Adrián de Museros da paso a Adrián II

Adrián de Museros da paso a Adrián II

«Seguiré vinculado a la pilota, ahora me centraré en apoyar la carrera de mi hijo» | «Tengo 43 años y cada vez me cuesta más estar con los mejores. Quería irme en un buen momento», afirma el reciente ganador del Diputació de frontón

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

A Adrián de Museros lo va a retirar Adrián II de Museros. Ley de vida. Como si fuera un proceso sucesorio, el padre se va a centrar en aupar a su hijo al trono. Al menos esa es la idea del pilotari que, con cierto dolor de corazón ha tenido que recomendar a su vástago que aparque el frontón. «Si quiere hacer carrera en el trinquet, la escala i corda es muy distinta a todo y debe centrarse en eso. Luego el frontón estará ahí», comenta el jugador que ha iniciado una desaceleración progresiva que culminará colgando los guantes tras el 4 i mig en marzo.

«Ese va a ser mi último torneo oficial. Ahora estoy con el Individual de frontón», comenta Adrián de Museros, uno de los especialistas en frontón a mano con más carisma en la Comunitat. Recientemente ganó el Diputació, el campeonato que cada verano reúne a los frontoneros y a los profesionales. Lo conquistó junto a De la Vega, que revalidó el título logrado en 2018: «Era un trofeo que me hacía especial ilusión porque había llegado a la final, pero no lo tenía. Me puedo ir satisfecho».

El adiós es definitivo. «Tengo 43 años y he de levantarme todos los días muy temprano para trabajar. Cada vez me cuesta más, muchísimas horas de entrenamiento, para poder competir con los mejores. Y yo quería marcharme en un buen momento», señala Adrián de Museros, que precisa que esto no implica que vaya a desvincularse de la pilota: «Estoy en la escuela de Massamagrell, y jugaré alguna partida de exhibición en verano. Ya me han dicho en mi pueblo que quieren hacerme un homenaje, habrá que entrenar para dar la talla».

Y una vez deje las losas, se centrará en apoyar a Adrián II de Museros. «Él tiene sus preparadores (Fageca y Álvaro), que son quienes deben guiarle. Pero siempre estaré ahí para apoyarle», comenta. Ahora entiende el sufrimiento de su padre en los inicios: «En la escala se padece mucho más que en las losas. Ahora entiendo el esfuerzo que hacía él en cada partida».