UN CAFÉ EN PELAYO CON...

Carlos Costa: «Hay que adaptar los trinquets para atraer a las familias enteras»

«Los cines ganan más dinero de los niños que van a comprar palomitas que de las entradas y aquí eso no se ha fomentado», lamenta «Los clubes hemos sobrado durante muchos años, pero ahora la pilota necesita que sumemos todos», proclama

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. A Carlos Costa se le ilumina el rostro cuando ve entrar en el restaurante de Pelayo a Paco Cabanes 'Genovés'. «Gracias a este señor yo estoy ahora en la pilota», señala un hombre a quien muchos consideran pieza clave para la inmersión de la mujer en el deporte de la vaqueta. «Mi padre no jugó nunca, pero sí ha sido un aficionado toda la vida. Me trajo un sábado al trinquet. Aún estaba descubierto, ¡mira si hará años! Llovió y se suspendió la partida. Volvimos la semana siguiente, vi jugar a Paco y pensé '¡Esto es lo que me gusta a mí!'. Empezó a practicar en Beniparrell, su pueblo, y hasta hoy. Forma parte ya muchos años de la directiva del club local, donde también realiza la labor de entrenador, monitor como lo denomina él. Si al encontrarse con el mito se le ilumina el rostro, antes se le había ensombrecido cuando había visto anunciado a uno de sus pupilos en la partida del jueves: «Al menos podrían habernos avisado».

Este detalle motiva que la conversación derive hacia otros derroteros. Porque Carlos Costa había sido convocado para hablar de la cada vez más pujante presencia de la mujer en la pilota. Es una voz autorizada por su condición de entrenador de dos de las jugadoras más representativas en la actualidad, las hermanas Puertes. Hace una semana ganaron, quizás contra pronóstico, la Supercopa de raspall a Bicorp (Mar y Victoria) en su casa. «Ana vino porque su tío había jugado a galotxa desde hacía 20 años y quería probar. Desde el principio se veía que tenía un don. Noelia llegó después. No es como su hermana, pero sí muy trabajadora y sacrificada», señala.

La apuesta del CP Beniparrell por incluir a la mujer en la pilota fue fruto, como muchos grandes aciertos, de una pequeña apuesta. «Hace unos diez años me propusieron que organizase una partida para el Dia de la Dona. Lo hablé con unas niñas que conocía y jugó mi mujer, que es aficionada. Todas las que probaron se engancharon al primer segundo y dijeron que querían seguir», recuerda. Hoy son ellas las que han roto la paridad en el club: de 60 federados casi 40 son mujeres.

«Cada vez hay más chicas que quieren jugar. Es una gozada entrenar con ellas por las ganas que le ponen»

«Es una gozada trabajar con ellas por las ganas que le ponen. Cada vez hay más chicas que quieren jugar», asegura. Carlos Costa tiene claro hacia dónde ha de transitar la pilota femenina. «Pienso que pasa por potenciar las competiciones de clubes. Si los hombres están como están y para llenar un trinquet hace falta una partida súper especial... Ojalá todos los que practiquen pilota pudieran ganar una pasta, ¿hay algo más bonito que cobrar por hacer lo que te apasiona? Pero si lo enfocamos hacia ahí ahora, para mí sería un error, nos estaríamos saltando varios pasos», argumenta.

Lo afirma después de varios minutos de conversación fruto del cartel mencionado en el primer párrafo. Se refería a la presencia del joven Hilari. «Los trinqueters nunca han contado con nosotros, cuando llaman a un jugador no se plantean si ese día tenemos competición. Para mucha gente sólo existe la escala i corda y el raspall profesional. Es como si un jugador saliera solo, pero detrás hay un trabajo muy importante, que empieza cuando un niño tiene 8 años y a veces no sabe ni botarse la pilota», lamenta.

«Los clubes hemos sobrado muchos años, como si no existiéramos, pero la pilota está en un momento en que es necesario que sumemos todos», señala. Carlos Costa afirma que no es partidario de limitar a un chaval para que sea profesional, al contrario: «¿Hay mayor orgullo que ver triunfar a un chico de tu pueblo?». Pero sí aboga por el consenso para contar con todos los actores del deporte autóctono. «¿Cómo vamos a ir al trinquet si cuando hay partidas estamos compitiendo? El sistema de los vascos está funcionando porque se han adaptado a la modernidad», subraya.

Y en ese sentido, en el de la adaptación a los nuevos tiempos, considera que las canchas necesitan reordenarse. «¿Llevarías a tu hijo a la escala o a uno de los fondos en una partida con galerías libres? Hay que adaptar los trinquets para atraer a las familias enteras. Que la gente pueda dejar a un nano libre sin miedo a que reciba un pelotazo. Es cierto que eso cuesta dinero», propone. Realiza una reflexión interesante sobre los bares que hay junto a los trinquets. «Estaría bien que los chavales pudieran ir solos a comprar papas o chucherías. Los cines ganan más dinero de las palomitas que de la venta de las entradas y aquí eso no se ha fomentado. Pelayo tiene ahora un restaurante de categoría, pero tradicionalmente el ambiente de los bares del trinquet han dado muy mala imagen de lo que es la pilota», desliza Carlos Costa.

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