UN CAFÉ EN PELAYO CON...

Gonzalo López: «Si la pilota la inventan los americanos se habría hecho más famosa»

Gonzalo López, en el restaurante de Pelayo. / consuelo chambo
¿Qué se pide en el bar?
Un refresco
Lo pide con hielo y lo toma en los primeros minutos de la charla junto a unas cuantas olivas.
Gonzalo López, en el restaurante de Pelayo. / consuelo chambo ¿Qué se pide en el bar? Un refresco Lo pide con hielo y lo toma en los primeros minutos de la charla junto a unas cuantas olivas.

«El problema que le veo es la dificultad. Los practicantes de un deporte suelen aficionarse también a verlo», comenta

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Gonzalo López jugaba a tenis cuando el deporte de la raqueta no estaba tan extendido en la Comunitat. Natural de la zona de la Ribera, hace más de 40 años sintió cierta afinidad por otros que practicaban modalidades con ciertas similitudes. En la zona se jugaba a frontón a mano y con raqueta y a pilota en el trinquet. «Tuve la curiosidad de ver qué era aquello y me sorprendió. Tenía amigos en común con Paco Cabanes 'Genovés', fui a unas cuantas partidas y quedamos a comer varias veces», comenta. «Entonces ganaban dinero con las apuestas. Ahora todo eso ha caído bastante, ¿verdad?», pregunta, aunque sabe perfectamente la respuesta.

Entrenador profesional de tenis, se ha pasado más de media vida dando vueltas por el mundo. Ha acompañado durante toda su carrera a la valenciana Anabel Medina, que acaba de formalizar su retirada. «¿Qué similitud tendría ella con un pilotari? La garra. Pero son deportes muy diferentes, el tenis me da la sensación de que es más individual», afirma Gonzalo López.

Ahora trabaja para la Federación Francesa. Le contrataron para pulir a las jóvenes valores, y se ha hecho cargo de Diane Perry, una chica de 16 años de la que dicen que será la mejor tenista gala en el circuito WTA en los próximos años. Si pudiese elegir, tiene claro qué virtud trasladaría de un pilotari a su pupila: «A un tenista le daría la sensibilidad que tienen en la mano. Eso les permite ejecutar los golpes que hacen sin raqueta ni nada. En el tenis es algo propio de los más grandes, de gente como Federer o Rafa Nadal».

«Me parece un deporte que necesita que la administración lo sujete o al final caerá»

Cuando hace muchos años quiso acercarse a la pilota, lo hizo saltando a las losas. Gonzalo López tenía un amigo que jugaba al deporte autóctono. «Me ayudó a arreglarme las manos, con cartas, dedales, esparadrapo y todo. Cogí impulso, decidido a darle un buen golpe a la pelota de vaqueta. ¡Me quedé alucinado! No conseguí pasar la cuerda. Me sorprendió cómo juega esta gente, cuando lo pruebas lo valoras más», señala antes de añadir: «¡Es que si no sabes cómo pegarle te agujerea la mano! Y si te pega en la cabeza, te destroza. Soy un admirador tanto del frontón a mano como del juego del trinquet», sentencia.

«Estoy convencido de que la pilota la inventan los americanos y se habría hecho mucho más famosa. Mira lo que hicieron con la cesta punta en Miami, que sale por la tele y todo. Me parece mucho más aburrido. Esto fuera de la Comunitat es muy poco conocido, se ha quedado como algo autóctono», lamenta Gonzalo López, que apunta que lo más parecido al trinquet es la modalidad francesa que se juega con raquetas de madera: «Ellos tienen los cuatro grand slam, master y todo».

Reitera lo difícil que le parece el deporte autóctono por el hecho de tener que jugar con la mano y a la velocidad que se impulsa la pelota. «Como en todo, pero en esto más, hay que crecer conociéndolo desde pequeño. Su práctica es muy complicada y veo en eso un problema. Los practicantes a un deporte suelen ser también los que se aficionan a verlo. Es el ejemplo de los clubes de tenis, la gente que va ahí es la que más tenis por televisión consume», argumenta Gonzalo López.

En ese sentido apunta la importancia de que haya escuelas donde se forme a los niños. El entrenador apunta que le encanta el ambiente del trinquet. «Me tiro 36 semanas fuera. Vivo en el centro de París y como en restaurantes. Cuando vuelvo a casa me gusta quedar con amigos, comerme un bocata de tortilla o un plato de buen jamón», afirma. Respirar valencianía y, ¿qué mejor lugar que un trinquet? «Recuerdo el ambiente del bar antes de la partida, y que todos eran técnicos y opinaban», relata.

Él sobre todo frecuentó las canchas de Alzira y Guadassuar. Nunca había visitado Pelayo, pero admite que le fascina cómo ha quedado: «Es una instalación muy bonita». Pero al observar el trinquet detecta otro problema. «El cómo se juega. La pelota es tan pequeña y va tan rápido, que no se podría construir un estadio como en Roland Garros o en Australia. Sería casi imposible crear una instalación que albergue a 5.000 personas y tengan visibilidad. Le pasa como al pádel, su crecimiento es limitado», argumenta.

Para estar alejado de la Comunitat y, por tanto, de la situación actual de la pilota, detecta que el deporte autóctono está en apuros. «Paco ganaba bien con las apuestas pero ahora, ¿qué tal les va?», desliza. «Es una modalidad a la que, si no se respalda, poco a poco morirá. Por sí misma no puede mantenerse en pie. Necesita que la administración la sujete o al final caerá», afirma Gonzalo López.

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