UN CAFÉ EN PELAYO CON...

Enrique Macaggi: «Los pilotaris son fuertes y apasionados, como los artistas del circo»

Enrique Macaggi posa en la escala mientras dos chavales, al fondo, pelotean en Pelayo. / irene marsilla
¿Qué se pide en el bar?
Un café cortado
Lo pide corto de café y lo toma a pequeños sorbos, saboreándolo, y le dura hasta el final de la conversación.
Enrique Macaggi posa en la escala mientras dos chavales, al fondo, pelotean en Pelayo. / irene marsilla ¿Qué se pide en el bar? Un café cortado Lo pide corto de café y lo toma a pequeños sorbos, saboreándolo, y le dura hasta el final de la conversación.

«Como los acróbatas, los jugadores tienen una habilidad que requiere muchos años de trabajo para exhibirse unos minutos», reflexiona «Me impresiona cómo son capaces de golpear a la vaqueta, las carreras que se dan y que intuyan por dónde va a ir»

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Enrique Macaggi es medio valenciano porque su madre se enamoró de un acróbata. Más bien, fue su padre quien la conquistó a ella saltando tres elefantes. «Entonces el circo actuaba en la plaza de toros. Tenían un número en el que cada artista se ponía la camiseta de uno de los equipos de la ciudad a la que iban. Él sabía que el hermano de mi madre era del Levante y actuó de granota para ganársela. Sale en una de las fotos de la exposición del centenario del club», especifica. Gracias a eso, se crió en la avenida del Oeste, a pocos metros del trinquet de Pelayo, aunque admite que no sabía su ubicación exacta hasta este reportaje.

A sus 55 años, Enrique Macaggi gestiona junto a sus dos hermanos el Wonderland. «Somos un circo grande pero familiar», señala. Como cada Navidad, actúa en Valencia, en casa, hasta el 13 de enero. «Luego iremos hacia Puerto de Sagunto, Vall d'Uixó, Vila-real y Castellón antes de marcharnos este año a Teruel, Zaragoza y el norte para al final volver. Valencia es nuestro plato fuerte, siempre reforzamos el espectáculo», comenta.

En ese sentido, identifica un primer paralelismo entre el circo y la vaqueta. «La pilota es muy de aquí, tradicional y de los valencianos. Pero cuesta que la gente la conozca, quizás por eso mismo. Al circo le pasa lo mismo, igual tienes al mejor payaso o trapecista del mundo, y no se sabe», lamenta.

«Percibo la pilota como algo muy valenciano, igual que la vasca, pero allí es más conocida»

Años atrás vio partidas en el antiguo Canal 9 porque un primo suyo se aficionó a la pilota: «Se conocía a todos los jugadores y se enfadaba cuando sus favoritos fallaban». Ahora, Enrique Macaggi tiene un amigo que practica el deporte autóctono. Cuando accede a Pelayo, observa cómo pelotean unos chavales y manosea una pelota de vaqueta mientras su rostro expresa sorpresa. «¡Es tan dura! Me sorprende cómo son capaces de golpearla», señala el gerente del circo Wonderland, que también admira otros aspectos del juego de pilota: «Las carreras que se dan y, sobre todo, su habilidad para intuir dónde va a ir. A veces me cuesta seguir la trayectoria de la pelota, la pierdo de vista».

Enrique Macaggi juega a fútbol pero, sobre todo, practica ciclismo. Admirador de Chiappucci e Indurain, se queda con el navarro. «Tuve la oportunidad de almorzar con él», expresa pro satisfacción. «Pero siento mucha admiración por deportes estos deportes de precisión», señala en referencia al de la vaqueta. «Los pilotaris deben ser personas fuertes, pero también muy apasionados por lo que hacen. Ocurre lo mismo con los acróbatas del circo», comenta antes de razonar su respuesta.

Para ello, pone el ejemplo de sus hijos, de 16 y 20 años. «Los he visto llorar al escuchar los aplausos del público. Tuvimos que volver a la pista para agradecerlo», indica. Ambos jóvenes participan en un número en el él se sujeta en una barra -a seis metros del suelo y en paralelo- y ella se sube de pie encima. «Han estado más de dos años preparándolo. Deben pasar muchas horas de trabajo para luego exhibirse durante siete minutos. Como los acróbatas, los pilotaris requieren mucho tiempo de preparación para luego exhibir sus capacidades sobre el trinquet», comenta Macaggi.

«Ellos se preparan porque aman la pilota. Eso lo he aprendido de mi amigo y a los artistas de circo les pasa igual. Como ellos, los pilotaris son fuertes, pero también apasionados», argumenta. «Además de esa fuerza, les mueve la emoción por ganar. Como en el circo, no hay gran rivalidad entre ellos. En el circo no existe, gana en cada función el que se lleva más aplausos», desliza.

Vuelve a destacar los valores de la pilota a nivel de identidad valenciana y de tradición. «La percibo como algo que es muy de aquí. Igual que ocurre con la pelota vasca, pero allí es un deporte más masivo y conocido», especifica.

Con esa pasión que percibe en los pilotaris, Enrique Macaggi habla del circo. «Es también algo muy tradicional, aunque en España no haya tanta. En 2018 hemos celebrado nuestro 40 aniversario y vamos a editar un libro durante 2019», señala. Sueña con que los animales vuelvan algún día a las funciones y tilda como una injusticia la prohibición. «Nosotros hemos invitado a asociaciones que vengan una temporada entera con nosotros. Lo que más nos apena son las acusaciones sin pruebas, porque es que aparte en 38 años de historia del Wonderland no hemos maltratado a ningún animal», proclama: «Tengo amigos de Europa que me dicen que me mandan sus abogados y en dos días tengo animales porque al lado de nosotros están matando toros. ¿Por qué van sólo contra los circos?».