Wimbledon

Nadal, a semifinales con pasión argentina

Rafa Nadal celebra su pase a semifinales de Wimbledon. /EFE
Rafa Nadal celebra su pase a semifinales de Wimbledon. / EFE

El español le remonta dos sets a uno en contra a Del Potro en casi cinco horas de partido y logra meterse en el último cruce, donde no estará Federer

MANUEL SÁNCHEZLondres

Los primeros compases de unos cuartos de final en Wimbledon entre Rafa Nadal y Juan Martín del Potro emergían en las briznas de la pista central. A unos cuantos metros de distancia, en la pista 1, la segunda en importancia, el suizo Roger Federer peleaba por los que, sin saberlo, serían sus últimos suspiros en el torneo. El All England Club olía a sorpresa. Novak Djokovic -rival de Nadal en semifinales- la había evitado al vencer en cuatro sets a Kei Nishikori y ocurriera lo que ocurriera en el partido entre John Isner y Milos Raonic no se podría considerar como un sobresalto.

La papeleta quedó en manos del ocho veces campeón y rey del pasto y en las de quien triunfó en 2008 y 2010 y fue cuartofinalista en Londres este año por primera vez desde 2011. Venció Nadal (7-5, 6-7, 4-6, 6-4 y 6-4) y perdió Federer (2-6, 6-7, 7-5, 6-4 y 13-11). Los intercambios comenzaron en la central. A un lado, Del Potro, espigado y hambriento de repetir las batallas que le deparó la capital británica en el pasado. Las semifinales de 2013, el épico envite en los Juegos Olímpicos de 2012 y la medalla de bronce ante Federer. Por parte balear, la mejor oportunidad de volver a semifinales desde 2011. Entonces avanzó hasta caer en la final.

Su plan para desactivar los cohetes en forma de derecha del argentino había sido probado en los días previos, calentando la derecha para cargarla hacia el revés de Del Potro, su lado más débil, pero sin ya los problemas de lesiones del pasado. El juego de fondo era la tónica y ahí Nadal cogió una ventaja relativa, que iba y venía, como el viento y la brisa londinense. A espacios dominó el balear desde atrás y en otros momentos era el tandilense el que hizo poderosos el servicio y el golpe cortado, sus cuchillos contra la pared de Nadal.

Los primeros avisos en forma de bolas de 'break' los esquivó bien Del Potro. Salvó dos pelotas de rotura en el octavo juego, pero no pudo con la cuarta, en el duodécimo, y se quedó una marcha por detrás en el marcador. Apuntó todo a una repetición de lo sucedido en las pasadas semifinales de Roland Garros, cuando tras un disputado primer parcial, Nadal se llevó por delante todo lo que quedó en la pista.

Pero el argentino sabía que no es lo mismo la hierba que la tierra de París. Lo dejo claro en la previa: «Si estoy fuerte al servicio...». Y así lo hizo. Mientras en la pista 1 se consumó la derrota de Federer, Del Potro ganó enteros, tuvo el set en la mano al sacar para llevárselo, se achicó y tuvo que acudir al desempate para nivelar, después de salvar cuatro puntos de set a favor de su rival.

Primer set que Nadal cedió en esta edición y primera advertencia. Nadal paró de mirar el marcador de la central, buscando pistas sobre el estado del número dos del mundo y quedó advertido de que si no mejoraba iría por el mismo camino.

Tintes épicos

Aislado de esa situación vivió Del Potro, concentrado en aguantar su saque y reventar con la derecha las líneas del español. Su determinación fue tal que esta vez sufrió menos y le arrancó el tercero también al balear. Nadal, al límite. Confío en su fuerza física y mental para levantar un partido que tomó tintes épicos por los sucesos en la pista. Del Potro tuvo que pedir unas zapatillas de repuesto a su palco por los continuos resbalones sobre la pista. Nadal se estrelló contra el público intentando devolver una bola en el quinto parcial. Del Potro emuló a Boris Becker lanzándose al pasto para ganar una pelota en la red.

El partido tuvo de todo y en él no podía faltar un quinto set. El cansancio físico, además de los casi setenta ganadores del de Manacor, hizo mella en el argentino y no pudo aguantar el ritmo en un cuarto set que cayó por 6-4 al lado español. El quinto set, escollo insalvable el año pasado con el luxemburgués Gilles Muller, volvió como un bumerán y esta vez sí lo cazó al vuelo.

La igualdad de los cuatro primeros juegos se rompió con un revés cruzado ganador de Nadal que significó el primer y único 'break' del quinto y que fue suficiente para que el ganador de 17 grandes vuelva a la penúltima ronda de Wimbledon ocho años después, mientras Del Potro se levantaba de la hierba de Londres.

No estará ahí Roger Federer, quien se quedó apeado del torneo londinense al caer ante el sudafricano Kevin Anderson. El helvético dispuso de dos sets de ventaja y una bola de partido en el tercero, pero no supo o no pudo cerrar el encuentro y vio cómo Anderson, mucho más entero, le dio la vuelta al marcador y logró lo que sólo el francés Jo-Wilfried Tsonga había conseguido en 2011.

El galo, hasta este miércoles, era el único que había remontado dos sets en contra al suizo en Wimbledon. El único hasta que el de Basilea fue incapaz de devolver un ataque de Anderson y su figura acabó en una lona a la que espera volver, aunque sea con 37 años. «El objetivo es volver el año que viene. Es obvio que es una decepción. Ahora me siento terrible», sopesó el suizo, quien perderá 1.640 puntos en el ránking.

 

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