Ahogados en las aguas de El Pireo

Ahogados en las aguas de El Pireo
EFE

Spanoulis y Milutinov comandan una victoria plácida de los griegos en un partido que se acaba a los dos minutos cuando el marcador refleja el 11-0

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Cuando salió el calendario de la Euroliga a ningún ejecutivo del Valencia Basket le pasó por alto que el inicio, mirando los cinco primeros partidos era durísimo. Tres salidas de las más complicadas (El Pireo, Tel Aviv y Barcelona) y dos partidos en la Fonteta contra los dos equipos que disputaron la última final de la competición. Dicho lo cual, nadie podía imaginar que después de esos dos primeros envites el conjunto de Ponsarnau acumulara no un 0-2 que es algo que sí podía ocurrir sino un average de -51 que le coloca como colista de la tabla. Ni se compitió ante el CSKA ni ante el Olympiacos y eso el algo que no puede permitirse la entidad de Juan Roig. La cara muy seria de Paco Raga, Vicente Solá y Chechu Mulero abandonando el Pabellón de la Paz y la Amistad fue el reflejo de lo duro del golpe. El actual campeón de la Eurocup, el de la plantilla de 14, aún no ha comenzado a competir cuando ya se han quemado dos etapas del calendario. No a ganar, que es otro debate, sino a competir. Cuando pierdes 20 balones y la valoración es de 113-48 no se compite.

Spanoulis y Milutinov marcaron la pauta sin que ningún jugador que ayer vestía la tercera equipación blanca, ni ningún movimiento táctico en el banquillo, pudiera suturar una herida donde Papanikolau y Kuzminskas pusieron la puntilla. En el bando valenciano poco que destacar, la dureza que quiso imprimir N´Dour o el aire fresco que tiene que darle al juego Colom. Lo peor, el mal partido de un juego interior que siempre se vio superado.

El Olympiacos trituró al Valencia Basket en la primera parte. Sin piedad. El 79-9 en valoración lo dice todo. A día de hoy, son equipos que juegan en otra liga y más cuando a un vestuario ganador, hay que tener respeto eterno a toda plantilla que lidere Spanoulis, le das un 11-0 de ventaja inicial en una cita que tenían marcada en rojo por la espina de Lyon de la primera jornada de la Euroliga y la macha de David Blatt. Los del Pireo vieron sangre y mataron a su víctima. Como hacen los equipos que luchan por ganar la Copa de Europa. «Ha sido ridículo», así de rotundo definió Jaume Ponsarnau ese 11-0 inicial donde el Valencia Basket saltó muy despistado, la nula defensa de Dubljevic sobre Milutinov fue el mejor ejemplo, y sólo el acierto en el triple en el primer cuarto (5 de 9) impidió que el marcador ya estuviera cerrado en diez minutos (31-22). El problema llegó cuando se cerró el aro, 0 de 4 en triples en el segundo cuarto, y la vía de agua defensiva no se taponó. El conjunto griego fue acumulando máximas rentas (del 39-24 al 49-28) hasta llegar al 54-30 al final de la primera parte. Milutinov, 13 puntos y 9 rebotes (los mismos que todo Valencia Basket) se marchó con 23 de valoración... por 9 de su rival al completo. Humillante para un equipo del nivel del taronja. Una cosa es perder por octava vez consecutiva con Olympiacos, un dato que habla claro de las dos realidades de los clubes en la Euroliga en la última década y media, y otra que se compita con opciones de ganar. Eso no es admisible. Los primeros que lo saben son los jugadores y el cuerpo técnico nada más abandonar el pabellón.

La segunda parte se jugó porque hay que completar un acta. Poco jugo se puede sacar a un tercer cuarto donde el Olympiacos tardó en anotar y su rival sólo le recortó tres puntos. La peor noticia, más allá de que se llegó a la treintena de desventaja en el último cuarto (74-44) fue la lesión de Sastre. El balear sufrió un golpe en la rodilla izquierda que le impidió seguir jugando y hoy será evaluado en Barcelona. El último dato de una derrota humillante.