El Valencia Basket conquista Kazán y jugará su octava final europea contra el Alba Berlín

Dubljevic bloquea una canasta de Henry en el partido en el Basket-Hall Arena./UnicsKazan
Dubljevic bloquea una canasta de Henry en el partido en el Basket-Hall Arena. / UnicsKazan

El Valencia Basket se sobrepone a todo y se mete por la puerta grande en una nueva final continental | El rival: entrenados por Aito García Reneses y con Luke Sikma en la plantilla

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAKazán

Tras dos horas de un partido agónico, donde se vivió incluso la primera expulsión de Dubljevic con la camiseta del Valencia Basket tras una antideportiva y una técnica, el balón le llegó a las manos de Matt Thomas. Siete segundos en el crono. 73-79 en el marcador. Se había acabado el sufrimiento, el banquillo taronja ya comenzó a festejar la clasificación para la octava final de la historia del club. Se sumó el director deportivo, Chechu Mulero. El arquitecto. Con los ojos bañados en lágrimas. No era para menos, tras una victoria que parecía imposible tras la marcha al vestuario de Dubljevic y la remontada del Unics. El corazón, el coraje, el hambre del Valencia Basket hizo el resto. Con un nombre propio, que merece un punto y aparte.

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Sam Van Rossom formaba parte de la plantilla que ganó la Eurocup de 2014 en Kazán, junto a Rafa Martínez y Dubljevic. Tras una temporada en blanco por su grave lesión en la rodilla salió del club. Sin una palabra, sin un reproche. La vida le dio la segunda oportunidad al belga. La que merecía. Llegó el título de la Liga Endesa de 2017 y ayer, cuando el Valencia Basket parecía caído en la red con el 48-46 a cuatro minutos del final del tercer cuarto, Van Rossom asumió el mando para dar la vuelta al marcador con un parcial de 4-10 hasta el final del tercer cuarto (52-56) y que continuó con el belga en el arranque del cuarto (52-58). Llegó un último momento de sufrimiento (61-64) que volvió a salvar, con dos canastas antológicas, un Van Rossom que se fue a los 15 puntos. Con el 63-70, pese a los triples a la desesperados del Unics, la final ya estaba sellada para el Valencia Basket. La octava y en busca del cuarto título. Gracias a la decimocuarta victoria consecutiva en la Eurocup, una marca que ya es récord del club. Para que todo fuera igual que en 2014, Juan Roig lo celebró a lo grande en un Basket Hall de Kazán que seguirá siendo tierra santa para la entidad de la Fonteta.

73 Unics Kazan

Henry (2), Kolesnikov (-), Ponkrashov (10), Ejim (5), Morgan (6) -cinco titular- Lockett (8), Ndour (11), McCollum (13), Klimenko (-), Smith (11) y Kaimakoglou (7)

79 Valencia Basket

Vives (8), Matt Thomas (15), San Emeterio (11), Will Thomas (9), Dubljevic (10) -cinco titular- Abalde (2), Labeyrie (-), Van Rossom (15), Tobey (7), Rafa Martínez (-), Diot (-) y Doornekamp (2)

PARCIALES:
16-23, 20-16 (36-39), 16-17 (52-56) y 21-23 (73-79)
ÁRBITROS:
Pukl (ESL), Shemmesh (ISR) y Nikolic (SER). Eliminaron al visitante Dubljevic por una técnica y una antideportiva (m.21) y al local Smith (m.40)
INCIDENCIAS:
Segundo encuentro de las semifinales de la Eurocopa disputado en el Basket-Hall Arena de Kazán ante 6.193 espectadores

Más allá del cambio de tendencia arbitral que se produjo tras la técnica que recibió Ponsarnau con 29-36, tras protestar un clara falta de McCollum sobre Dubljevic al que agarró ostensiblemente por el brazo, el Valencia Basket dejó escapar una oportunidad de oro en la primera parte de abrir un hueco en el marcador que hubiera casi sentenciado la semifinal de la Eurocup. Con un Unics Kazan muy nervioso, y fallando un triple tras otro, los valencianos amasaron una renta de once puntos en el primer cuarto (5-16 y 8-19) que pese a que el conjunto ruso recortó al final de ese periodo (16-23) volvió a crecer hasta los diez puntos tras el triple de San Emeterio con el que arrancó el segundo cuarto (16-26). Se entró en un momento de partido donde los taronja contestaron con un triple, primero con Tobey y luego con Vives, a cada intento del Unics de acercarse en el marcador. Así se llegó al 26-36 para que en los últimos cinco minutos de la primera parte el parcial fuera de 10-3, que pudo ser peor si McCollum no falla el último triple que acabó con un mate en el otro aro de Van Rossom, que dejó el partido abierto (36-39).

Van Rossom, inmenso, guía al conjunto taronja a la victoria con varias jugadas magistrales

Dubljevic sufre su primera expulsión en el Valencia Basket y sale de la cancha en el minuto 21

La segunda parte comenzó con la octava pérdida de balón del Valencia Basket y con la expulsión de Dubljevic tras acumular una antideportiva y una técnica, que sirvió para que el Unics empatara 42-42. El equipo de Ponsarnau tardó en encajar un golpe que ya no se ve en las pistas de baloncesto en Europa, el de un jugador yéndose a vestuarios antes de tiempo, pero el equipo ruso no lo aprovechó para dar un golpe encima de la mesa. Aunque restaba mucho tiempo ahí llegó otra de las claves de la victoria que metió al Valencia Basket en su octava final continental. El Unics confió su suerte a los uno contra uno de Henry, nefasto en toda la serie, y se apagó tras su primera y única ventaja de la tarde, con una canasta de Smith (48-46). Fue ahí donde emergió la figura de Van Rossom para desatar una euforia que se trasladó al vestuario visitante del Sports Hall.

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