«Después del ridículo de Tenerife entiendes que puede suponer tu cese»

Jaume Ponsarnau se dirige de forma enérgica al banquillo del Valencia Basket. / acbphoto/ m. a. polo
Jaume Ponsarnau se dirige de forma enérgica al banquillo del Valencia Basket. / acbphoto/ m. a. polo

El técnico confirma que tiene el apoyo del vestuario: «En ningún momento harían nada contra mía y creen en las cosas que hacemos»

JUAN CARLOS VILLENA

valencia. Jaume Ponsarnau (Tàrrega, 1971) es un hombre de distancias cortas. Alejado del mundo de las redes sociales, necesita la pausa para poder explicar su modelo de baloncesto. Ayer, en los micrófonos de Gestiona Radio Valencia, se abrió en canal para defender, con los argumentos del trabajo diario, que su proyecto al frente del conjunto taronja merece tener continuidad pese a la irregularidad del juego mostrado en el arranque de temporada. Tras superar la crisis generada por la debacle en Tenerife, el catalán pasó la reválida tras encadenar dos victorias en Belgrado y frente al Delteco GBC. Esa noche, en La Laguna, pudo cambiar todo. «Esa derrota ha sido la más dura de mi vida y después del ridículo de Tenerife entiendes que puede suponer tu cese y más en un club como el Valencia Basket que quiere transmitir valores. Los de ese día estuvieron muy lejos», sentencia sin elevar más de la cuenta los decibelios en la voz.

Una vez reconocido el batacazo tinerfeño toca levantar la cabeza. El primer paso llegó con las dos victorias consecutivas y el siguiente tendrá al MoraBanc Andorra como escollo. Un rival directo en la lucha por la Copa y que, además, está mostrando un gran nivel de juego: «Hay una evidencia y es que hasta ahora no hemos tenido el nivel para competir contra estos equipos. Estamos trabajando para que haya un momento en el que no sólo compitamos contra ellos sino que les ganemos. El partido frente al MoraBanc es muy importante no sólo porque es un rival directo sino porque para mí es de los mejores equipos de la ACB. Es una prueba».

Ponsarnau, en una disertación larga, explicó los motivos deportivos por los cuales le está costando a su equipo desplegar el baloncesto diseñado desde que el club apostó por él en verano y que expresó en su puesta de largo; una defensa agresiva y un ataque dinámico. «El baloncesto es un deporte donde tienes que sacar ventajas y en el basket moderno se sacan en el 'pick and roll' en el tanto por ciento más elevado», desgranó para incidir en el gran problema: «Nuestros mejores jugadores ahí son Van Rossom, Vives, Diot, Sastre y San Emeterio. De los cinco sólo ha habido uno, por motivos físicos, que ha estado a buen nivel en el arranque de temporada».

De la recuperación de esos activos, para el partido ante el Andorra la previsión es contar con Rafa Martínez y Diot y con una mejora del estado físico de San Emeterio y Vives, depende la evolución de un juego que se ha agarrado a la fortaleza interior: «Somos el equipo de Europa que juega más poste bajo, con Dubljevic, Thomas, Doornekamp y San Emeterio. Esto, que nos ha ayudado a ganar partidos, no nos ha ayudado a ser de los mejores porque el poste bajo está perdiendo importancia en nuestro baloncesto. Cuando nos han defendido bien ahí nos han creado problemas».

La merma física, con el mejor defensor exterior como es Sastre de baja dos meses por sus problemas en la espalda, también ha incidido en el nivel defensivo. El técnico lo reconoció sin poner algodones: «Nos daba vergüenza como equipo ver nuestro balance defensivo al inicio de temporada. Ahora es sólido, ya somos un equipo que tiene tono. Para el ritmo nos afectó comenzar entrenando con pocos jugadores al cien por cien. Para coger tono y fuerza hay que trabajarlo. Ahí entono mi parte de culpa porque condicionamos en algún momento el trabajo para que esos jugadores que estaban entrando cogieran el ritmo».

Si algo ha demostrado el vestuario del Valencia Basket en la primera crisis de la temporada es que se ha mantenido unido y cerrando filas con su entrenador. Así lo reconoció el propio Ponsarnau: «La sensaciones que tengo con el grupo humano que estoy entrenando es que es ningún momento harían nada contra mí y que creen en las cosas que hacemos. Estoy convencidísimo de eso. Es cierto que en ocasiones no hemos estado a la altura de lo que se espera de nosotros y que todos, el primero el entrenador, ha hecho un 'mea culpa', públicamente y en privado. Todo pasa por la autoexigencia porque estamos muy lejos de nuestro límite, cada día queremos ser mejores». Es por ahí por donde pasa el crecimiento del equipo «porque nos gusta mucho el talento y la calidad que tenemos. Eso nos llevará a jugar un buen baloncesto y a defender bien. Somos un equipo con la confianza y ambición para poder ganar a los mejores».

Una de las claves en las dos semanas limpias de trabajo, con las únicas ausencias de los cuatro internacionales, será incidir en el crecimiento de los tres fichajes dentro de los sistemas de juego. El técnico puso como ejemplo la implicación de Matt Thomas: «Es el jugador más trabajador que he tenido en mi vida. Acaba el entrenamiento y sigue en la pista y los días de descanso siempre está en el club». Trabajo, paciencia y exigencia. Esa es la receta del proyecto de Ponsarnau.

 

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