La mesa de la polémica

Will Thomas se eleva ante Luke Sikma en Berlín. / miguel ángel polo

El Valencia Basket acaba desquiciado con el cúmulo de errores en la señalización de las faltas en el marcador y la ausencia del tanteo local | El partido de Berlín duró dos segundos más de lo reglamentario

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

El tercer partido de las Eurocup Finals 2019, que se disputará mañana en la Fonteta entre el Valencia Basket y el Alba Berlín, comenzó a jugarse en el mismo instante en que el que los alemanes pusieron el 1-1 en la serie tras ganar en la prórroga por 95-92. En la vertiente positiva, los primeros ánimos al conjunto de Jaume Ponsarnau llegaron en el aeropuerto de Schönefeld, donde una marea de cientos de aficionados esperaban para ser embarcados de vuelta a casa, y continuó con la subida de los jugadores a la aeronave que les transportó a Valencia, con un aplauso de los acompañantes de la expedición oficial que llegó desde lo más cercano, puesto que estaban incluidos familiares y miembros destacados de la entidad de la Fonteta. Ese calor sirvió para mitigar el calentón con el que terminó el banquillo español el segundo partido de la serie.

La mesa del Mercedes-Benz Arena cometió muchos errores. Algunos de ellos de bulto. El más grave, y que pudo comprobar esta redacción tras el visionado del partido, fueron los dos segundos de más que se disputaron en los 40 minutos reglamentarios. Cuando restaban 42.7 segundos para el final del último cuarto, con 78-80 en el marcador y con posesión para el Alba, el reloj se detuvo tres segundos. Ese ataque terminó con un triple fallado por Sikma, rebote en ataque de Thieman y falta de San Emeterio sobre Siva, con 27 segundos por jugarse. En ese instante se produjo un tiempo muerto donde el banquillo aprovechó para protestar de forma enérgica la jugada. Tanto fue así que Belosevic, el árbitro principal, amenazó con pitar una técnica al delegado Alfonso Castilla y la tensión de la mesa y los colegiados llegó a afectar al jefe de prensa, que como suele ser habitual en los partidos continentales por cuestión de espacio colocan en la mesa de anotadores cerca de los operadores del Instant Replay. Tras la protesta se subió un segundo más al marcador... pero dos se quedaron en el limbo. Los mismos que le sobraron a los valencianos para finiquitar el triunfo puesto que la canasta de Siva que supuso el empate y la prórroga (83-83) llegó a falta de dos segundos y dos décimas para concluir el tiempo reglamentario.

Imagen de tv que demuestra cómo se quedó parado el cronómetro durante la final de la Eurocup

No fue el único error de bulto de la mesa de Berlín. Tal y como pudo comprobar esta redacción en directo, la señalización de las faltas de los jugadores del Valencia Basket, curiosamente no hubo ninguna equivocación con las del Alba, llegó a desesperar al banquillo de Ponsarnau, que ya no sabía si la cuenta buena era la que llevaban ellos o la que reflejaba el marcador.

Los dos errores más graves llegaron en el tercer cuarto, afectando a las rotaciones. Con 52-50 Sastre cometió su tercera falta personal sobre Siva. En el marcador subieron la cuarta a Tobey, que por entonces tenía tres. El americano cometió pocos segundos después una falta, la cuarta real pero la quinta en el videomarcador que cambió el color de su nombre a rojo para indicar que estaba expulsado. Pero Tobey siguió en pista porque tenía cuatro... hasta que cometió poco tiempo después la quinta... o la sexta para la lógica de la mesa alemana. La situación surrealista acabó con varias consultas de Belosevic al comisario. Unos minutos después, con 57-54, Diot cometió su segunda falta sobre Hermansson pero se le marcó la tercera. Ponsarnau reaccionó dando entrada a Van Rossom a 1:38 para el final del tercer cuarto. Una rotación no deseada y obligada por el error. La guinda del surrealismo llegó en el último cuarto, donde los valencianos no veían al atacar los puntos que llevaba el Alba. Errores 'humanos'. El acta no se firmó bajo protesta. La final se gana en la pista.

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