«Creo que ahora no sería bueno que las mujeres fueran profesionales»

Ana Belén Giner

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. A Ana Belén Giner le va como anillo al dedo el título del documental -'Campeonas Invisibles'- en el que ha participado junto a otras heroínas del deporte valenciano. Cuando tenía 11 años, entró en la calle de Borbotó y se enamoró de la pilota. Más de dos décadas después, sigue practicando el deporte autóctono, en cualquier modalidad. «He tenido que dejar el raspall para jugar al resto. Tengo un problema de cadera. Llegué a disputar dos finales cuando estaba embarazada. Luego ya tuve que parar y estaba desquiciada. Mi ilusión es jugar partidas algún día junto a mi nena», comenta. La pequeña Inés tiene dos años y medio: «Ya le hemos puesto los guantes y jugamos en el pasillo». Trabaja como monitora para la Federació, defiende las etapas formativas para dar a conocer la pilota. Su copioso palmarés -siete campeonatos de parejas, ocho de tríos y tres individuales de raspall femenino, el Europeo de one wall, un Edicom y un El Corte Inglés con hombres-, la convierten en un auténtico referente para las chicas que quieran entrar en contacto con la vaqueta.

¿QUIÉN ES ANA BELÉN GINER?

Nombres propios

Vicent Castelló: Su monitor de Borbotó con quien empezó.

Juan: Su marido. No le gustaba la pilota. Ahora juegan juntos.

Inés: Su hija de dos años. Ya juegan a en el pasillo de casa.

Palmarés

Pionera: En 2007 ganó el primer torneo de raspall de mujeres.

Galotxa: Se ha llevado con Borbotó el primer torneo femenino.

Campeona de Europa: Lo fue en 2015 en one wall.

«Cada vez hay más mujeres. Conseguí el primer torneo de raspall femenino y ahora he logrado el de galotxa (el Edicom). Estaba muy ilusionada porque además era en mi pueblo. Tanto tiempo jugando con hombres, creo que es muy importante que haya partidas de mujeres», señala Ana, quien en ese sentido añade: «Ahora las niñas tienen la suerte de poder enfrentarse entre ellas. Cada vez hay más chicas que le pegan bien».

Ana Belén, en cambio, tuvo que avanzar en un mundo masculino, pero ella asegura que nunca se ha sentido extraña. «La verdad es que esto es la recompensa por entrenar fuerte todas las semanas. No me he encontrado barreras, la gente me ha ayudado. Eso que dicen de que la pilota es machista, en mi caso, al contrario. Una vez un hombre hizo un comentario en el bar de Borbotó y enseguida el presidente del club le dijo que yo era una más y que si pensaba así, que se marchara. Él reaccionó y pidió disculpas», relata. Ahora está en el campeonato de escala i corda, modalidad donde es más raro ver mujeres: «Yo juego detrás... Nunca que me querido limitar a una sola modalidad, yo animo a las niñas a que las prueben todas. Ya hemos conseguido que haya campeonato femenino de galotxa. ¿Si habrá algún día de escala i corda? Puede ser».

Sí se muestra reticente, en cambio, respecto a la posibilidad de que haya chicas profesionales a corto plazo. «Ahora no sé si sería bueno, porque todavía no hay tantas, unas 50. Si se creara una liga profesional, los clubes que las han criado quedarían un poco desamparados. Estamos consiguiendo que haya tecnificación para mujeres. Vamos a seguir dando pasos a ver qué pasa. No digo que en un futuro pueda ser, lo que no sé es si yo lo veré», precisa.

Ana Belén se reivindica como mujer de cantera y de club. «¡Es que me he criado en la calle de Borbotó! Me parece bien que un niño quiera llegar. Me gusta que los chavales jueguen en su club, pero si alguno destaca y quiere probar en el trinquet, hay que abrirle la puerta», señala: «No tengo tan tocado el mundo profesional, pero hay gente mala por ahí que les pone cosas en la cabeza que luego ellos van contando, y eso es lo que molesta en los clubes».

La experiencia de Ana es positiva: «José Ramón Martí (Martí II) fue alumno mío y me enorgullece que esté en partidas de primera. Me dice 'Ana entrenadora' y yo pienso '¡pero si me tienes que enseñar tú a hacer el dau!'». Es de las que piensa que las dos partes, pilotari y club, deben ceder: «Pienso que en las escuelas hay que asimilar si un chaval quiere ser profesional. Hay que hablar con el niño, saber desde el principio lo que quiere. Si luego tienes, por ejemplo una partida de llargues y viene no hay problema».

También habla de la promoción de la pilota en los centros educativos. Subraya que su experiencia es buena, pero admite que esa difusión del deporte autóctono depende de la voluntad de los maestros y profesores. Por ejemplo, la instalación del centro de Primaria donde imparte pilota está bien construida porque el maestro de educación física orientó al arquitecto. «Ahora hay minitrinquets en muchos colegios e institutos. Desde la Federació intentamos que se den pasos. Está el programa Pilota a l'Escola y este año hay once escuelas en la ciudad de Valencia», comenta.