Individuales con nuevo formato y más abiertos

Soro III y Pere Roc II se cruzan en un cambio de pista en la final del pasado Individual de escala i corda. / lp
Soro III y Pere Roc II se cruzan en un cambio de pista en la final del pasado Individual de escala i corda. / lp

La competición de escala i corda se concretará esta semana

JOSÉ A. MONTEAGUDO VALENCIA.

Hace ahora una semana se hacía pública la configuración del Individual de raspall. La edición número 32, primera bajo la tutela de Fundació, llega con cambios. El principal es que todos los pilotaris parten de cero, en la misma ronda. Antes, los que habían sido designado cabeza de serie tenían el privilegio de comenzar más tarde y por tanto debían recorrer menos camino hasta llegar al título.

La competición de escala i corda, que afrontará la edición número 33, aún no se conoce pero está a punto de salir del horno. Es probable que hoy mismo. Y más probable todavía es que su formato sea idéntico al de su torneo hermano. Así las cosas, antes de comenzar el campeonato propiamente dicho se disputarán varias eliminatorias para descartar a los jugadores que, por los resultados de la campaña anterior, no tienen el sitio asegurado entre los dieciséis que partirán desde los octavos de final. En el raspall, la primera previa la jugarán Vercher y Roberto el próximo lunes en Xeraco.

La otra gran novedad es la distribución de los contendientes. La pilota imita ahora al tenis confeccionando dos grupos, en este caso el par y el impar. En el raspall, Ian parte con el número uno por su condición de campeón y Moltó lidera el grupo par porque llegó a la final y por tanto es el número dos en el escalafón. En la disciplina de escala i corda, el primero del grupo impar será Soro III mientras que el finalista Pere Roc II abrirá el grupo par.

Como en la configuración de los cuadros se ha tenido en cuenta los resultados de la campaña anterior, los ocho mejores del año pasado se evitarán en su partida de debut de los octavos de final. Aquí es donde se aplica la exención por ser cabeza de serie y, si la lógica se cumple, los favoritos no se encontrarían hasta las semifinales.

En lo estrictamente deportivo ambas competiciones son a priori más interesantes que hace un año. Ambas continúan teniendo dos grandes nombres propios, pero la posibilidad de la sorpresa parece más factible.

Ian y Moltó son los que tienen más peso en el raspall, por aptitudes y porque desde la pasada edición siguen demostrando que son los grandes referentes de la modalidad. Pero cuidado con Marrahí, que conquistó el título en el año 2014 y en esta ocasión llega en forma, rodado y sin trabas debido a las lesiones, algo que no le sucedía desde que se proclamó campeón. El año pasado volvió al mano a mano después de dos temporadas de ausencia y aún con molestias fue capaz de igualar a 20 con Moltó en las semifinales.

A partir de aquí las perspectivas son menores pero hay pilotaris con manos para cuestionar a los grandes dominadores. Por ejemplo, Guadi alcanzó una final, Sergio otra y Punxa es de los que siempre dan guerra. Y por qué no un mitger, el mejor con diferencia, Brisca, que está intratable.

En el torneo de escala i corda Soro III y Puchol II siempre parten en la primera línea de los pronósticos, pero Pere Roc II ya demostró el año pasado que es un firme candidato. El de Benidorm pagó la novatada en la final pero ahora llega más curtido y con unos cuantos títulos más por equipos en el zurrón. Y ahora que atraviesa por una segunda juventud es preciso tener en cuenta a Genovés II, que se excluye de los favoritismos pero sin descartar nada. Otro posible sería Marc, aunque parece que el de Monserrat no será de la partida por lesión. Y quizás Fageca o Santi, expertos manomanistas que en su momento rozaron el título con los dedos.

 

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