UN CAFÉ EN PELAYO CON...

Ana Puertes: «La situación de la mujer en la pilota ha mejorado bastante»

Ana Puertes, sentada en la escala del trinquet de Pelayo. / irene marsilla
¿Qué se pide en el bar?
Café con leche
Lo pide nada más iniciarse la conversación y se lo sirven enseguida. Le dura a lo largo de toda la charla.
Ana Puertes, sentada en la escala del trinquet de Pelayo. / irene marsilla ¿Qué se pide en el bar? Café con leche Lo pide nada más iniciarse la conversación y se lo sirven enseguida. Le dura a lo largo de toda la charla.

«Me hizo mucha ilusión ser la primera en ganar el Fris Grec... mientras me sienta bien y pueda seguiré, me gustaría jugar con 50 años», desliza la pilotari | «¿Que podamos vivir de la vaqueta? Es difícil, si no lo logran ni los chicos... Pero nosotras lucharemos por ello»

MOISÉS RODRÍGUEZ

El Fris Grec luce en una estantería encima de su escritorio. Lo ve todos los días cuando se toma un respiro en sus complicados estudios universitarios, los mismos que le impiden dedicar a la pilota el tiempo que ella desearía. «Que se lo den a una mujer me parece justo y un avance. Igual no consigo ninguno más, pero me hacía ilusión ganar el primero. ¡Eso no lo puede decir cualquiera!», destaca Ana Puertes, la joven que sin haber cumplido aún los 20 años es la número uno del raspall femenino. Y ese trofeo, el que distingue a los campeones del mano a mano, sólo se entregaba hasta 2018 a hombres. Algo está cambiando en los últimos tiempos en la vaqueta.

«La situación de la mujer en la pilota ha mejorado bastante», admite Ana Puertes. «Antes éramos siempre las mismas. Ahora también, pero la gente nos va conociendo más y hay niñas que quieren jugar», comenta la pilotari de Beniparrell.

Su trayectoria
Fútbol
El deporte que quiso practicar antes de la pilota.
Biotecnología
Carrera que estudia en la Politècnica, está en segundo.
Investigación
A lo que le gustaría dedicarse cuando se gradúe.
En la pilota
Campeona Individual
En 2018, la primera mujer con el Fris Grec.
Supercopa
Conquistó el campeonato junto a su hermana Noelia.
Beniparrell
Su club, un referente en el raspall femenino.

Ella, y también su hermana Noelia Puertes, se han convertido en referentes para las nuevas generaciones. Incluso en sus inicios. A Ana siempre le ha gustado el deporte y quería jugar a fútbol. Cuando ella tenía 9 años, en Beniparrell sólo había equipo de chicos y esto generó ciertos reparos en casa. «Me propusieron que probase con la pilota», recuerda. Y le gustó, tanto que desde entonces no ha dejado de practicarla: «Me ha aportado amistades y es una forma de evadirme. Por ejemplo, ahora estoy muy ocupada por la universidad y busco huecos para entrenar. Además, me sirve para compartir momentos con mi hermana, que si no habría semanas que ni nos veríamos».

«Mis compañeros de clase no conocían la pilota y han venido al trinquet a verme jugar a mí»«Estudié en el centro de tecnificación de Cheste. No había ni una pared lisa donde pudiese entrenar»

Y ella también ha aportado mucho al deporte autóctono. «Nosotras sobre todo damos el toque de diversidad. Siempre se ha dicho que es un juego de caballeros y ahora se ve que nosotras también podemos jugar. Se ve que las mujeres somos capaces de estar en todos los ámbitos de la sociedad, deportivos y laborales. Aún hay mucha discriminación», señala Ana Puertes, que apunta: «Por ejemplo, el fútbol femenino es gratis, pero es que si cobrasen la mitad de una entrada de un partido masculino, mucha gente no iría. Sería igualitario que la entrada costase lo mismo, pero se notarían más las diferencias».

Ana Puertes integra una generación de mujeres que están tratando de limar esas distancias en busca de la igualdad. En el ámbito de la pilota, uno de los objetivos puede ser llegar al profesionalismo. Cuando a la número uno del raspall se le pregunta al respecto, lo ve complicado, pero no imposible. «Se puede conseguir y lucharemos por ello, pero está difícil», reconoce. «Si no pueden vivir ni los chicos, nosotras que no arrastramos a tanta gente es complicado. El mundo profesional debe ser rentable para los trinquets y los jugadores», argumenta.

La joven, en ese sentido, aporta su pequeño granito de arena para atraer público a la pilota. Estudia Biotecnología, una carrera encaminada a la investigación. Se entrena cuando puede y no pierde ocasión para hablar a sus compañeros del deporte que la apasiona. «No conocían la pilota y algunos son de Alginet (el pueblo de Juliet). Han venido al trinquet para verme a mí», señala.

Ana Puertes ha seguido en la pilota por pasión. Como el año en que estudió el Bachillerato en Cheste, en el centro de tecnificación concebido para deportistas. La realidad es que ella no encontró una instalación parecida a una cancha de pilota. «Me pateé todo el complejo y no encontré una pared lisa. Al final, entrenaba la izquierda en las escaleras de la residencia», recuerda. Un aviso para las instituciones de la Comunitat sobre la falta de instalaciones del deporte autóctono.

La número uno del raspall está pensando ahora en marcharse de erasmus. Está en segundo curso y lo planea para el cuarto. «Me gustaría ir a Noruega o Suecia, allí están avanzados en investigación. Aquí se forma a la gente, pero se invierte poco en eso y por eso se desarrollan los proyectos en el extranjero», desliza Ana Puertes como algo a mejorar por parte de las instituciones. En esa experiencia, cree que no podrá jugar a pilota: «Allí no creo que nadie la practique, con el frío que hace tendrán las manos heladas».

Se lo plantea como un paréntesis, porque la joven de Beniparrell no tiene claro si volverá a alzar un Fris Grec, pero no duda en que quiere seguir jugando a pilota. «Mientras me sienta bien... Con 50 años me gustaría seguir ahí. Evidentemente, no al máximo nivel, sino para divertirme», señala Ana Puertes. Al fin y al cabo, sus padres acertaron cuando le propusieron probar con la galotxa cuando ella pidió que la apuntaran a fútbol.