Abierto de Australia

Muguruza se revitaliza

Muguruza, durante el partido. /Afp
Muguruza, durante el partido. / Afp

La española cierra con seguridad su pase a la segunda ronda, en la que se enfrentará a la británica Johanna Konta

ENRIC GARDINER

Superados los problemas estomacales que apartaron a Garbiñe Muguruza de los octavos de final del torneo de Sídney, la española volvió a la competición en el primer Grand Slam del año enseñando sus credenciales para un título en el que no es favorita y en el que son otras jugadoras las que acaparan los focos y la atención. Señalada con la posición de decimoctava cabeza de serie, Muguruza degustó la primera victoria en Melbourne con un cómodo 6-2 y 6-3 ante la china Saisai Zheng, número 39 del mundo.

Un triunfo en el que brilló en especial el afinado revés de la hispano-venezolana, que catapultó los 23 golpes ganadores conseguidos por la doble campeona de Grand Slam. Y eso que la impaciencia no entró en escena, pese a las casi dos horas que se retrasó el encuentro debido a la longitud que adquirió la carrera de fondo labrada por la británica Johanna Konta y la australiana Ajla Tomljanovic que se saldó con victoria de la primera. Konta, además, será la rival de Muguruza en segunda ronda, en un partido que se disputará en la madrugada del miércoles al jueves (horario español).

Una vez superada la espera, la pista 3 del Melbourne Park recibió a Muguruza con un comienzo parejo entre dos jugadoras que se lanzaron a estudiarse, al no contar con enfrentamientos previos. Varios errores no forzados de Muguruza, especialmente alguno sangrante en la volea, le privaron de tomar una ventaja temprana, aunque el juego de Zheng, blando desde el fondo de pista, no daba visos de poder meter miedo.

Cubriendo su antebrazo derecho con un calentador, al estilo de otros jugadores, como el canadiense Milos Raonic, Garbiñe Muguruza arrancó a aprovechar las carencias de Zheng, quien pese a su cómoda posición en el ranking, sólo ha ganado cuatro partidos de Grand Slam desde 2015.

Desde el 2-2, momento en el que se rompió el encuentro, la española se hizo con los cuatro siguientes juegos y cerró el parcial con un revés cruzado a la línea al que su efectividad sólo puso en entredicho, por instantes, la tecnología del ojo de halcón.

La seriedad de la española era palpable, no quería otro traspié a las primeras de cambio como le ocurrió el año pasado en tres de los cuatro Grand Slam, cayendo en segunda ronda. Vivió cada punto y cada juego con la misma intensidad y ello la puso a las puertas del 6-3 con el que saboreó su primera victoria en el Abierto de Australia, lo que ya iguala el resultado logrado el año pasado. A partir de ahora, sólo puede sumar.

El siguiente escollo para ello será Konta, con la que mantiene un registro negativo. En tres ocasiones que se han enfrentado y la británica se ha llevado la victoria dos veces. Muguruza sólo la venció en el precedente más lejano, en Luxemburgo 2012.