Pilota

El campeón de hielo

De la Vega juega una pelota parada durante la partida de ayer. / Funpival

De la Vega conquista la Lliga en su primera participación como titular

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

«Si llegamos a ganar ese juego desde el resto, cuando nos hubiéramos cruzado te habría hecho así en el flequillo, como Paco Genovés a Álvaro», le comentó Pere Roc II a Lluís De la Vega cuando se retiraba a los vestuarios. El escaleter de Benidorm aludía al célebre gesto del mito durante la Partida del Segle, la final del Individual de 1995 en la que remontó un 55-45 al de Faura. Aquella caricia amistosa no fue sino una artimaña más del veterano para presionar a la figura en ciernes. Todavía más joven que Genovés aquel día en el trinquet de Sagunt, Pere Roc II es eso con respecto a De la Vega. El de Almussafes se ha destapado como una figura en ciernes de la vaqueta y al alicantino aún le queda cuerda para rato. Se atisba una bonita rivalidad.

«Cuando perdí en el mano a mano con él en iguales a 55 decidí tomármelo más en serio», reconoce De la Vega. De eso hace apenas unos meses. El jovenzuelo de 20 años venía de ganar el Diputació de frontón y entonces estaba aún mucho más centrado en sus estudios de psicología que en el trinquet. Al constatar que le restaba una vuelta de tuerca en su preparación para encaramarse al estatus de candidatos a los títulos, decidió no esperar más.

Ha apretado los dientes en los entrenamientos y en cada partida. Junto a Fageca ha sido en los últimos meses más meticuloso y ese trabajo ha dado resultados. De la Vega conquistó ayer junto a Félix y Nacho su primera Lliga de escala i corda. Venció 60-50 a Pere Roc II, Santi y Monrabal II en una partida sumamente igualada y mayormente dauera. Pero sobre todo, destacó por su frialdad ya conocida por los asiduos al trinquet en los momentos decisivos. Es el campeón de hielo.

«Antes de la final estaba nervioso... hasta que#ha empezado a rodar la pelota», asegura el resto, campeón en Pelayo junto a Félix y Nacho (60-50)

De la Vega se crió en el frontón pero quiere ser figura de la pilota y sabe que el camino está en el trinquet. Domina ambas manos, lo que le aporta un valor añadido en el deporte de la vaqueta. También esa calma que transmite, afronte una partida del día a día frente a un puñado de aficionados o la final de la Lliga con Pelayo lleno.

«Estaba nervioso, no te creas», admite. Lluís De la Vega se levantó, como ya desveló en la previa a este diario, a las 7. Bajó al garaje a realizar la activación en el rodillo, luego desayunó y, después, se marchó a Pelayo. Cuando los pilotaris llegan a la catedral, suelen hacerlo con media sonrisa intranquila. Saludan en su rápido tránsito al vestuario, donde se arreglan las manos, unos más dicharacheros que otros. «Yo tenía un poco de tensión en esos momentos», reitera: «Hasta que ha empezado a rodar la pelota».

A partir de ese momento, un témpano de hielo. Concentrado en lo suyo, sin gesticular más de lo necesario, sin muecas cómplices a ninguno de los numerosos conocidos que le observaban en la escala y las galerías. Metido en el trabajo, en no cometer fallos y muy arropado por el veterano Félix. Si se debuta en una final de la Lliga, ayuda que el inicio sea bueno y los azules consiguieron los dos primeros juegos de la partida (25-15).

Pero enfrente no tenía a un equipo de novatos. Pere Roc II, Santi y Monrabal II: cinco títulos de Lliga entre los tres y otro puñado de entorchados y finales contando el resto de campeonatos de la escala i corda profesional. Jugadores experimentados de los que no se podía esperar otra cosa que la reacción. Igualaron por la vía rápida y dio la sensación de que tenían la final en sus manos porque iban siempre por delante, sumando desde el dau.

Oscuridad en el resto

«En el resto no se veía bien. Es una lástima que pelees toda una Lliga para disfrutar de estas partidas y ocurra eso, pero tampoco quiero utilizarlo como excusa. Era igual para todos», lamentó Santi. El mitger de Finestrat quizás fue la clave de la final. En ese tramo en que los azules parecían sufrir, el alicantino ofreció un recital. Con apariciones efectivas de Monrabal II y un Pere Roc II sin fisuras, el equipo azul no llegó a tener contra las cuerdas a sus rivales, pero sí daba buenas sensaciones.

Hasta el iguales a 35. Desde el resto, los rojos contaron con val para ponerse 40-30, pero el témpano de hielo y sus compañeros, ni se inmutaron. Sumaron y pasaron al otro lado de la cuerda, donde ellos sí fueron capaces de romper. Sí que es cierto que necesitaron tres val, pero lo hicieron. Y a partir de entonces, todo fue cuestión de psicología, la carrera que estudia De la Vega.

«Hemos intentado hacer cosas nuevas para sorprenderlos un poco. Fallamos por eso, porque pegamos toda la partida. Sabíamos que era complicado, pero ellos apenas cometen errores», señala Pere Roc II. Así hasta el 55-50. Ambas formaciones sumando desde el dau y ofreciendo poco al resto.

El veterano, Pere Roc II tenía clara cuál sería su última bala. La caricia de Paco Cabanes. La que al mito sí le surtió efecto en Sagunto contra entonces un inexperto Álvaro. Pero para necesitaba que De la Vega, Félix y Nacho cometieran un traspié desde el dau. Pero los azules no abrieron esa rendija. «Lluís tiene ese carácter, no es fácil ganar en tu primera final», admite Pere Roc II.

«Tengo dos títulos y otras dos finales. Me voy satisfecho con mi nivel y mi trayectoria», comentaba el alicantino antes de retirarse a los vestuarios. «Yo estoy más orgulloso de la primera, esta tiene su componente emotivo», indicaba Nacho, el punter que quiere dar definitivamente carpetazo a su trayectoria en esta demarcación. El de Beniparrell ha hecho méritos más que suficientes para ser mitger titular. Pero ayer quería un último éxito junto a la cuerda. «Hay muchas emociones detrás, sobre todo por una persona que me gustaría que hoy estuviera aquí. Mi padre, se lo dedico a él», comentaba casi entre lágrimas.

Nacho puede estar satisfecho de su progresión y su trayectoria, con dos títulos de Lliga ya en su palmarés. Tres suma el veterano Félix y uno el jovenzuelo De la Vega. El éxito de uno de los equipos más heterogéneos del campeonato. El resto tiene pinta de figura. «Ahora lo que quiero es celebrarlo, pero dentro de pocos días vamos a preparar ya el Individual», desliza el resto, que recibió un aviso a modo de felicitación de José Luis López, el dueño de Pelayo, cuando salía de la catedral: «Para venir aquí, hay que darlo siempre todo». «Yo lo doy todo en todas las partidas», respondió.