La pilota recupera a Pedrito

Pedrito, durante la partida del pasado sábado en el trinquet Pelayo de Valencia. / funpival
Pedrito, durante la partida del pasado sábado en el trinquet Pelayo de Valencia. / funpival

El legendario feridor saca de nuevo en una partida oficial casi un año después

MARI CARMEN MONTESVALENCIA.

Raro. Muy raro se ha hecho no ver durante meses a Pedro Ruiz 'Pedrito' preparado para ferir en las partidas de escala i corda. Un gran revés de la vida hizo que este feridor afincado en Mislata se alejara de los trinquets antes del verano de 2018. «En poco tiempo perdí a mi madre, a mi padre y a mi hermano. Mes y medio después de faltar mi madre tuve una pequeña depresión y fue cuando dejé de sacar», explica Pedro. Tras ese verano, lo volvió a intentar.

«Me encontraba bien trabajando y tenía ganas de volver a ferir. Pero en una partida del mano a mano en Pedreguer noté una sensación muy extraña. No controlaba la pelota ni tenía fuerza en las piernas ni en los brazos. Me sentía fatal. El médico me dijo que había cogido el alta demasiado pronto y estaba sufriendo una recaída», describe. De nuevo se vio obligado a parar hasta que antes del verano que acaba de finalizar, empezó a ir los jueves a Pelayo a ferir con el objetivo «de ir cogiendo confianza». Porque lo cierto es que la técnica la tenía controlada. «Lo mío no era cuestión de perder el tacto. Yo me ponía a sacar un ratito antes de las partidas y no notaba nada, estaba perfecto. Pero en el momento me ponía el pantalón blanco y veía a los jugadores y a la gente notaba los nervios y la ansiedad», asegura.

El pasado sábado fue el encargado de ejecutar la ferida en la partida de Copa que enfrentó a Puchol II y Tomàs II contra De la Vega y Jesús, ayudando con su trabajo a esta última pareja. Por la mañana se levantó temprano para acompañar a su hijo Pablo a su partido de fútbol en Paiporta. Regresó a casa y a media mañana fue a practicar a Pelayo. De nuevo a casa a hacer la comida y al partido de fútbol de su hijo mayor, Nacho. De este último solo pudo ver la primera parte porque por la tarde tenía una cita muy importante en la catedral.

«Notaba la ansiedad y los nervios cuando me ponía el pantalón blanco y veía a los jugadores», asegura

¿Se siente solo un feridor en algún momento? «Yo solo no me siento, soy muy charlador. Si no hablo con el que está bajo de la cuerda, hablo con alguien del palquet o el juez». Pedrito, como él indica, no calla. Ni antes ni durante la partida, pues es conocido por leer a la perfección el juego de unos y otros para anticiparse a la jugada posterior y ayudar a los suyos. Ha echado de menos el trinquet y la gente ha notado su ausencia. «Jota -periodista de pilota- me dijo que echaba de menos nuestras charlas», esas que hacen más ameno el trabajo y ayudan a calmar los nervios que puedan surgir.

«No sabía cómo me iba a sentir. Era partida de campeonato y encima televisada y pensé que si hacía un desastre no sacaría más», comenta entre risas. Echó mano de la savia nueva que está siguiendo sus pasos. «Pablo Salvador estaba en el vestuario antes de la partida y le pedí que se pusiera entre las dos cámaras bajo de la cuerda. Pensé que estando él allí y pudiendo hablarle durante el juego yo podría estar más tranquilo. Él me estuvo animando y la verdad es que me sentí muy a gusto».

Esa felicidad que él sintió hace unos días fue compartida con la gente que había notado su distanciamiento, todos aquellos que, de una manera u otra habían seguido en contacto con él. Le tocó pasar una época complicada, refugiándose en ocasiones en la temida soledad. «A veces me llamaban y no contestaba el teléfono o no respondía a los mensajes. No tenía ganas de hablar con nadie», pero atrás ha quedado esa etapa. Se sintió arropado en Pelayo, la que podría considerar su casa, por las palabras de amigos y aficionados expresándole las ganas que tenían de volver a verlo en la cancha. Ahora vuelve a disfrutar de los momentos previos a cada choque, de estar en el vestuario hablando con los pilotaris, «algo que sería una pena que se perdiera con el tiempo», concluye. Sin duda alguna, la pilota recupera a Pedrito y él recupera su sonrisa.