El enfermero de Puchol II

Pablo Salvador, bajo la cuerda durante la partida disputada ayer en Sueca. / funpival
Pablo Salvador, bajo la cuerda durante la partida disputada ayer en Sueca. / funpival

«Es una labor desagradecida porque no juegas y has de apretar sin cometer fallos. Tengo la suerte de no ponerme nervioso», afirma el joven Pablo Salvador debuta en la Lliga como feridor del trío que completan Raúl y Bueno

MOISÉS RODRÍGUEZ SUECA.

Pablo Salvador tiene madera de enfermero. «No hay nadie en la familia, pero es la profesión que me gustaba cuando tuve que elegir carrera», afirma. El joven de 21 años compagina sus estudios en La Fe -está en el segundo curso- con el trinquet, donde pelea por hacerse un hueco. De momento, con la vaqueta, ya ha demostrado una cualidad que será imprescindible a la hora de, en un futuro, colocar vías o suturar heridas: la precisión.

No es nada habitual que un chico tan joven sea feridor antes de probar suerte como pilotari. La tarea de poner en juego la vaqueta en cada quinze suele estar en manos de exjugadores o de aficionados que llevan toda la vida sobre las losas pero que no han llegado a vestir de blanco. Pablo Salvador descubrió que le gusta el deporte autóctono a los 9 años y gracias a las fallas.

«Jugué el torneo entre comisiones que se disputa cada año», señala. Lo hizo con la de calle Puebla de Valverde y, posteriormente, con la falla Doctor Sanchis Bergon Turia. Ganó dos campeonatos como infantil y uno absoluto. «Me gustó la pilota y, desde entonces, la practico», señala el joven mitger. Se apuntó al club de Borbotó, luego siguió formándose en Pelayo y ahora está en Alfara del Patriarca.

El equipo del número 1 de escala i corda vence al de Pere Roc II (60-50) en la ida de semifinales de la Lliga La vuelta en ambos torneos se disputa desde el viernes y en caso de empate habrá prórroga a tres juegos

Un buen día, le enseñaron a hacer la ferida. «Fue Vicent, de Pelayo, donde acudía todos los jueves y los sábados a ver las partidas. También iba por las mañanas por ahí, él se ponía en el dau y me indicaba dónde tenía que lanzar», señala Pablo Salvador. El joven admite que la labor de iniciar el quinze es complicada y hasta ingrata.

Lleva ya algún tiempo llevándola a cabo y cuenta con la ayuda de sus rivales, algo inusual en otros deportes pero habitual en la pilota. «Hay feridors como Oltra que empiezan tras retirarse de jugadores y otros como Miguelín que llevan toda la vida. Ellos me aconsejan. Con Oltra he coincidido menos, pero Miguelín, si vamos a un trinquet en el que yo todavía no he estado, me dice cómo he de hacerlo», indica.

El chico no ha desentonado en su debut en la Lliga, donde la suerte del sorteo de semifinales quiso que sea el feridor de Puchol II, Raúl y Bueno. «Es una labor desagradecida porque has de poner la vaqueta dentro y no eres el que juega. Tienes que apretar y no hacer fallos. Yo tengo la suerte de no ponerme nervioso», afirma Pablo Salvador.

Ese aplomo lo demostró en la ida de la semifinal de ayer en Sueca, donde su equipo se sobrepuso al ímpetu inicial de Pere Roc II, Santi y Monrabal II. Cuando los azules aflojaron, el trío rojo igualó -a 40, 45 y 50- para llevarse una victoria mínima, nada definitiva.

Con iguales a 50, el equipo rojo se puso a un parcial de la victoria gracias a tres remates con acierto de Bueno desde el resto. A Pablo Salvador, por cierto, no le pudo la presión en esos instantes. En la siguiente, desde el dau, el trío de Puchol II cerró la partida en la primera ocasión en la que dispuso de val.

Pablo Salvador puede ser campeón de Lliga antes de debutar como jugador. «Ojalá», desliza cuando se le dice que, quizás en el futuro, pueda debutar como punter. De momento, esta semana irá a entrenar con Puchol II, Raúl y Bueno a Vilamarxant, donde el viernes se disputa la partida de vuelta.

Será una prueba de fuego para Pablo, pues el trinquet de Camp de Túria es complicado para los feridors. Como en la otra semifinal de Lliga de escala i corda -la que enfrenta a los tríos de De la Vega y Francés, y que se decidirá el domingo en Bellreguard-, el resultado de 60-50 deja abierta de par en par la posibilidad de que se repita el tanteo pero al contrario y haya prórroga. En ese caso, se sortearía quién empieza al dau y quién al resto y se decidiría el equipo ganador a tres juegos, esto es, el primero que se adjudicase dos.

Para que haya prórroga en el torneo de raspall tienen que producirse notables remontadas: en ambas partidas, el resultado fue holgado para los tríos vencedores. Tanto Moltó, Josep y Lorja como Sergio, Seve y Ricardet se impusieron por idéntico tanteo 30-10.