Otra final en la ACB tras la odisea

San Emeterio y Rafa Martínez, con gesto de cansancio, tras el aterrizaje en Manises. / manuel molines
San Emeterio y Rafa Martínez, con gesto de cansancio, tras el aterrizaje en Manises. / manuel molines

El Valencia Basket está obligado a ganar al colista si no quiere complicarse la Copa | Los taronja aterrizan en Manises 29 horas antes del encuentro después de estar retenidos un día en Rumanía por perder un vuelo

JUAN CARLOS VILLENA

valencia. Si la cara es el reflejo del alma, lo que revelaron los rostros de los miembros de la expedición del Valencia Basket al aterrizar ayer en Manises tras verse obligados a pasar la noche del jueves en Rumanía fue de mucho cansancio. El equipo taronja tocó tierra en casa justo 29 horas antes de enfrentarse esta tarde al Delteco GBC en la Fonteta. Sin duda, un contratiempo inesperado para afrontar una nueva final en la ACB, donde los valencianos no pueden fallar si no quieren complicarse aún más su presencia en la Copa del Rey.

Con la odisea asumida desde el momento en el que vieron cerrado el embarque el jueves en Timisoara, en el seno del club aún se mostró la perplejidad por todo lo ocurrido en la frontera. En ninguna previsión entraba que un autobús con un equipo profesional dentro, escoltado por dos patrullas de la policía serbia, una primera desde Belgrado a Vrsac y otra desde esa ciudad hasta la frontera, fuera retenido más de lo necesario en el control de pasaportes. «Hemos intentado descansar lo máximo que hemos podido y aprovechar el tiempo para, teóricamente, preparar alguna cosa para el partido ante el GBC. Lo positivo era no gastar energías», argumentó ayer Ponsarnau.

Sin tiempo de descansar, el equipo valenciano recuperó ayer por la tarde en la Fonteta el entrenamiento que tenía programado por la mañana. Para el técnico catalán una de las claves para el envite ante los vascos será superar ese desgaste añadido: «El coste más grande es mental y ahí está nuestro reto. El equipo ha llegado con un cansancio mental de un viaje muy largo con muchos días fuera de casa, que llegaba además muy pegado a un partido donde no jugamos como queríamos. Toda la fuerza mental que podamos tener pasan, primero, por creer en nosotros mismos».

La odisea por tierras rumanas no restará ningún gramo de importancia al partido, ni para el Valencia Basket ni para su entrenador. Tras la humillante derrota de la pasada jornada en Tenerife, la semana se afrontó como una doble bola de partido para el proyecto del técnico de Tàrrega. La primera se salvó, con el carácter de los veteranos más el paso al frente de Abalde, en Belgrado. Ahora toca volver a la buena senda en la Liga Endesa.

«Los partidos más difíciles siempre son los que todo el mundo da por supuesto que tienes que ganar. Lo primero que tenemos que hacer es respetar al rival. Si dejamos de respetarlos por pensar que son más fáciles, o que ahora viene un calendario fácil, caeremos en la trampa. Y no queremos caer en la trampa». Ese fue el aviso, cristalino, del propio Ponsarnau al entorno, dejando claro que el mensaje ya lo había mandado de forma interna a sus jugadores. Tan cierto es que hoy visita la Fonteta el colista de la ACB, el GBC tiene un balance de 2-7, como lo es que no respetar al conjunto vasco, que ha conseguido esas dos victorias en los últimos cuatro partidos, es la mejor forma de tentar a la suerte del disgusto. El vestuario es consciente de que una derrota es casi una carta de despido para su entrenador y, como demostraron en el Pionir, no es algo que sea del agrado del grupo.

Para meter un poco más de presión en cuanto al nulo margen de error hoy para el Valencia Basket, la hemeroteca recuerda que el balance frente al GBC en la Fonteta es de 12-0. En la última victoria, por 86-64, Rafa Martínez aportó 24 puntos, con 6 de 7 en triples. El capitán puede tener hoy sus primeros minutos este curso en la ACB.

 

Fotos

Vídeos