La Copa y la Eurocup complican la cuesta de enero

Diot inicia un ataque en el único precedente del Valencia Basket en Limoges, en enero de 2016. / limoges
Diot inicia un ataque en el único precedente del Valencia Basket en Limoges, en enero de 2016. / limoges

El Valencia Basket viaja a Limoges en chárter para ganar descanso

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

El Valencia Basket viajará hoy por primera vez en lo que va de temporada en vuelo chárter a un partido de la Eurocup. Nada es producto de la casualidad. Cuando arrancó la campaña el ideal de enero de 2019 era un mes donde el foco taronja tenía que estar centrado en el torneo continental, con la disputa de cinco partidos de un Top 16 que siempre marca el rumbo de una competición prioritaria puesto que tiene el premio de la Euroliga para el campeón. En ese escenario ideal, los valencianos deberían tener el billete para la Copa amarrado. No es el caso, puesto que la derrota en Badalona ha comprimido la lucha por el acceso para la cita de Madrid, cuyo corte estará en la séptima plaza puesto que los clubes, entre ellos el Valencia Basket, votaron el pasado mes de julio que el anfitrión del torneo sería el mejor clasificado entre el Fuenlabrada y el Estudiantes (penúltimo y antepenúltimo en estos momentos de la ACB).

La cuesta de enero, por tanto, va a ser más complicada para la entidad de la Fonteta que en las últimas temporadas con respecto a los objetivos deportivos. Los dos frentes que tiene que cerrar el equipo de Ponsarnau son objetivos mínimos del club (acceso a la Copa y a los cuartos de la Eurocup) y no hay margen para el tropiezo. En el torneo continental está muy reciente el batacazo en el Top 16, con el Limoges precisamente de protagonista. En la campaña 15-16, el primer año de Pedro Martínez en el banquillo, enero significó el adiós prematuro de los taronja de la Eurocup tras perder en dos ocasiones con el conjunto francés y frente al PAOK en Salónica. Mañana, en el histórico Beaublanc, el Valencia Basket tendrá la oportunidad de quitarse el regusto amargo de una noche aciaga, la del 26 enero de 2016, donde un 82-67 le dejó agonizando en la segunda competición europea. En la plantilla hay cinco supervivientes de aquella amarga jornada en la ciudad de Nueva Aquitania y cuatro de ellos se vestirán mañana de naranja (Diot, Dubljevic, Vives y Rafa Martínez) puesto que San Emeterio sigue recuperándose de su lesión muscular.

El viaje en vuelo privado a Limoges, además de ahorrarle al equipo los 800 kilómetros contando la ida y vuelta a París, permitirá al Valencia Basket ganar tiempo de descanso para preparar la otra cita importante de la semana, puesto que el domingo ante el Gran Canaria en la Fonteta no puede dejar escapar la victoria si no quiere depender de la calculadora en la última jornada de la primera vuelta de la Liga Endesa, pendiente de horario y que se disputará el sábado 19 o domingo 20 en Lugo, para disputar la Copa. Un triunfo frente a los canarios certificaría su presencia matemática si viene acompañada de una derrota del Manresa y del Tecnyconta.

Una de las claves para aguantar un calendario empinado de 7 partidos en 22 días será recuperar de forma efectiva en las rotaciones a Sastre, Rafa Martínez y Diot. Hasta entonces, esperando la decisión final con Sergi García y la vuelta de San Emeterio, la rotación básica de Ponsarnau descansa sobre los hombros de nueve jugadores con el riesgo de lesiones que supone. Tras Limoges, la Eurocup en enero aún reserva el doble enfrentamiento frente al Estrella Roja y el viaje a Málaga.

 

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