Gloria para la camada del 92

Los cuatro finalistas, el día de la presentación de la partida en Castelló de Rugat. / funpival
Los cuatro finalistas, el día de la presentación de la partida en Castelló de Rugat. / funpival

El de Barxeta defiende el título, esta vez junto a Néstor, y al igual que Mario y el de Oliva llegan a Castelló de Rugat sin conocer la derrota Moltó y Brisca asumen el liderazgo en la final de la Copa de raspall de esta tarde

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Juan Bautista 'Balduino' formó parte de la expedición de pilotaris que consiguió que la vaqueta se asomase en la semana cultural previa a los Juegos Olímpicos de Barcelona. Mientras el hoy trinqueter de Castelló de Rugat participaba en aquella exhibición, Sergi García 'Brisca' y Alfonso Moltó, nacidos en 1992, y Mario Gandía, de finales del 91, tomaban sus primeros biberones. Néstor Portes ni siquiera había nacido. Estos cuatro pilotaris lucharán esta tarde (18.30 horas) en la cancha de La Vall d'Albaida por la Copa de raspall y para mayor gloria de una camada que quiere defender su hegemonía ante jugadores aún más jóvenes, caso de Ian, que vienen apretando fuerte.

Aunque son todos, como se diría en el ejército, casi de la misma quinta, hay en cada pareja de finalistas un líder indiscutible. Moltó y Brisca, que ganaron juntos la Lliga de 2017, intentarán marcar el ritmo de la partida y sus oponentes han trabajado para contrarrestarles.

Curiosamente, Brisca se ha entrenado con el enemigo. En esta final de Copa se repite una curiosidad que ya se dio en la de Lliga con Moltó y Canari. El mitger de Oliva realiza la preparación física desde hace cuatro meses bajo la batuta de Néstor. Ambos se estuvieron entrenando el lunes en Castelló de Rugat. «En la partida cada uno hará lo que pueda, pero no hay problema. Somos pocos y es mejor que nos llevemos bien entre nosotros», indica Brisca.

La partida encierra una curiosidad que también se dio en la Lliga, ya que Néstor entrena a Brisca

El mitger de Oliva no titubea. Sabe que a día de hoy está considerado como el número uno de su demarcación en el raspall profesional. «Llego en mi mejor momento a esta final de Copa. A nivel mental, estoy ilusionado y con confianza para desarrollar mi juego. Tuve unas molestias en la mano hace unos días, pero eso es pasado», asegura.

Brisca sabe que la clave está en incomodar a Moltó. «Que no pueda desarrollar su juego, es un pilotari muy eficaz». El de Barxeta también llega pletórico de confianza y tampoco rehuye a la condición de líder: «Estoy muy bien, con mejor nivel que en la Lliga. La pelota me sale con fuerza y siento alegría cuando entro en el trinquet».

Felices están Mario y Néstor. Ambos debutan en una final de competición oficial de raspall. «Siento ese gusanillo, la presión. Pero eso es bueno. De lo contrario, ¿para qué jugar?», indica el resto, que junto a Brisca se ha mentalizado para afrontar la partida con tranquilidad: «Nuestra final fue la semifinal de Xeraco. Ahora, a disfrutar, pero sé que tenemos nuestras opciones». Néstor también confía en ganar la Copa junto a Moltó. «Jugar este campeonato y como mitger me lo he tomado como una oportunidad. Nos hemos acoplado bien y pensamos que la clave estará en evitar a Brisca», comenta el pilotari que el sábado cumplirá 25 años. El único finalista que no es de la camada del 92.

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