El mal juego eleva la tensión interna

Jaume Ponsarnau observa el marcador de la Fonteta durante un partido. / jesús signes
Jaume Ponsarnau observa el marcador de la Fonteta durante un partido. / jesús signes

El dueño del club no esconde su malestar al no ver una evolución en el proyecto y aprieta a la dirección de la entidad y a la deportiva Ponsarnau se expone al despido si el Valencia Basket pierde frente al Manresa

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

Las aguas en el Valencia Basket bajas revueltas tras las dos últimas derrotas en otro viaje de cinco días, juntando Vitoria con Lyon, donde más allá de los resultados lo que más preocupa internamente es el nivel de juego. A estas alturas del calendario, en noviembre, la previsión del club era que el equipo de Jaume Ponsarnau fuera más reconocible. Conviene recordar que cuando la entidad de la Fonteta tomó la decisión de no renovar a Txus Vidorreta no fue tan sólo por la no clasificación para la Euroliga sino porque la doble dirección, la general y la deportiva, entendió que el técnico vasco no había mejorado el nivel de baloncesto, y el de rendimiento de la plantilla, durante la temporada. Esa falta de evolución que concluyó el club fue determinante en la no continuidad del ahora técnico del Iberostar.

Ese concepto de 'no mejorar a los jugadores' es sinónimo de exigencia diaria. Para todos. Es cierto que Ponsarnau también está contando con la rémora de las bajas por lesión en el arranque (Diot y Rafa Martínez aún no han debutado y Sastre lleva un mes parado) pero su crédito se está lastrando con la reincidencia del Valencia Basket en aspectos básicos como las pérdidas de balón o la falta de regularidad defensiva en las seis derrotas que acumula a estas fechas. El partido de mañana ante el Baxi Manresa, el equipo revelación del arranque de la ACB, está subrayado en rojo desde el regreso de tierras francesas. Con un balance de 3-4 en la Liga Endesa, los taronja no pueden permitirse más tropiezos en casa si no quieren que peligre su clasificación para la Copa del Rey. Una edición con dos anfitriones, el Real Madrid por méritos deportivos y el mejor entre Fuenlabrada y Estudiantes si no quedan entre los ocho primeros, con lo que se abre la opción de que el corte se ejecute en la séptima plaza. Con la tensión interna elevada por la lenta evolución del equipo, el técnico se expone al despido si no logra la victoria frente al conjunto catalán, aunque no es el único foco del malestar.

La deriva del proyecto desde que Valencia Basket tocó el cielo el 16 de junio de 2017, al conquistar el título de la ACB de la mano de Pedro Martínez, tiene muy preocupado a Juan Roig. Lógico, teniendo en cuenta que el máximo accionista del club pone de su bolsillo casi diez millones del presupuesto cada temporada. Tal y como confirmaron a esta redacción fuentes cercanas al empresario, ese malestar es global puesto que en cinco meses de mandato Ponsarnau no puede ser el culpable de todas las vías de agua. Como suele ser habitual en la hoja de ruta de la entidad en casos similares, el 'apretar las tuercas' también afecta a las dos cúspides de la pirámide, el director general Paco Raga y el director deportivo Chechu Mulero. Teniendo en cuenta que la relación de ambos con el entrenador es muy buena la cuerda aún tiene recorrido para no tensarse al máximo. De la preocupación debe pasarse a la ocupación, ganando mañana.

La hemeroteca, siempre objetiva, recuerda que el último precedente de cambio drástico en la historia del Valencia Basket llegó tras una derrota ante los manresanos hace justo diez años. Un 75-82 en la Fonteta, con el Pamesa 3-3 en la ACB, dejó sin trabajo, de una tacada, a Fotis Katsikaris en el banquillo y a Rogers en la dirección deportiva. Desde entonces, tan sólo Hussein ha sido despedido una vez comenzada una temporada antes de enero del siguiente año.

Si algo no se le puede negar a Ponsarnau en los primeros trece partidos de la campaña, con un balance global de 7-6, es autocrítica. Es más, sus mensajes están teniendo mucho calado. Tras la abultada derrota ante el Baskonia no dudó en reconocer que su equipo había jugado «muy mal a baloncesto» y declaró que no supieron entender en el inicio el nivel que requería el encuentro, señalando al cinco inicial con ello. Tras la derrota ante el ASVEL, invirtió el foco en declaraciones a Gestiona Radio Valencia: «Hemos entrado muy bien pero al mover el banquillo no hemos encontrado a jugadores inspirados. Tenemos jugadores que está perdiendo la confianza en su juego y eso arrastra al equipo». Sin nombrarlos, los cuatro jugadores que fueron titulares en Vitoria y segunda unidad en Villeurbanne son Van Rossom, San Emeterio, Will Thomas y Dubljevic.

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