UN CAFÉ EN PELAYO CON...

Paco Roca: «La pelota es como el dibujo, algo básico de la humanidad»

Paco Roca, apoyado en la cuerda del trinquet de Pelayo. / damián torres
Paco Roca, apoyado en la cuerda del trinquet de Pelayo. / damián torres

«Si tuviese que hacer una viñeta, sería en blanco y negro. De un jugador quitándose todas las protecciones de las manos tras una derrota» | «Ves el glamour que envuelve otros deportes como el tenis o el fútbol y el trinquet lo percibo como muy normal, de barrio»

MOISÉS RODRÍGUEZ

Paco Roca es un contador de historias. Lo hace a través del dibujo, pero también tiene facilidad de palabra. Quizás por eso decidió dedicar su vida a crear viñetas. Creció, como más de media España, leyendo a 'Mortadelo y Filemón'. Bueno, y a muchos otros. «Creo que casi todos recordamos haber pasado horas con todos los personajes de Editorial Bruguera. Con Mortadelo, Anacleto, Zipi y Zape... Gracias ello muchos lectores hemos querido dedicar nuestra vida a crear historietas», señala.

Su entrada en Pelayo implica prácticamente el descubrimiento de un mundo que ha transcurrido casi en paralelo para él. Tiene nociones, como muchos valencianos. «Mi padre veía algunas veces partidas por la televisión. Me parece alucinante que el público forme parte del juego. No creo que haya muchos deportes en lo que suceda esto. Por ejemplo, en el fútbol o en el tenis el aficionado está muy alejado», afirma Paco Roca, que también se siente sobrecogido al entrar en la catedral: «Esta cancha, tan larga y blanca me ha parecido la esencia de un deporte en cuanto la he visto».

De su niñez, además de los tebeos que pusieron los cimientos de un dibujante, resalta tres cosas. Primero, el chalé que sus padres adquirieron por Llíria y en el que había una canasta de baloncesto: «También tengo en la mente el partido de semifinales de los Juegos de Los Ángeles, en que España ganó a Yugoslavia». Segundo, las tardes de juego de niños en la explanada frente a la entrada principal del cementerio de Valencia: «Entonces no había tanto tráfico y los niños podíamos hacer pachangas ahí». Y de una partida de pilota: «Entonces vivía por Gaspar Aguilar, frente al hospital Peset. Por allí cerca había una calle estrecha, junto a una iglesia. Igual tenía diez años. Me sorprendió que gente mayor estuviera ahí pegándole a una pelota con las manos, jugando como si fueran críos. Recuerdo que me cautivó el ambiente».

«Al entrar a Pelayo me ha parecido la esencia de un deporte. Me alucina que el público intervenga»

A partir de ahí, sus acercamientos a la pilota son esporádicos, pero eso no impide que la compare con su mundo, el dibujo. «Ambas son algo básico en la humanidad. Lo primero que se dio fue la comunicación oral y luego, el dibujo, que se empleó para que algo perdurara. En ese sentido, la pelota también ha estado presente desde los mayas. Siempre que ves una pelota, hay alguien detrás. Son dos cosas primarias a tope», indica Paco Roca.

Y en ese sentido, resalta que ese es un ejercicio necesario. Como el que hizo con José Manuel Casañ en la obra de ambos, 'La encrucijada', en la que confluyen el rock y las viñetas. «Es necesario dialogar entre varias disciplinas. Ves el deporte y acabas poniendo las cosas en su contexto, me parece algo positivo. Por ejemplo, ojalá los políticos se tomaran la vida con más deportividad», proclama. «Hay una cosa que no me gusta, y es que no entiendo que para muchas personas el deporte televisado condicione su vida. No puedes basar tu felicidad o tu infelicidad en algo que depende de otra gente», reflexiona Paco Roca.

Haciendo una primera mirada desde fuera, percibe la pilota como un deporte diferente. Le llama la atención la dureza que adivina a la vaqueta por los ejemplares expuestos en el acceso a Pelayo. «Percibo esto como algo muy de barrio, normal, de ir por casa. Sin que eso signifique menospreciarlo. Muy diferente al glamour que envuelve a otras modalidades como el fútbol o el tenis», sostiene el dibujante.

Llegados a este punto, se le pide a Paco Roca un primer boceto sobre cómo crearía una viñeta o una historia gráfica relacionada con la vaqueta. «Yo no dibujo súper héroes. Me encanta el entretenimiento, pero me interesa reflexionar. Cuando hice 'Arrugas', mis padres eran mayores. Es más aburrido, tiene momentos duros y debes meterte en la historia», comenta.

El hisotorietista muestra interés por zambullirse en la pilota. Y de esa primera visita a Pelayo se queda con el color blanco predominante en un trinquet. Por ello, tiene claro cómo sería su viñeta. También el tema a tratar: «Me fascina el ritual de arreglarse las manos. Imagino que en la pilota habrá muchos rituales. Tiene su encanto y visualmente, también. Lo alejas de todo lo millonario y vas a la esencia del deporte»

Ahí va la primera viñeta de Paco Roca ambientada en la pilota: «Por todo lo que hemos hablado, por cómo es el trinquet y la vestimenta de los jugadores, sería un dibujo en blanco y negro. De alguien que se está quitando todas las protecciones que se había puesto en las manos tras una derrota. Sentado en la escala y cabizbajo. Me parece que podría quedar un dibujo bonito».