Moltó y Marrahí dan la cara

Moltó y Marrahí dan la cara

El de Barxeta pasó de luchar por su tercer título a pensar en la retirada mientras el de Villanueva de Castellón estuvo de baja por una pubalgia Los dos finalistas del Individual de raspall tocaron fondo tras la anterior edición

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. El Individual de 2017 fue una losa para Marrahí y Moltó. Ambos pilotaris tocaron fondo en otoño del año pasado. El de Villanueva de Castellón, que venía de un calvario de lesiones, tuvo que estar de baja casi tres meses por una pubalgia. El túnel del de Barxeta fue mental. Cedió la faixa roja a Ian y desde entonces entró en un bucle negativo que le llevó a no disfrutar en el trinquet y a plantearse la retirada. Hoy, en Bellreguard, ambos vuelven a pelear por el trono del mano a mano de raspall.

«Nunca pensaba que podría ganarlo, y ya tengo dos. Es mi torneo favorito, me gusta tanto la preparación como el propio campeonato», afirma Alfonso Moltó. «Llego contento porque es un campeonato que se me da bien y que se ajusta a mi estilo de juego. Además, llego en una dinámica positiva», analiza Julio Marrahí.

Él sólo ha sufrido una derrota desde 2014, cuando fue campeón. La cosechada el año pasado contra Moltó en Genovés. Desde que alzó el título, padeció un auténtico via crucis de lesiones y operaciones. Parecía haberlas superado cuando en 2017 volvió al Individual. «¡Menos mal que no gané a Moltó! No habría podido disputar la final, tenía ya un dolor insoportable», desvela ahora Marrahí. Pubalgia. Tocó de nuevo fondo. Vuelta a empezar. Otra vez el maldito túnel. Estuvo de baja hasta el 7 de enero, cuando regresó a los trinquets a pesar de tener aún alguna molestia.

«2018 ha tenido de todo, de la posible retirada a estar en las finales de Copa, Lliga e Individual», recuerda Moltó «He sabido combatir para recuperarme y llegar a donde quería estar», proclama Marrahí

Pero Marrahí da la cara. Siempre. Y sabía dónde quería estar. «He sabido combatir para recuperarme. Hice caso a mi preparador y al rehabilitador, haciendo los ejercicios que me pedían. He entrenado a gusto y he llegado a donde pretendía. Sobre todo valoro la continuidad», afirma.

Cuando hace un año superó la trampa de Genovés, donde sí ha caído esta edición Ian, Moltó parecía llegar pletórico a la final. Tras conquistar la Copa y la Lliga, el de Barxeta estaba a cuatro juegos de un triplete histórico. Pero perdió y entró en una espiral difícil de explicar. «Ha sido un año muy complicado el que me ha pasado de todo», admite. No disfrutaba en el trinquet y estuvo a punto de dejarlo. «He pasado de pensar en la retirada a estar en las finales de Lliga, Copa e Individual», recalca. Pero el de ahora es otro Moltó. «Me quedo con ese primer momento de no querer ir a jugar y de adoptar la solución de entrenar más la parte psicológica.

Uno mentalmente y otro físicamente. Tras haber tocado fondo, Moltó y Marrahí dan hoy la cara en Bellreguard por la pilota. «A la final, entre familiares y amigos, viene mucha gente que no es habitual de la pilota. A ver si conseguimos que se aficionen», comenta el de Villanueva de Castellón, que garantiza espectáculo por sus peculiares celebraciones de algunos quinzes. «Eso es algo que tiene que surgir por el contacto mío con el público», señala ante la pregunta de si hará su particular gesto taurino.

Mucho menos efusivo es Moltó, al menos durante la partida. Sí espera el de Barxeta un enfrentamiento igualado. «Marrahí es un pilotari duro y potente. El trinquet no determinará la final, porque lo tenemos los dos muy tocados. Creo que se va a decidir por detalles», pronostica el finalista de 2017.

Marrahí regresa al lugar a donde empezó todo. En Bellreguard conquistó el Individual posterior al prolongado reinado de Waldo y a la edición en que Coeter II logró su segundo entorchado. Justo lo que perseguirá él hoy. «Ian tiene mucha potencia, pero su forma de jugar me va mejor a mí. Moltó es un pilotari muy técnico, que te la esconde más», señala el de Villanueva de Castellón.

No es una excusa. Al contrario. Lleva toda la semana preparando la partida con ilusión. Como Moltó. Ambos afrontan la partida pensando en mañana. Porque sí, quieren el trono del mano a mano del raspall, pero saben que tienen mucho que aportar a la pilota. «Después de la final quiero descansar una semana, porque luego enseguida hay campeonatos como el Savipecho y la Lliga es en enero», apunta el de Barxeta. Su cabeza no le habla ya de retiradas. A Marrahí le respetan el hombro y el pubis. La salud de ambos es parte de la del raspall profesional.

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