Raúl Cervera: «La pilota aún está concebida para la vida de los años 50»

Raúl Cervera: «La pilota aún está concebida para la  vida de los años 50»

«Veo ilusión, el problema es que jugar entre semana está obsoleto. En el País Vasco las partidas son de viernes a domingo», especifica

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. «Jugué una partida en La Llosa que duró dos horas. Llegamos a iguales a 55. Disfruté. Luego me salió algo en la mano. Llegué a anunciarme pero ya tenía el brazo roto». Así narra Raúl Cervera el inicio de un calvario que ha durado más de un año. Se marchó como uno de los mitgers de referencia de la escala i corda profesional. «Entre visitas al fisio, a los médicos, rehabilitación y entrenamientos, he dedicado más horas a la pilota que cuando estaba bien», comenta el jugador de Godelleta, que incluso ha tenido que residir en Valencia durante su recuperación. «Ahora regreso ilusionado, con muchas ganas. Mi objetivo ahora es recuperar el brazo y que el hombro coja rimo de partida. No me planteo ganar trofeos. ¿El Circuit Professional? Pueden quedar casi dos meses para eso, no me planteo objetivos tan a largo plazo. Ahora es momento de ir día a día. Ojalá esté a un nivel que quieran contar conmigo», asegura.

¿QUIÉN ES RAÚL CERVERA?

Sus orígenes

Godelleta: Su pueblo natal, hizo ayer 30 años.

En la pilota: Bisabuelo marxador, su abuelo y su padre aficionados.

Agricultura: Tiene tierras y quiere dedicarse cuando se retire.

Pilota profesional

Copa: La ganó en 2010 y 2011 en compañía de Genovés II.

Circuit Professional: En 2008 fue finalista como punter.

Individual: «Lo tengo pendiente, a ver cómo responde el hombro».

Raúl reapareció en Pelayo el pasado 1 de diciembre. «La primera vez que me arreglé las manos fue raro. Ahora, como en la última fase de la recuperación lo he hecho casi a diario, me sale de nuevo casi por inercia», admite. También reconoce que lo peor ha sido el tramo final: «Pensábamos que podríamos salir antes». Siente algo de dolor, aunque los médicos le han dicho que ya ha llegado el momento de vestir de blanco: «He estado hablando con compañeros que también han estado lesionados, como Genovés II o Santi de Finestrat, a quien operaron de la misma lesión que sufrí yo. Él no tenía molestias al volver».

Raúl está mentalizado. Repite que no arranca desde cero, pero casi. «Aquí el sitio te lo ganas día a día. Yo he hecho un trabajo muy duro durante años y ahora empiezo de nuevo, aquí nadie te regala nada. He hablado con otros compañeros y sé que nadie juega a su mejor nivel nada más volver», indica el mitger. Sobre la crisis de la pilota profesional, asegura que ha vivido «desde fuera» los últimos acontecimientos: «De esas cosas solemos hablar en el vestuario cuando nos arreglamos las manos, y como no he estado... Sí que es cierto que he preguntado, intento estar informado. Esta situación no es nueva, otros años hemos vivido con incertidumbre sobre qué iba a pasar en enero. Quizás esta vez ha sido mayor. Es una preocupación que nosotros no deberíamos tener. Los pilotaris somos más profesionales que nunca, todos estamos preparados, y tendríamos que centrarnos en entrenar y jugar. Esperamos que haya buena voluntad y entre todos se pueda solucionar».

Raúl apunta que se han sucedido las conversaciones entre todas las partes -trinqueters, jugadores, políticos, Federació...- a lo largo de los últimos meses: «Hemos hablado varias veces. La línea que ha de seguir cada una de las partes está definida, ahora falta que pase del papel a cumplirse. Todo son palabras, pero de momento no se ha llevado nada a la práctica».

El mitger realiza una radiografía clara y concisa de la situación de la pilota. Lo resume en que el modelo está obsoleto. «Percibo mucha ilusión, pero siendo realistas, la afluencia a los triquets ha bajado. Quizás donde más se mantenga sea en Pelayo los sábados. El problema es que no ha habido renovación. La pilota está concebida para como era la vida en los años 50», señala Raúl, quien especifica: «A mitad del siglo XX la gente trabajaba por las mañanas en la huerta y tenía la tarde libre. La sociedad ha cambiado pero este deporte no. Nos hemos quedado obsoletos en el modelo».

No es Raúl Cervera el primer participante de este foro que mira hacia el norte. «No veo una renovación, y al final todos los deportes van hacia el fin de semana. En el País Vasco se juega de viernes a domingo, entre semana hay alguna partida excepcional, por ferias o algo así. Entre semana la gente trabaja o estudia, y cuando acaba quiere llegar a casa. Al final el trinquet echa mano de las personas jubiladas y de la gente de toda la vida. Al final dejan de ir porque se hacen mayores o, lamentablemente, faltan», indica.

Luce en el momento de la entrevista una sudadera del club de Godelleta. Raúl afirma que los caminos del mundo profesional y de los clubes son paralelos. «De las escuelas se nutre el mundo profesional, pero el funcionamiento no es el mismo. Conciliar sus horarios con los del trinquet es muy complicado, hay muchas modalidades».