos más la plata de Pekín con la selección española. Aíto es un referente, aunque a Ponsarnau le coge un poco lejos buena parte de la trayectoria del entrenador madrileño. Cuando Aíto empezó en los banquillos en Liga Nacional (1973-1974) con el Badalona, Ponsarnau acababa de cumplir dos años.