De la madre de Nacho Rodilla a los ánimos de Juan Roig

Ponsarnau, en la llegada del Valencia Basket a Berlín./ juan carlos cárdenas
Ponsarnau, en la llegada del Valencia Basket a Berlín. / juan carlos cárdenas

El viaje del avión oficial taronja demuestra que el club ha conseguido unir en las últimas tres décadas el tejido de una familia de basket

J. C. VILLENA BERLÍN.

«¿Cómo está tu madre?». La pregunta la hizo Rosa Oller, mujer del histórico delegado de campo Martín Labarta, a Nacho Rodilla, sentado una fila más atrás del avión oficial que desplazó ayer al Valencia Basket a Berlín. «Muy bien», respondió la leyenda taronja. Carmen Gil, la mamá del edetano, forma parte de la familia colectiva en la que se ha convertido un club que ya ha cumplido las tres décadas de vida. Al final, esos vasos comunicantes han ido llenando de baloncesto al club. Algo que puede resultar sencillo de decir pero que es algo más complicado de conseguir. Es por ello que en el ilusionado pasaje del avión se juntaron desde la mujer del añorado doctor Jorge Mora, María Moreno, al propio hijo del que fuera médico de los años de éxito con Miki Vukovic en el banquillo. Jorge Mora júnior es una viva imagen de su padre y ha heredado la pasión por el Valencia Basket, el Pamesa de toda la vida.

Muy lejos de toda esta vorágine noventera, pero pasando de cerca por la conversación entorno a la familia Rodilla, apareció correteando Paula Martínez Mercadal. O lo que es lo mismo, la hija del capitán. Un símbolo de la nueva era de la entidad taronja que ya sabe lo que es posar, lo hizo con diez meses, en un podium tras ganar un campeonato. Fue en Las Palmas tras ganar la Supercopa en septiembre de 2017. Ojalá esta noche se repita esa imagen en el Mercedes Arena con su padre camino ya de los tres años.

Como ocurrió en el desplazamiento a Kazan hace cinco años, el último que terminó en el viaje de vuelta por Europa con un trofeo que viajó en uno de los asientos delanteros, Juan Roig no pudo esconder la satisfacción de llegar a una cita histórica como es la octava final europea del club en los últimos veinte años. El mecenas de la entidad fue el primero en sumarse a los ánimos que compartía todo aquel que se cruzaba, en algún momento, con un integrante de la expedición. En las finales, tan importante es respetar las dinámicas del equipo como que ese vestuario note que tiene el apoyo de todos los estamentos de una entidad. La familia taronja puede llegar hasta a exdirigentes del club. Víctor Sendra y Manuel Llorente también formaron parte, como Jorge Martínez 'Aspar', del avión de la ilusión. El que quiere traer hoy la cuarta 'copeta' a casa.

A por la copa: Nacho Rodilla, campeón Uleb Cup 2003