Pilota

Genovés II, el Filípides del trinquet

Genovés II golpea ayer ante la mirada de Raúl. / funpival
Genovés II golpea ayer ante la mirada de Raúl. / funpival

El escaleter conquista su tercer Trofeu de Mestres en una semana maratoniana | «¿Tres partidas en cinco días? Es algo habitual últimamente, pero me siento bien para jugar», dice tras vencer junto a Raúl y Tomàs II (60-45)

MOISÉS RODRÍGUEZVALENCIA.

La conocida leyenda que dio origen al maratón hizo célebre a Filípides. El relato ensalza al héroe griego que recorrió los 42.195 metros sin descanso para trasladar un mensaje a Esparta. Genovés II tampoco se permite un respiro. «Dicen que estoy en mi segunda juventud. Yo lo que quiero es disfrutar», asegura el escaleter, que siempre traslada un mensaje de amor hacia la vaqueta que debería tomar como ejemplo todo deportista de élite y, por supuesto, las futuras generaciones. Castigado por las lesiones, el veterano pilotari se ve en su mejor momento. Como Filípides, no claudica ante retos superlativos como el de esta semana, en la que ha tenido que afrontar tres partidas de máxima exigencia en cinco días.

«Este es un torneo que me hace ilusión... pero como todos. La verdad, lo que me gusta es ganar», afirmó tras conquistar el Trofeu de Mestres por tercera vez en su carrera. «Logré el primero (en 2007)... ¡que ya tengo una edad! Otro con Dani, y este», enumeraba. Dani, por cierto, estaba ayer en Pelayo. Reside en Barcelona pero siempre que vuelve por la Comunitat se pasa por el que fue su hábitat natural. Por el lugar en el que se siente como en casa. Como Genovés II.

Ambos tienen ya tres títulos del Trofeu de Mestres. El resto igualó ayer a Dani y a Javi al imponerse, junto a Raúl y Tomàs II (60-45), a Pere Roc II y el mencionado Javi en la final disputada en Pelayo. Fue una partida extraña, donde la pareja salió fuerte y se colocó en ventaja. Genovés II rindió como un motor diésel. De menos a más hasta adquirir una velocidad de crucero que dio fiabilidad al trío.

Pere Roc II y Javi, que aspiraba a liderar el palmarés del torneo, ceden tras un gran inicio

Con el escaleter jugando siempre seguro, Raúl y, sobre todo, Tomàs II, se desmelenaron. El resto impartió su habitual clase magistral, como requería el torneo, aunque él lo negase. La elegancia en el golpeo le viene de serie. «No he hecho una buena partida, y aún así he ganado», comentó Genovés II, autocrítico pero satisfecho. Habían reaccionado a tiempo para dar el golpe definitivo a la partida a partir del 45-40. Desde entonces, el trío no dio pie a la sorpresa. Asfixió a Pere Roc II y evitó a Javi. La pareja bastante tuvo con defenderse y en ese tramo final no dio la sensación de poder llegar a 60. Los tres vencedores tenían razones para estar muy contentos. Todos han tenido que lidiar con las lesiones y este Trofeu de Mestres, elaborado con cerámica de Manises, además de adornar las respectivas casas les sirve para elevar la autoestima.

«Me hace ilusión porque no lo tenía. Me gustaría jugar los grandes torneos en medio. Ya me dieron la oportunidad en la Copa y espero tener más en 2019. Y si no, también estoy a gusto acabando quinzes en la punta», indicó Tomàs II. También desprendía felicidad Raúl: «Después de lo que he pasado con las lesiones, ya supone un éxito estar aquí, que cuenten conmigo para los campeonatos importantes. Y ya si gano, mucho mejor. El año que viene espero continuar así».

Cuando habló el de Godelleta, Genovés II ya estaba en la ducha. Perdió el miércoles la final del Trofeu Ribera Alta y ganó la de ayer. Sin tiempo para el descanso y sin pensar en un hipotético muro, el maratoniano de la pilota afronta el final de su reto... el de esta semana. «¿Tres partidas en cinco días? Es algo que viene siendo habitual últimamente, pero yo lo prefiero porque me siento bien para jugar», asegura.

Hoy, junto a Héctor y Carlos, tratará de meterse en otra final, la del Trofeu de Nadal Benidorm. Para ello, a partir de las 17 horas, deberán doblegar a Soro III y Félix. En la final, que se disputará dentro de una semana, ya esperan rival Pablo de Sella, Pere y Tomàs II.

«Por la mañana haré algo de activación: bicicleta, estiramientos, tocar algo la pelota...», indicaba Genovés II. Asegura que no parar le va bien. Hace un tiempo, cuando acababa de superar su última lesión, deslizaba que le quedaba poco para retirarse. Ahora, no se pone fecha de caducidad. «Con mi edad y con lo que he pasado, uno o dos años es mucho tiempo», apunta. «Ahora quizás entrene menos, pero lo hago mejor», comentaba antes de retirarse al vestuario: «Me siento bien, la partida no ha sido muy exigente». La meta y la gloria le esperan de nuevo hoy en Benidorm.

 

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