Fernando San Emeterio: «Somos una familia y si un hermano está en peligro todos estamos más tensos»

San Emeterio posa para la entrevista en la Fonteta.
/IRENE MARSILLA
San Emeterio posa para la entrevista en la Fonteta. / IRENE MARSILLA

Para el jugador del Valencia Basket sería una locura despedir a Ponsarnau en la actual situación: «En el deporte una visión a largo plazo es sinónimo de éxito»

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

Cuando un equipo está en el proceso de superar un mal momento conviene escuchar a los veteranos de su vestuario. Si se llama Fernando San Emeterio (Santander, 1984) con más razón.

-¿Han llegado al parón peor de lo que imaginaban?

-Sabíamos que el calendario era difícil y que teníamos rivales importantes. Lo veíamos como una oportunidad de poder ganar al principio para poder comenzar la temporada bien. No fue así y la realidad es que estamos en una situación que no creo que sea muy delicada pero queríamos estar mejor sobre todo en la Liga Endesa. Es más la sensación de esas derrotas donde en alguna no hemos competido que la propia clasificación.

-¿La sensación de frustración de Tenerife fue de las peores de su carrera?

-Sí. Lo comenté después del partido con algún compañero en la habitación del hotel, fue posiblemente la mayor paliza de vergüenza de mi vida. Fue un partido malo donde no nos salió nada. Nos miramos a la cara después del partido y cada uno analizó lo que podía ayudar al equipo.

-Vamos, un accidente.

-Creo que fue inesperado porque veníamos en una mejor línea, ganando dos partidos en casa con un juego mejor. Prueba de ello es que después de ese accidente hicimos dos partidos, en Belgrado en una pista difícil y contra el Guipúzcoa con las circunstancias con las que volvimos, siguiendo esa línea de los últimos cinco partidos. Lo importante después de lo de Tenerife era la reacción y el equipo la tuvo. Si en Belgrado hubiéramos salido aún pensando en lo que ocurrió nos hubiéramos llevado otra.

-¿Pasaron de la sensación de vergüenza en el hotel de Tenerife a la de orgullo en el de Belgrado?

-Tanto para lo malo como para lo bueno hay que mantener un equilibrio de confianza y mental. A veces suceden cosas que no te explicas y cuando te das cuenta vas perdiendo de 34. Tres días después tienes un partido en Belgrado y el equipo jugó el mejor partido fuera.

-¿Sería una locura despedir a Jaume Ponsarnau con el proyecto aún en ciernes?

-Sí, muchas veces hace falta una visión de largo plazo. En la vida y en el deporte una visión de largo plazo, en el mundo en el que vivimos, es sinónimo de éxito. Es lo que nadie hace y si lo haces tienes mucho ganado. Jaume Ponsarnau es un entrenador que tiene todo planificado durante el año para ir en ese largo plazo y creo que de cómo empezamos a cómo estamos ahora, pese a esa derrota en Tenerife, el equipo está mejorando.

-Vamos, que los despidos ocurren en los clubes pero deben ceñirse a situaciones límite.

-Sí, a eso me refiero. Entiendo que cuando pierdes de 34 en Tenerife esa noche todo el mundo piense que es un desastre y creo que hay que darle mérito al club que supo tener paciencia y tranquilidad en ese momento. Lo fácil hubiera sido cargárselo todo y hay que mirar las cosas con perspectiva. Se actuó bien.

-¿Les pesó la ansiedad de que su mal juego podía haber supuesto el despido del entrenador?

-Es así. En este vestuario hay gente de diez y por eso en ocasiones puede ocurrir esa situación de cierta ansiedad. Somos una familia y si un hermano está en peligro todos estamos más tensos. Es un mundo profesional y estas cosas pueden pasar. Lo que está en nuestra mano es lo que hicimos después de Tenerife. Analizarnos, mirarnos el ombligo y pensar dónde podemos ayudar.

-El deporte tiene situaciones curiosas. En esos días tan tensos para ustedes el Baskonia prescindió de Pedro Martínez. ¿Le sorprendió?

-Es el juego actual del deporte pero la verdad es que a mí no me sorprendió mucho porque conozco ese club y sé como funciona. Te sorprende por lo bien que lo había hecho Pedro Martínez la temporada pasada llevando al Baskonia a la final de la Liga Endesa, que hacía años que no la jugaban. Para mí es un entrenador de los mejores que he tenido, TOP. Es injusto lo que pasó pero por otro lado tampoco me sorprende.

-¿Qué están trabajando en el parón para mejorar el juego?

-Primero tenemos que recuperar gente, de verdad. No recuperar de lesiones, sino sensaciones y feelings. Que gente importante aporte de verdad, para eso estamos trabajando individualmente e intentando recuperar la forma que por lesiones o contratiempos hay jugadores que no hemos hecho casi pretemporada. Eso se nota a la hora de acabar de arrancar. En el juego colectivo ya habíamos hecho un par de cambios en las últimas semanas que creo que estaban dando resultados.

-¿Les está costando más entrar a los fichajes por ese motivo?

-Es lo que ocurrió el año pasado también. Cuando hay tantas bajas se cambian los roles y la gente que llega nueva tiene que ir aprendiendo un poco los sistemas y se encuentra con que es protagonista principal. Eso crea más frustración.

-¿Notan los nervios del público?

-Sí que lo notamos. Es normal, todos estamos un poco tensos porque cualquier derrota que no esperas te puede complicar una clasificación para la Copa en la que el Valencia Basket siempre tiene que estar.

-¿Les afecta?

-Siempre te afecta pero nosotros somos los más exigentes y los que lo queremos hacer bien. Te afecta porque sabes todo lo que conlleva. Una vez que el balón rueda siempre intentas dar lo máximo y lo mejor.

-¿Cuando se recuperen los lesionados el Valencia Basket volverá a luchar por todo?

-Sí, no hay motivos para pensar que no será así. Ya lo hemos hecho. Lo que pasa es que eso queda muy lejos y hay mucho trabajo por delante. Nuestra realidad es somos actualmente el noveno clasificado de la ACB. Con trabajo y esfuerzo podremos buscar nuestro techo.

-Se habló mucho de aquel tiempo muerto de Will Thomas .

-Es algo que pasa en los equipos y en las familias. Creo que es algo necesario, igual las formas no fueron las mejores pero en tu casa cuando te enfadas también lo haces, lo que pasa es que no te están grabando salvo en Gran Hermano. Al día siguiente hacíamos bromas con ellos.

 

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