Un pilotari que está de dulce

Jesús Sáiz,
 durante la final
 del torneo sub-23
que le dio acceso a
jugar el Individual
absoluto. / fpv
Jesús Sáiz, durante la final del torneo sub-23 que le dio acceso a jugar el Individual absoluto. / fpv

«Llevo en contacto con las abejas desde niño, duele más una sentada que sus picotazos», afirma el joven, que debía debutar hoy ante Salva y ha renunciado por lesión Jesús de la Baronía, que trabaja como apicultor, debuta en el Individual absoluto

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Jesús está de dulce. Pero no hoy. Desde los cuatro años. Aquella fue la primera ocasión en la que sus padres le enfundaron en un pequeño traje de apicultor para ponerle en contacto con las abejas. «Yo no me acuerdo, pero mi madre me dice que no me daba miedo nada», sostiene. Las últimas semanas en su otra gran pasión, la pilota, también pueden compararse con la miel: ganó el Individual sub-23 de escala i corda, lo que le dio acceso a disputar la fase previa del torneo absoluto.

Y ahí debía estar hoy, lejos de sus abejas y de su Alfara de la Baronía natal. Cumpliendo un sueño en el trinquet de Massamagrell, donde debía enfrentarse a Salva. El veterano mitger de Massamagrell arrastraba unas molestias en la mano: ha apurado los plazos para tratar de jugar, pero ayer trasladó a la Fundació su renuncia. Cuando ganó a Carlos de Massalfassar (60-55) en la final del sub-23, Jesús no sospechaba que el premio era caza mayor: citarse en octavos contra el reciente campeón de la Lliga, De la Vega, y en Pelayo. «Esa sería otra partida muy bonita y complicada», reconoce.

En cualquier caso, Jesús Sáiz reconoce que jugar el Individual absoluto ya es un regalo. A sus 19 años, tiene toda la vida por delante. Empezó en la pilota a los 8: «Mi madre me apuntó en Alfara de la Baronía porque iban otros niños de mi edad. Poco a poco se lo fueron dejando y me quedé solo. A mí me gustaba y además, tenía manos, por lo que decidí continuar».

«Quiero ser apicultor, pero ahora estoy centrado en la pilota. Mi referente es Álvaro», sostiene

Hasta la fecha. Ha aprendido como muchos otros chavales de Raúl, que fue profesional y trabaja de forma incansable por promocionar la vaqueta en la Baronía. Ahora entrena con Fageca y Álvaro de Faura, su referente. «Siendo zurdo, quiero ser como él. La intención es, en un futuro, continuar con el negocio familiar de la apicultura, pero ahora estoy muy centrado en la pilota», señala Jesús Sáiz.

Compagina los entrenamientos con ayudar a Eusebio, su padre, tanto con las abejas como en la carpintería. «Yo tengo claro que lo que me gusta es la apicultura», incide. «No les tengo ningún miedo a las abejas. Es más, no me duelen los picotazos. Siendo un poco de calor y ya está. Hoy mismo me he clavado dos en el brazo porque dicen que el veneno es beneficioso. Llevo en contacto con ellas desde niño, duele más una sentada por un pelotazo», asegura Jesús Sáiz.

También advierte de que hay que tener cuidad a la hora de acercarse a las colmenas. «Hay que tener en cuenta que aunque les dejamos bastante miel, ellas perciben que les están robando su trabajo y que deben defenderse, como haríamos cualquiera de nosotros», especifica. La semana pasada estuvo varios días cortando miel en la montaña con su padre, por lo que tuvo que ponerle un paréntesis a la pilota.

El joven defiende todo lo que producen las abejas. «Desde la miel, hasta el polen o la jalea real», indica. Ahora ya lleva unos días a tope, preparando la partida de esta tarde. Para la suplementación en los entrenamientos y partidas de máxima exigencia, cómo no, se sirve de los productos de las colmenas. «Mi padre me trae jalea real y por las mañanas tomo. Está un poco ácida pero me da igual. Y miel, también tomo. Es todo natural, no hay nada mejor», defiende Jesús Sáiz. Para plantar cara a De la Vega el 30 de mayo va a necesitar de ese néctar. Para tratar de protagonizar una gesta en el Individual de escala i corda y seguir de dulce sin necesidad de la miel.