«Es el partido de mi vida»

Carlos Gimeno celebra
una victoria en
Wimbledon.
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Carlos Gimeno celebra una victoria en Wimbledon. / cgimenotenis

«Me veía con opciones de ganar a cualquiera, pero es verdad que llegar hasta aquí ha sido una sorpresa", admite el joven tenista, que jugará a partir de las 14 horas El valenciano Carlos Gimeno disputa hoy la final júnior de Wimbledon ante Mochizuki

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Carlos Gimeno está en la línea de despegue. Recién cumplidos los 18 años, el valenciano tiene hoy la oportunidad de culminar un torneo júnior de Wimbledon que a hecho resonar su nombre con fuerza en los foros tenísticos. «Es cierto que voy a disputar el partido de mi vida, no todo el mundo tiene la oportunidad de llegar aquí», comenta el chico, que se medirá a partir de las 13 horas en Londres (las 14 peninsular) al japonés Shintaro Mochizuki, número ocho del ránking de la categoría. Y tanto, porque sobre la hierba de All England sólo han alzado el trofeo en la etapa júnior Manuel Orantes y Alejandro Davidovich, y han disputado la final Emilio Sánchez Vicario y Magüi Serna.

El valenciano, por tanto, es el quinto español de la historia en una final de Wimbledon júnior. Gimeno se lo toma con naturalidad. «Lo cierto es que no he jugado nunca contra él, ni lo he podido ver jugar a él demasiado», reconoce el joven, que confía en sus posibilidades: «Si puedo desarrollar mi juego, soy capaz de ganar a cualquiera. Debo controlar los nervios, tratar de dominar, ser agresivo en todo momento y sacar bien».

Aunque desde siempre se ha entrenado sobre tierra batida, y esa es en teoría su superficie, asegura que se ha sentido muy cómodo jugando esta semana en hierba. «Me he adaptado bien y estoy contento. ¿Si es más lenta que en otras ocasiones? No lo sé porque es la primera vez que juego en hierba, pero no es muy rápida», especifica.

«Debo controlar los nervios, tratar de dominar, ser agresivo y sacar bien», asegura«Me he adaptado bien a la hierba y estoy contento. Es la primera vez que juego aquí», dice

Para Carlos Gimeno la de ayer fue una jornada de tranquilidad, pero sin evadirse del tenis. Calentó un rato por la mañana. «Luego iré a ver la final femenina y ya, al hotel, a descansar», señala. Para la batalla de hoy, donde quiere ponerle la guinda a un torneo que, según admite, puede suponer el despegue de su carrera tenística.

Aunque a decir verdad, al valenciano eso no le preocupa demasiado. Sabe que Wimbledon ha sido el prólogo de un sueño, pero que aún le queda mucho trabajo por delante para convertirlo en realidad. Horas y horas de entrenamientos en la academia de David Ferrer, donde se prepara desde hace menos de un mes. Y curtirse en los futures, a los que volverá después de disputar el Campeonato de Europa la próxima semana. Ni siquiera se plantea repetir la gesta en el último Grand Slam de esta temporada, el US Open. «No sé si iré, eso es algo que decidirá mi equipo», comenta. De momento, él está centrado hoy en Mochizuki.

El tenista valenciano, heredero de David Ferrer o Juan Carlos Ferrero, sabe bien cuáles son sus virtudes, que las intentará explotar en el partido de hoy para llevarse el prestigioso título que antes lograron tenistas que ahora son realidades de este deporte. «Soy un jugador que le gusta jugar agresivo y que necesita mandar, aunque hay momentos en los que toca defender», sopesó el jugador de 18 años, al que lleva el representante Albert Molina, mánager de jugadores como David Ferrer y Pablo Carreño, entre otros.

Preguntado sobre si esperaba un resultado tan exitoso como este, el número 49 del ránking júnior lo negó y comentó que era su primer torneo en hierba y que le tocaron «rivales muy duros desde primera ronda».