«Sería una lástima no jugar la final»

Brisca golpea la bola con su mano derecha. / funpival
Brisca golpea la bola con su mano derecha. / funpival

La táctica del pilotari de Oliva para ganar la próxima partida será madurar los quinzes y evitar que Seve y Ricardet entren en juego Brisca habla de fallos absurdos en la derrota de la ida de su eliminatoria

MARTA BALLESTER VALENCIA.

La Lliga espera las partidas de vuelta de las semifinales en ambas modalidades. En el torneo de escala i corda la igualdad es máxima por el idéntico resultado de 60-50 en las dos eliminatorias, mientras que en el de raspall los enfrentamientos están más decantados por los tanteos también iguales (30-10). Pese a todo, los equipos derrotados confían en la remontada. Uno de los actores más convencidos en darle la vuelta al marcador es Brisca, que junto a Montaner y Gabi perdió contra Sergio, Seve y Ricardet.

«No quedé nada contento de la primera semifinal porque las cosas no salieron como esperábamos. Creo que más que ganarnos ellos, perdimos nosotros», confiesa Brisca. El mitger de Oliva ha querido reflexionar sobre el encuentro de la Llosa de Ranes, en el que está convencido que fueron «los fallos absurdos» los que les privaron de la victoria. «Cuando las partidas están tan igualadas se deciden por los errores y no por los aciertos. Nosotros tuvimos bastantes en momentos puntuales pero claves, como los dos juegos de val que dejamos escapar», explica el actual campeón de Copa.

El pilotari de gran trayectoria profesional no quiere dar nada por decidido y sólo piensa en cómo imponerse a Sergio, Seve y Ricardet. «Con nuestro gran inicio en la Lliga sería una lástima no llegar a la final», reconoce. Y es que tras varias jornadas liderando la tabla, el equipo que también integran Montaner y Gabi se ve en una posición «complicada, pero no imposible», para optar al título. «La esperanza es lo último que se pierde. Tenemos que calentar bien y salir ya con la camiseta sudada para empezar dándolo todo desde el inicio, aprovechando la mínima oportunidad», alega Brisca.

De los errores se aprende y Brisca tiene clara cuál es la estrategia a seguir en la vuelta de la semifinal, el domingo en Xeraco, donde se lo juegan todo. «Tenemos que intentar asegurar, no fallar y tener más paciencia, porque los quinzes no se hacen en dos pelotazos. Tenemos que madurarlos bien», argumenta. Además, propone como estrategia intentar que juegue Sergio raspando, «porque en comparación con su juego por arriba, su rebote o su volea, no tiene una gran raspada», expresa. También se propone conseguir que Seve y Ricardet no entren mucho en juego, «ya que Ricardet es muy eficaz y si le dejas la pilota buena te la tira arriba con mucha facilidad o te remata el punto hacia el resto rápidamente».

Lo que ve más complicado Brisca es poder retrasar su juego más hacia detrás para que el rival deje de evitarle. «Ya estoy jugando al ocho y medio hacia el resto y no creo que esto nos vaya a hacer ganar. La victoria tiene que pasar por los tres. Todos tenemos que estar a un buen nivel, tener aciertos, estar en racha y conseguir quinzes. Somos un equipo», destaca.

Por ello Brisca tiene clara su mecánica personal, la de «intentar animar, apoyar y tranquilizar en todo momento a Montaner y Gabi para que den su mejor versión». Así lo explica el líder, que reconoce que sus compañeros estaban más nerviosos de lo normal en la ida de la semifinal. El trío ha hablado y los ánimos no han mermado. Como se consideran una formación «sin ningún tipo de problema interno, ni de comunicación», los de Oliva aseguran que van a continuar la recta final de la Lliga como hasta ahora, «unidos, animados e intentando dar nuestro máximo desde el inicio hasta el final de cada enfrentamiento».