Tercera ronda

Nadal se despeja el camino en Wimbledon

Rafa Nadal golpea la bola. /Adrian Dennis (Afp)
Rafa Nadal golpea la bola. / Adrian Dennis (Afp)

El español vence a Tsonga sin dificultades para alcanzar los octavos de final y solventa los grandes escollos

ENRIC GARDINERMadrid

Si Nick Kyrgios era una trampa abierta, una señal luminosa y bien indicada en el camino, Jo-Wilfried Tsonga era esa pequeña advertencia entre los arbustos que señala que vienen curvas peligrosas. El francés llegaba sin inducir el miedo que la historia le regalaba a Kyrgios, pero Rafa Nadal, que ha aprendido a base de golpes que en Wimbledon no te puedes fiar de nadie, aplacó con sencillez a Tsonga y firmó su pase a octavos de final del torneo con la seriedad que le caracteriza. Tsonga no era una trampa, pero Nadal supo avistar el peligro entre la maleza y deshacerse del galo por 6-2, 6-4 y 6-2 en una hora y 48 minutos.

Y eso que el camino que Nadal transita en el distrito 19 de Londres es cuanto menos curioso. El gran escollo parece ya pasado, pese aún no haber pisado la segunda semana, y la escabechina de cabezas de serie como Alexander Zverev, Marin Cilic, Stefanos Tsitsipas y Dominic Thiem aligera las quinielas. Muchos hablaban de la caída del canadiense Denis Shapovalov en el lado de Nadal, pero el que de verdad poseía un currículum potente como rival del balear en dieciseisavos era el veterano Tsonga.

El jugador de Le Mans, pese a los contratiempos físicos y las lesiones en la rodilla que han lastrado su carrera en los últimos tiempos, es todo un semifinalista de Wimbledon. Todo un lunar y pesadilla en el recuerdo de Roger Federer en estas mismas pistas. En 2011 el galo remontó dos sets en contra al suizo. Su pasado denegaba cualquier confianza a Nadal.

Además, Tsonga salió dispuesto a competir y a rejuvenecer un tenis apartado del panorama mundial por los problemas físicos, ya que, no en vano, sus últimos cuartos en un Grand Slam datan de 2017. Al otro lado, Nadal se desembarazaba de la presión de Kyrgios. Se acabaron los jueguecitos y la guerra de guerrillas. Ahora sólo había tenis. El baler se concentró en ello y descosió las costuras de un Tsonga oxidado en las grandes ocasiones.

Nadal le robó dos roturas en la primera manga, le provocó una doble falta que le entregó la segunda y le remató con otro tercer set contundente y sólido para reclamar el triunfo. El zurdo de Manacor avanzó y lo hizo por aplastamiento. Sigue tocando ajustes de su juego poco a poco y su nivel se ha incrementado exponencialmente desde su arranque en el torneo.

Ahora el cuadro muestra su cara más amable y le enfrenta en octavos de final ante el vencedor del duelo entre el portugués Joao Sousa y el británico Dan Evans. Mientras que a Sousa se ha medido en dos ocasiones, dejándose un solo set en su encuentro en Madrid 2016, nunca ha jugado contra Evans, quien ganó dos Challenger esta temporada en hierba, un año después de terminar la sanción que se le impuso por consumo de cocaína en 2017.

La victoria de Nadal es histórica porque, además, supone que, por primera vez desde que comenzó a disputarse Wimbledon, cuatro españoles llegarán con vida a la segunda semana. Por primera vez habrá cuatro españoles en octavos de final. El último en unirse fue Nadal, pero antes Carla Suárez venció a Lauren Davis (6-3 y 6-3) y se enfrentará por séptima vez en su carrera a Serena Williams. Esos siete enfrentamientos, el último de ellos en 2015, siempre acabaron del lado de la norteamericana.

Junto a ellos, en el conocido 'lunes loco' de Wimbledon -porque se juegan todos los partidos de octavos de final-, estarán Roberto Bautista, contra Benoit Paire; y Fernando Verdasco, contra David Goffin.