El rey de copas y su escudero

Carlos para una 
pelota ayer ante la
 mirada de Puchol II. 
/ funpival
Carlos para una pelota ayer ante la mirada de Puchol II. / funpival

Puchol II gana por cuarta vez la competición de escala i corda, esta vez junto a Carlos«Sabía que era muy importante para él», afirma el de Vinalesa tras doblegar en la final de Guadassuar a Pere Roc II y Tomàs II (60-45)

MOISÉS RODRÍGUEZ

guadassuar. Carlos suelta el brazo. Sin piedad y con convicción. Los azules se ponen por delante. Les restan dos quinzes. Otro lo habría celebrado con efusividad. Él cierra el puño y alza la mano, casi con timidez, mientras se aproxima a la cuerda. «Era una forma de exteriorizarlo. Me encontraba bien, pero estaba concentrado por si hacía falta», afirma el pilotari de Genovés. Pocos minutos después, cuando cierra la partida, ya si alza las dos extremidades y da rienda suelta a la euforia. Acaba de firmar un doblete -Lliga y Copa- que puede haber sellado su salvoconducto para jugar de forma habitual como mitger.

«Yo sabía que era muy importante para él», admite Puchol II, el rey de la Copa de escala i corda, ya que ha ganado cuatro de las once ediciones disputadas y ha perdido otras dos finales. Habituado a este tipo de partidas, el de Vinalesa se puso en la piel de su escudero. Cuando fue él quien cerró la partida, lo abrazó y le alzó la mano como proclamando: '¡Aquí hay mitger!'. «Él tiene la ilusión de pasar a jugar en esa demarcación, por eso me alegro. Sabía que puede cargar, así que le animaba a que lo hiciera», comentó.

«Lo notaba nervioso, no es fácil y más cuando él habitualmente juega de punter. Pero, ¿quién no se pone nervioso en una final?», proclama Puchol II. Para él la victoria implica asegurarse un título oficial en 2018. El rey, sin embargo y que sirva como dato, ha sido superado por su escudero. Carlos puede corear que ha logrado el doblete. Conquistó la Lliga junto a Pere Roc II y Jesús y ayer conquistó la Copa.

Para ello, la pareja azul tuvo que vencer en el infierno. El del intenso calor, superior a los 35 grados, que arreció en el trinquet de Guadassuar. Cada vez que Puchol II y Carlos pasaban al resto, los entrenadores del escaleter abrían una nevera de playa y le colocaban hielo en la nuca. «Yo la verdad es que no estaba mal, he pasado más calor otras veces», aseguró Pere Roc II.

El de Benidorm también puso de su parte para que el dúo azul nunca estuviera cómodo. Desde el dau, porque en cuanto Carlos no hacía la ferida perfecta, buscaba las cosquillas cerrándola a la muralla. Y en el resto, porque si entraba de volea, lo hacía siempre mirando al palco. «La partida la pierdo yo en tres errores. Estamos en una final y tienes que arriesgar. La tengo y he fallado», lamentó el alicantino.

Él se refería principalmente al último parcial, pero donde los rojos perdieron realmente la partida fue en el 30-25. La final fue dauera y este fue uno de los dos juegos en que se sumó desde el resto. El otro, el que cerró su triunfo (60-45).

«Está claro que con el 30-25 hemos conseguido una ventaja importante, pero no te puedes parar a pensar en ello porque si Rodri la pilla de volea, te la puede meter en el palco», admite Puchol II. Dicho y hecho. Pere Roc II y Tomàs II, invictos en el torneo hasta ayer, vendieron cara su derrota. Sacaban con solvencia los juegos del dau y en casi todos los del resto tenían su oportunidad.

«¡Venga, a 2!». «¡a 1!». Eran los gritos de Pere Roc II en un juego al resto que tuvieron val. Pero lo perdieron y sumaron los azules (40-30). El bravo escaleter de Benidorm planteó un pulso al límite en los siguientes parciales en que sus rivales hacían el dau. Pero sumaron ellos, 45-35, 50-40 y 55-45. En el último, ya a tumba abierta, cedió ante el rey de copas y su escudero.

 

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