Masters 1000 de Montecarlo

Nadal aterriza amenazante en la tierra

Nadal celebra un golpe. /Eric Gaillard (Reuters)
Nadal celebra un golpe. / Eric Gaillard (Reuters)

En su primer partido sobre arcilla esta temporada, el balear arrasó a Roberto Bautista tras un mes sin competir después de su última lesión de rodilla

ENRIC GARDINERMADRID

No hay tregua. Da igual que lleve un mes sin competir, que su último recuerdo en una pista sea la lesión en la rodilla que le apartó de Indian Wells y Miami, que esta temporada aún no haya levantado un trofeo, ni que su rival haya vencido en dos ocasiones a Novak Djokovic este año. Cuando la tierra llega, Nadal amenaza.

En la abarrotada y bella pista central del Masters 1.000 de Montecarlo, Nadal marcó su primera parada de este año en la tierra batida con un fugaz despiece a Roberto Bautista (6-1 y 6-1).

Con solo el rodaje de los entrenamientos en Manacor y sobre la arcilla de Montecarlo, Nadal estrenó la gira de tierra batida europea demostrando porqué no se puede dudar de su entereza cuando el cemento deja paso a la superficie lenta.

La del torneo monegasco, además, es de las que mejor se adapta a sus características, siendo una arena lenta, favorecida por la poca altura respecto al nivel del mar, y el calor que impera en el Principado. No por nada es once veces campeón aquí.

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Su salida al ruedo ya presagió el huracán que venía. Precedido por Bautista, el de Manacor fue vitoreado y aplaudido por un público que reconoce a su campeón. En el sorteo de saques, Nadal eligió empezar al servicio, comenzando entonces una agonía para Bautista, que todo lo bueno que tiene para frenar a Djokovic es insuficiente contra Nadal.

El castellonense, número 22 del mundo y reciente cuartofinalista en Miami, ha sido capaz de inclinar en dos ocasiones a Djokovic este año (Doha y Miami) y llegaba al duelo con minutos ya de competición oficial sobre tierra, al vencer en primera ronda al australiano John Millman, pero nada de eso cuenta al medirse a Nadal.

Apisonadora

El zurdo de Manacor puso a disposición del público lo que ha estado preparando durante el último mes de descanso, recuperación y entrenamiento. Un arsenal de competitividad y dominio que provocaron que a Bautista le costase el simple hecho de ganar puntos. Era un completo infierno para él conseguir que Nadal no llegase a por la siguiente pelota. En cuestión de minutos, Nadal se marchaba al banquillo con los tres primeros juegos en el zurrón; Bautista apenas había coleccionado cuatro puntos. Una apisonadora luciendo la puesta a punto.

El único respiro del que dispuso el castellonense le sirvió para ganar el juego que adornaría el marcador del primer set. No había forma de que hiciera daño a un Nadal implacable capaz de convertir a cualquier gran jugador en algo minúsculo. Cuando Bautista comenzó a competirle, ya era tarde. Nadal, con 'break' a favor, se sobrepuso de un 0-40 en contra en el cuarto juego y caminó impertérrito hacia el triunfo, el décimo quinto seguido en Masters 1.000 y el décimo sexto consecutivo en Montecarlo.

Su rival en octavos de final será el búlgaro Grigor Dimitrov, verdugo del alemán Jan-Lennard Struff. En su lado del cuadro ya ha caído el croata Marin Cilic, mientras que Alexander Zverev, posible amenaza en semifinales, sigue vivo y se medirá a Fabio Fognini.