La derrota útil de Carlos Gimeno

Gimeno y Mochizuki, con los trofeos. /REUTERS
Gimeno y Mochizuki, con los trofeos. / REUTERS

«De aquí sólo me llevo cosas positivas», afirma tras perder ante Mochizuki

EFELONDRES.

No pudo ser. Shintaro Mochizuki se convirtió en el primer japonés en ganar el torneo júnior de Wimbledon al vencer ayer a Carlos Gimeno, por 6-3 y 6-2 en 63 minutos. El valenciano, que ha disputado su primer campeonato en hierba, hizo la lectura de la derrota útil que acuñó en su día Jorge Valdano. «A pesar de haber perdido la experiencia es increíble y sólo me llevo cosas buenas de aquí», señaló el joven, que a sus 18 años se convierte en el sexto español en disputar la partida por el título en la categoría sobre la hierba de All England.

En la pista Uno, y después de una mañana en la que la lluvia cayó con fuerza, Mochizuki, de 16 años, utilizó su gran rapidez sobre la pista para desarbolar el juego del español. El nipón fue superior en la final. Gimeno, algo nervioso al principio, solo pudo ganar una vez su servicio en el primer parcial, en el que hubo seis roturas, cuatro a favor del japonés, seguido desde las gradas por el actor Ken Ishiguro.

El valenciano cede en la final del torneo júnior de Wimbledon en un partido en que el tenista nipón se muestra muy superior y se impone por 6-3 y 6-2

«Nada más entrar ha sido una impresión muy fuerte. Ha sido algo muy nuevo. He jugado bien el primer juego, luego me ha hecho break y no he sacado muy bien», explicó Gimeno, que por primera vez jugó en la pista 1 de Wimbledon, la segunda en importancia del torneo.

En el segundo set, Gimeno templó algo más sus nervios, pero el japonés estaba ya lanzado, y continuaba acosando, con un tenis muy variado, lleno de recursos, con gran revés y buena volea y un remate casi infalible. «He tenido mis oportunidades, no las he aprovechado, se me ha escapado y ya no he podido hacer nada», admitió

Mochizuki, que se entrenó con su compatriota Kei Nishikori en Roland Garros, hijo de un taxista, no bajó su ritmo durante el encuentro. A pesar de cometer más errores en la segunda manga, mejoró su servicio y se mostró infranqueable con su derecha y, casi siempre, en la red. Esto le valí para ganar.

Gimeno, con sus padres Vicente y Rosa y sus abuelos presenciando el encuentro, no pudo contrarrestar como lo había hecho en los anteriores encuentros, cuando salvó momentos delicados. «Creo que no me he sentido cómodo en ningún momento, iba a puntos sueltos y luego hacía fallos tontos. Claro que han tenido mucho que ver los nervios», reconoció el valenciano, que señala: «Esto me da un impulso para seguir confiando en mi juego y jugar torneos Futures e intentar hacerlo lo mejor posible. Hace un mes prácticamente impensable pensar en algo así».

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