Un erasmus con vaqueta

Cancha de la modalidad autóctona en Sudamérica, parecida al frare. / lpAndrea, a la derecha, durante  el torneo que disputó recientemente en Mendoza. :: lp
Cancha de la modalidad autóctona en Sudamérica, parecida al frare. / lpAndrea, a la derecha, durante el torneo que disputó recientemente en Mendoza. :: lp

«Estaré aquí seis meses. En cuanto llegué busqué con quién entrenar y ya he ido a un torneo con ellos a Argentina», comenta la joven Andrea Bosch estudia Fisioterapia y juega a pilota en Chile

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Andrea Bosch no puede pasar una semana sin jugar a pilota. «Soy muy activa desde niña, y en Montserrat es eso o fútbol», comenta. A los 9 años, probó el deporte autóctono y se enamoró, tanto que ahora, a sus 24, ha sido un factor importante a la hora de elegir destino para un intercambio universitario de seis meses. Estudia fisioterapia y la primera parte de este curso la va a llevar a cabo en Chile. Nada más llegar a Santiago buscó con quiénes y cuándo entrenarse. Cuando encontró por internet el Club Deportivo Euzko Etxea, se le hizo la luz. Contactó con Leonardo Monsalve: «Me dieron todas las facilidades del mundo».

Ella practica habitualmente raspall y galotxa. Llegó a ir a Bélgica para competir en one wall con la selección sub 19. Y esta es una de las modalidades que ha practicado ahora en Sudamérica. Esa y otra parecida a los frares y al frontón. «Se juega en una cancha como si fuera de squasch, pero que tiene como dos tamborís en los extremos. Cuando la pelota rebota ahí, no sabes hacia dónde saldrá», señala Andrea Bosch.

Ella suele jugar con Fede Oliva, presidente del club de Montserrat, en una cancha de squasch a mano con pelotas de badana. Por ello, la adaptación a la modalidad que conoció en Chile fue rápida. «Me propusieron ir a jugar a Mendoza (Argentina) un torneo y acepté», indica. En one wall compitió junto al norteamericano Suup Ortiz y en la modalidad sudamericana alcanzó las semifinales junto al argentino Miguel. «Ahora estamos viendo si puedo ir a otros campeonatos a los que acudirá el club, a Colombia y a Brasil», comenta.

Todo dependerá de los estudios, claro. Porque además de a conocer nuevas modalidades de pelota a mano, Andrea Bosch ha ido a Chile para completar su formación en fisioterapia. «Elegí este país porque es uno de los más desarrollados de Sudamérica y también porque más avanzados están en esa materia», indica. Hizo las maletas a finales de agosto y no volverá a casa hasta principio del próximo año.

Pero lo que tiene claro es que como en la Comunitat en ningún sitio. Y no por su deporte. «La forma de vivir es muy diferente, aunque Chile es de los países más desarrollados, sobre todo en la capital. Se nota más en la comida. Ahí sí que estoy padeciendo. Se alimentan mucho de platos preparados, arroz, pasta, hot dogs y fritos», afirma. Andrea mira al futuro. Es consciente que la pilota es una afición. «¿El profesionalismo en las mujeres? Ojalá, pero si ya lo tienen complicado los chicos...», analiza.

Ella quiere trabajar como fisioterapeuta deportivo, en algún club o en una clínica. «Pero primero tengo que acabar la carrera y luego formarme», reconoce. Mientras tanto, seguirá disfrutando, ya en casa, de la vaqueta. Asume, sin embargo, que quizás tenga que volver a hacer las maletas y puede que para más de los seis meses de este erasmus. «Me las arreglaré, buscaré un lugar donde pueda seguir jugando a pilota», asegura la joven de Montserrat.

 

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