Carlos aprovecha la repesca

Carlos, al fondo observa cómo De la Vega juega de volea. / funpival
Carlos, al fondo observa cómo De la Vega juega de volea. / funpival

El pilotari de Genovés es el único que repite título con respecto a la edición anterior | «Cuando me propusieron hacer de feridor, me lo pensé. Era demasiada responsabilidad», indica el punter, eliminado en la primera fase de la Lliga

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Pere Roc II era el último superviviente del equipo campeón de la Lliga de escala i corda de 2018. ¿El último? ¡No! Ahí estaba Carlos. Discreto, más que de costumbre. El pilotari de Genovés fue eliminado en la primera fase. Cayó junto a Soro III y Jesús, el mitger que alcanzó la gloria hace un año en Pelayo. Fue el único que no compitió en las losas de la catedral. A Carlos lo repescaron... y lo aprovechó.

Hizo de feridor del equipo de De la Vega, Félix y Nacho desde las semifinales. La Fundació sorteó al sacador de los dos equipos cuyo punter no está especializado en esta labor tan específica labor en la escala i corda. «No me lo esperaba, porque pocas veces he hecho sólo de feridor. Cuando me lo propusieron me lo pensé, porque supone un compromiso. Si lo haces bien, nadie habla de ti y si cometes un par de faltas está todo el mundo diciendo: 'Me cague en el feridor!'», comentaba ayer tras la final Carlos.

Pero salió bien. Pasó desapercibido, tanto que ni participó en la ceremonia de entrega de premios. La Fundació, al menos para esta Lliga, estima que el equipo lo integran los pilotaris que intervienen con la vaqueta ya en juego. «Si cuento, es verdad que también soy campeón. No es lo mismo, pero es emocionante estar dentro de una final y estoy contento por lo que me toca», indicó Carlos: «Creo que he cumplido y estoy feliz de que cuenten conmigo».

Asegura que se ha sentido partícipe del equipo campeón desde que la suerte quiso que fuera su feridor. «Esta semana, sin ir más lejos, he estado entrenando aquí con ellos para preparar la final. El viernes, también fui con Lluís (De la Vega). Nos hemos mantenido en contacto estos días», desvela Carlos.

El pilotari de Genovés tenía clara su labor, y que esta sería complicada por la condición de zurdo de Pere Roc II, algo que le beneficia a la hora de hacer el dau. «Con un zurdo es complicado hacer la ferida. Resulta difícil apretarle, tienes que tratar de que le llegue alta para que no la juegue con comodidad», comenta Carlos, que también precisa: «Además, sobre todo has de centrarte en no cometer faltas».

Una vez ha hecho de feridor en una final, Carlos ya no descarta repetir la experiencia: «Si cuentan conmigo y lo arreglamos, ¿por qué no?». Del mismo modo, bendice el formato de la Lliga que acaba de concluir en la modalidad de escala i corda: «Ha sido muy igualada. Nosotros nos quedamos fuera -quedaron colistas-, pero con haber ganado una partida más, habríamos estado ahí. Con este sistema de ida y vuelta, llega a las semifinales y la final quien lo merece», indica. En su caso, hubo repesca y lo ha aprovechado.