El nómada de la pelota a mano

Gaizka Iruretagoyena se dispone a sacar durante la final de la Lliga de llargues. / fpv
Gaizka Iruretagoyena se dispone a sacar durante la final de la Lliga de llargues. / fpv

El vasco Gaizka venía cada semana para jugar a llargues y ahora vivirá en Alicante | El guipuzcoano ganó la Lliga como saque de Parcent: «Cuando se lesionó Ángel, el titular, me puse nervioso, pero luego me tranquilicé»

MOISÉS RODRÍGUEZVALENCIA.

Gaizka Iruretagoyena vive la pelota a mano desde niño. Desde la tierna infancia, sobre los seis años, su abuelo, que había sido pelotari, le inculcó el amor por este deporte. Y sea contra las tres paredes o frente a otros rivales, la vida del joven tornero -ese es su trabajo de lunes a viernes- se ha desarrollado al ritmo de los golpes de la pelota. Tanto que este es el motivo para que se haya pasado meses cogiendo un avión cada viernes con destino a Parcent y de que haya decidido hacer las maletas para establecerse en la Comunitat, junto a Paula, su novia, a partir de enero.

«Quiero probar suerte con la pelota por allá y si puedo vivir de eso, estaremos una temporada larga», desliza Gaizka, el vasco que ha entrado en la historia de la Lliga de llargues al convertirse en el saque del equipo campeón de Primera, Parcent. «Cuando Ángel me dijo que calentase, que se había lesionado, le respondí: '¡Ya te vale, menudo marrón me has pasado!' En ese momento me puse nervioso. Luego me tranquilicé, porque es necesario para jugar», indica el jugador de 24 años, natural de Asteasu (Guipúzcoa).

Parcent, que había llegado a dominar 7-2, acabó ganando en un último juego trepidante (10-9), cercenando la hegemonía de Benidorm. La gesta reforzó la decisión del nómada de la pelota de establecerse en la provincia de Alicante a partir de enero. Gaizka, además del frontón, también practica el boteluze, la modalidad vasca de juego directo similar a las llargues con ciertos matices como el peso de la pelota y la cancha. Su idilio con la modalidad valenciana empezó en 2016.

«Quiero probar las modalidades valencianas. El frontón... y también la escala i corda», comenta

«La Champions se celebró en San Sebastián y participé con mi equipo. Se jugó a boteluze y nosotros también probamos con llargues. Hicimos amistad con la gente de Parcent, que nos invitó ese verano a las partidas de fiestas», recuerda. Después de dos veranos, el pasado Gaizka recibió una oferta del club alicantino: le pagaban el viaje de avión si cada fin de semana venía a reforzar el equipo de Segunda.

Él ni se lo pensó. De la temporada de frontón sólo ha disputado el provincial guipuzcoano. El boteluze ni lo ha tocado. Se ha pasado el invierno y la primavera trabajando como tornero y entrenando, de lunes a viernes, y jugando a llargues por Alicante los finales de semana. «Esta modalidad me gusta más porque la partida es en la calle, entre la gente», indica: «Venía a ver las finales y me avisaron de que trajera los trastos para estar de reserva, por si hacía falta». Y así fue.

Ahora Gaizka se pasará agosto por la Comunitat, disputando partidas de fiestas. En enero, cuando arranque la temporada de llargues, hará las maletas para establecerse en la Comunitat, donde tratará de vivir de la pelota a mano, su pasión. «Ya he jugado a frares. Quiero probar el frontón de aquí, pero también la escala i corda», desliza.