Amor eterno al Fris Grec

Moltó celebra su victoria. / M. Rodríguez

Moltó arrasa a Marrahí para conquistar su cuarto Individual de raspall (25-0)

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZAValencia

«¡Mamá, que me caso!». «¡Qué alegría, hijo! ¿Cuándo?». «El sábado a las 19». Así comunicó Alfonso Moltó a su progenitora la fecha de su boda con Ana. Tres días antes del enlace, que se celebró en un mirador de los montes cercanos a Barxeta, la localidad natal del pilotari. Al alcalde, que debía oficiar el evento, le avisó con seis jornadas de antelación. Moltó acudió a bordo de una Vespa. Allí, en la naturaleza, y con un puñado de familiares como testigos, la pareja selló su compromiso hace poco más de un mes. «Mis amigos me dijeron que lo aceptaban, pero que la despedida está pendiente», bromea el pilotari, que juró amor eterno al Fris Grec hace mucho más tiempo. Desde antes de alzarlo por primera vez en 2015, en la partida que simbolizó el final del reinado de Waldo en el raspall de élite.

Un lustro después, Moltó ha ganado cuatro veces el Individual y en el último campeonato ha demostrado una superioridad aplastante. Incluso en la final, donde ayer arrasó a un Marrahí (25-0) que estuvo muy por debajo de su mejor nivel. «No estoy triste, sino enfadado. Me sabe mal por la gente que ha venido, lo demás me da igual. ¡Claro que sé lo que hay que hacer! A partir de la semana que viene me pongo a tope», argumentaba tras la partida el pilotari de Villanueva de Castellón.

Como a Moltó, le encanta el mano a mano. Dos estilos de juego para demostrar un mismo amor eterno por el Individual. Por eso le dolió tanto que no hubiera partida. Cedió desde el saque el primer juego y, desde entonces, se desmoronó. Cuando desperdició un 30-0 en el tercero, recibió la puntilla. A partir de ese instante, los rebotes de la vaqueta en el trinquet de Oliva fueron una marcha nupcial. Una dulce melodía para el emperador de Barxeta.

«Este año he jugado cada partida sin importarme el resultado. A disfrutar con la pilota», afirma el de Barxeta, que se casó en secreto hace un mes

A la primera oportunidad cerró la partida. En una pelota parada donde no halló la galería y donde aún le tocó amasar el quinze. «No quiero tirarla recta a la galería porque tocaba en la madera y caía. Pero la fallo. Ya me había sucedido», indica Moltó. Eso no le hizo ni inmutarse. No iba a suceder a esas alturas después de un Individual casi perfecto. «He jugado cada partida sin importarme el resultado. A dominar cada quinze y la pilota. A disfrutar con ella. Me lo he pasado muy bien», resalta el pilotari que está a un paso de conquistar, con permiso de Ana, al amor de su vida.

El Fris Grec, ese trofeo que ha imaginado infinidad de veces colgado en el salón de su casa de Barxeta, que también está a medio construir. «Espero que en febrero o marzo podamos estar viviendo ahí», desliza sonriente. La primera ocasión de alzar el galardón más preciado y cruel de la pilota profesional la tendrá dentro de un año. Pero Moltó ama el Individual y no lo va a repudiar durante meses: «Yo es que disfruto entrenando mano a mano. A veces lo hago en pareja y vuelvo a casa como si no hubiera hecho nada. En cinco años soy el pilotari que más partidas del Individual ha ganado y eso es algo que me alegra».

Se siente feliz. «No pienso en cosas materiales. Cuantas menos tenga, también se reducen las preocupaciones», asegura Moltó. Por eso ha regalado dos ejemplares de su flota de motos y se ha refugiado en los libros. Entre las páginas de 'El monje que vendió su Ferrari' encontró su nueva forma de ver la existencia para que no vuelva a sucederle lo de 2017, cuando perdió ante Ian su primera ocasión de conquistar su amado Fris Grec. Necesitaba su tercer Individual consecutivo y le pudo su ansiedad. Tras ganar ayer en Oliva, el siguiente será su quinto alterno y sellará su amor eterno al torneo. Como hizo con Ana hace un mes en familia en el mirador de la Mallà.

El campeón ya apunta a los diez títulos de Waldo: «Los récords están para batirlos»

Moltó ya ha marcado una época en el raspall profesional. Cinco finales consecutivas del Individual -cuatro de ellas ganadas- ya dan para argumentar que ha marcado una época. A sus 27 años, acaba de completar un torneo mano a mano de matrícula de honor que le permite no ponerse techo. Hasta ahora, sonreía y lanzaba evasivas cuando se le preguntaba si se veía capaz de discutir el registro de Waldo, la leyenda de la modalidad que alzó diez veces el Fris Grec. Ahora, tras haberlo hecho en 2015, 2016, 2018 y 2019, el de Barxeta ya no ve imposible igualar o superar ese hito: «Si lo gano el año que viene ya quedaran cinco. Todo es posible, al final es marcarte el propósito. ¿Por qué no? Los récords y los límites están para superarlos».

Su nueva manera de encarar la pilota profesional forma parte de un puzzle. «Es algo que haría porque me gusta, hasta pagaría por ello», asegura. Como estudiar. Igual que con la boda, tomó en secreto la idea de ir a la universidad. «Había preparado las oposiciones para bombero y policía, pero no me llenaba», especifica. Hizo en secreto las pruebas de acceso a la facultad, que aprobó en abril.

«Saqué un 13.02 sobre 14 y un 9,6 en biología. Siempre me ha llamado la atención porque desde pequeño siempre he estado en hospitales con mi padre», argumenta Moltó para justificar su elección: medicina. «Ya he hecho la pre matrícula y todo», precisa. Cuando le comunicó la decisión a su madre, se sorprendió: «¿Pero cómo vas a hacer medicina si no aprobabas ni una en el colegio?». Pero ese era el antiguo Alfonso.

El de ahora se sumerge en los libros y en los estudios como terapia para preparar mejor el Individual. «Me relaja. Hoy soy más feliz en todos los sentidos gracias a mi nueva filosofía de vida», comenta. Menos pertenencias, aunque sí disfruta con las victorias en el trinquet: «Los triunfos te dan una motivación. Cuando pierdes analizas las causas, pero no es lo mismo que ganar».

Marrahí ya piensa en el Individual de 2020. Pero antes, en acabar criminología. «Ese quinze lo tengo medio hecho», bromea. Entregó hace unos días el trabajo de final de grado y el 15 de julio tiene que defenderlo, algo que se plantea como un trámite. Después de eso seguirá en lo que le gusta: en la pilota y, más que posiblemente, en la universidad. Estudiará derecho o algún máster. Como Moltó, compaginará los libros con la preparación del siguiente mano a mano.