Las lágrimas de papá Llompart

Pedro Llompart muerde en trofeo de la Supercopa en la Fontata. / j. bermejo
Pedro Llompart muerde en trofeo de la Supercopa en la Fontata. / j. bermejo

El balear, que llegó a Valencia con 14 años, cerró con la Supercopa de Las Palmas un círculo: «Siempre soñé con ganar un título con el Pamesa» Pedro y Álex, los hijos del base, querían repetir una foto con una copa como la que tenían con su tío Sergio Rodríguez

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

Pedro, de siete años, y Álex, de cuatro, esperaban el pasado domingo, impacientes, la llegada de su padre a casa. En cuanto Pedro Llompart asomó por la puerta se abalanzaron sobre él... buscando la copa que se entrega como premio a los campeones. Para entender ese momento familiar hay que viajar dos años en el tiempo. Sergio Rodríguez es cuñado de Llompart, están casados con dos hermanas, y en 2015 bajó a sus sobrinos al parquet del Palacio de los Deportes cuando ganó la Euroliga con el Real Madrid. La foto con la 'copa del tío' fue un acontecimiento... pero ahora la tienen con su papá. «Les hacía mucha ilusión. Fue un momento irrepetible. Haber vivido mi primer gran título siendo padre es una sensación que me emociona sólo de recordarlo», reconoce el base del Valencia Basket a LAS PROVINCIAS.

Una de las imágenes que más llamó la atención en la pista del Gran Canaria Arena, nada más conquistar los taronja la Supercopa, fue la alegría con la que festejó Llompart el título, pese a no disputar ningún minuto. No era para menos, puesto que acababa de cerrar un círculo cuando menos lo esperaba, a sus 35 años y tras ampliar un mes su contrato por la lesión de Diot: «Me emocioné porque llegué a Valencia con catorce años y mi sueño no era jugar en la ACB sino hacerlo en el primer equipo y ganar algún día un título con el Pamesa. Lo primero lo conseguí pero me fui sin ganar nada, para lo segundo han tenido que pasar veinte años. Mi sueño lo he logrado con 35, es algo muy bonito».

Cuando siendo junior anotó 50 puntos frente al Panathinaikos en Hospitalet se disparó la ilusión sobre la entonces perla de la cantera del Pamesa. «Nunca pensé que tuviera demasiada presión», confiesa. Lo basa en la lección que da la vida de que en el deporte no sólo se triunfa a base de títulos: «Estoy muy satisfecho con la carrera que he tenido. Al final logré asentarme en la ACB en buenos equipos. No todo el mundo logra hacerlo ni todo es ganar o perder en el deporte. Nuestro mayor premio es dedicarnos a lo que nos gusta y hacer feliz a la gente. Tengo claro que sin la formación que tuve en el Valencia Basket no hubiera sido posible. He tenido la suerte de volver al club donde empezó todo y conseguir un título cuando ya no lo esperaba. Lo tomo como un premio a toda mi carrera».

Llompart afronta su tercera etapa en la entidad taronja, puesto que volvió en la temporada 06-07 antes de recalar en el Tenerife. Su visión, por tanto, es interesante a la hora de valorar el crecimiento del club: «Ha cambiado muchísimo. Cuando llegué tenía una estructura más vinculada a la cantera y cuando me llegó la oportunidad en el primer equipo era el apogeo del gran Pamesa, con Oberto y Tomasevic. Durante todos estos años se han consolidado y ya tienen un carácter de campeón. Cuando vas ganando títulos todo el mundo se lo cree un poco más. Ahora mismo, cuando vienes como rival a la Fonteta te das cuenta de que estás en la casa de un grande. El clima de baloncesto aquí es muy bonito. El título de la ACB creo que fue el premio al recorrido del club que, visto con perspectiva, se hizo con mucho sentido».

El balear considera que la clave del actual equipo entrenado por Vidorreta es su calidad humana. «La diferencia entre tener un buen grupo de jugadores y un equipo campeón es el clima en el vestuario», sentencia y apunta a figuras como Rafa Martínez o San Emeterio: «La clave del actual Valencia Basket está en el núcleo de jugadores nacionales. Hay mucho ADN ganador y eso se ve claramente. Este año les veo aspirantes a todo si les acompaña un poco la suerte». Hoy abre sus puertas L'Alqueria. La evolución de la cantera que vio crecer a Llompart. «Lo único que tienen que hacer es disfrutar con el baloncesto», es su consejo a los chavales.