La jornada más difícil de la Lliga

Los equipos de Alfara del Patriarca y Valencia posan junto a una pancarta en honor a Álvaro en la calle Caballeros. :: daniel arnau/
Los equipos de Alfara del Patriarca y Valencia posan junto a una pancarta en honor a Álvaro en la calle Caballeros. :: daniel arnau

Pese al abatimiento por la defunción de Álvaro de Tibi, la competición de llargues ha proseguido para homenajearlo

JOSÉ A. MONTEAGUDO

valencia. El domingo se completó la penúltima jornada de la fase regular de la Lliga a Llargues, la primera después del fallecimiento de Álvaro de Tibi por causas naturales. Era un día complicado para jugar porque el abatimiento determinaba el ánimo de los pilotaris por la reciente pérdida de un compañero y amigo. Pero se jugó. Había que ser fuertes y echar el resto. Era el día del homenaje póstumo al pilotari y a la persona.

La partida más especial se disputó en Sella, club en el que militaba Álvaro asumiendo la responsabilidad del saque. En los prolegómenos, el ambiente estaba enrarecido. Pese a ser un duelo sumamente importante, del segundo contra el tercero en la tabla, el silencio se imponía a las habituales voces de ánimo durante el calentamiento o al murmullo del público, que aprovecha para hablar de sus cosas hasta el instante en el que empieza a rodar la vaqueta. En la contra estaba el equipo de Benimagrell. A sus jugadores también se les hizo un nudo en la garganta en el momento del reconocimiento a Álvaro, antes del inicio. También hubo lágrimas.

Después aconteció el mejor homenaje, una partida sensacional, espléndida en su desarrollo, que se prolongó por espacio de dos horas. Al final ganaron los visitantes por 8-10, resultado que les sitúa a tiro de piedra de los locales en la clasificación. La derrota no fue amarga, o no tanto como suele serlo. Esta vez, lo importante era que hubiese espectáculo, que se exhibiese nivel y juego preciosista, como el que ofrecía Álvaro. Y aunque los suyos querían dedicarle el triunfo en casa, la victoria de Benimagrell fue igualmente en su honor. Porque todos eran uno, todos eran de Álvaro, independientemente del lugar de procedencia o de los colores que se defendían. Y para acabar, un sentido abrazo entre los componentes de ambas escuadras con el público despidiéndoles puesto en pie.

Los reconocimientos se han sucedido en todas las calles que han acogido partidas de llargues este fin de semana. Incluso en el corazón de Valencia, en la calle Caballeros, una pancarta en su honor presidió el enfrentamiento entre los equipos de Valencia - Pelayo y Alfara del Patriarca. Los minutos de silencio también han sido habituales en la mayoría de trinquetes de actividad profesional en la última semana.