Valencia rinde honores al campeón

Juan Roig desata la locura en el balcón del Ayuntamiento: «Vamos a luchar por ganar la ACB y el año que viene a la Final Four de la Euroliga»

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

El Valencia Basket completó ayer la celebración por la conquista de su tercer título europeo, el cuarto en las vitrinas de la entidad, confirmando la ambición que demostró en Kazán tras levantar el trofeo. Porque todos los estamentos del club dejaron claro que la temporada ni mucho menos la dan por finalizada, sino que el entorchado que se conquistó en Rusia el miércoles debe servir como estímulo para luchar por el título de la Liga Endesa. La palabra doblete sobrevoló en el balcón del Ayuntamiento, donde tuvo lugar el fin de fiesta a las nueve de la noche. Juan Roig fue el más claro, encendiendo los ánimos de los dos millares de aficionados que se dieron cita para aclamar al campeón de Europa: «Vamos a luchar por ganar la ACB y por ir el año que viene a la Final Four de la Euroliga».

Unos minutos antes el presidente del club, Vicente Solá, también apuntó al mismo objetivo: «El año que viene Euroliga, pero antes tenemos la final de la Liga Endesa y vamos a por ella». Velimir Perasovic cogió el reto al vuelo y no se arrugó al dirigirse a los aficionados: «Espero veros después del final del playoff». Y por si alguien tenía alguna duda de que la ambición no impregna a todos los estamentos de la entidad el segundo capitán del equipo, Lishchuk, reafirmó todas las palabras de sus jefes al apuntar que tras conquistar la primera copa del año «ahora vamos a por otra».

El discurso ganador del Valencia Basket en la celebración del título europeo fue el gran titular de la celebración. Pero no el único. Los seguidores del conjunto taronja pidieron a Doellman, Rafa Martínez y Sato que se quedaran la próxima temporada en el equipo. El americano, uno de los más aclamados de la tarde en los tres puntos de celebración al grito de «¡MVP, MVP!», realizó su particular saludo militar como signo de respeto a una afición que le idolatra. Al capitán el cántico de «¡Rafa quédate!» le cogió en mitad de su discurso. Y no pudo evitar emocionarse. La intención del club es poner todo de su parte para que la próxima temporada en Euroliga el escolta siga siendo el portador del brazalete.

Pero la afición no estaba dispuesta a marcharse del centro de la ciudad sin escuchar a todos los protagonistas. A Pau Ribas le mostraron su apoyo para que Orenga le tenga en cuenta para la selección de jugadores que disputarán el próximo Mundial, y el de Badalona les respondió con un cántico que recordó a una escena similar en la celebración de la Eurocup de 2010: «¡El año que viene Valencia-CSKA!». El pasaporte a la Euroliga fue uno de los argumentos más repetidos en las más de dos horas que duró la celebración. Sato, Lucic y Van Rossom protagonizaron los momentos más divertidos en el balcón. El africano se desmarcó con un «¡Campeones del mundo!» que acabó con un amago de manteo por parte de sus compañeros. El serbio y el belga dejaron claro en sus breves discursos que son unos enamorados de la paella.

Lafayette hizo gala de su timidez con un «¡Visca Valencia!» que había repetido poco antes Lucic. Aguilar observaba la escena con su inseparable bandera de España mientras Lubos Barton, invitado por el club y que puso su granito de arena durante la lesión del alero serbio, mostró su felicidad al sentirse como uno más del vestuario: «Felicidades a mis compañeros, al cuerpo técnico y al club. Visca Valencia Basket». La plantilla y cuerpo técnico acabaron cantando el 'Whe are the Champions' con su afición con el ánimo de que no sea la última vez que se escuche la canción antes del verano.

La primera postal de la fiesta de los campeones apareció pocos minutos después de las siete de la tarde en la calle Caballeros. La Eurocup, envuelta en una senyera, apareció en las manos del utillero Paco Plaza, uno de los trabajadores más queridos por parte de los jugadores. Un símbolo más de la unión que existe en la plantilla del Valencia Basket. La mujer de Doellman, Megan, no quería perder detalle de la celebración y grabó en todo momento cada instante con su teléfono móvil. El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, destacó esa unión de la plantilla con unas palabras muy claras: «Sois hermanos, formáis una familia y sois un ejemplo para la sociedad». Vicente Solá mostró el orgullo en la sede del Palau por pasear el nombre de Valencia por toda Europa. Juan Roig y Perasovic aprovecharon los pocos minutos de descanso entre actos para charlar con Doellman. Toda ayuda es poca si se quiere conseguir la renovación más complicada de la temporada.

Una marea de aficionados acompañó al equipo en el breve trayecto de la sede del Consell a la Basílica de la Mare de Déu. Perasovic y Doellman fueron los más aclamados, y el técnico no dudó en botar con los aficionados que han encontrado en el croata el guía que tanto estaba buscando el club desde la marcha de Spahija. El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, agradeció la visita de los campeones. Los dos capitanes ofrecieron la copa a la Geperudeta, mientras que Solá y Raga realizaron la ofrenda floral. La fiesta acabó con una cena privada para miembros del club. El deseo es volver a finales de junio. Con la ACB.