Atletismo

La erupción definitiva del volcán Peleteiro

Ana Peleteiro. /Afp
Ana Peleteiro. / Afp

La triplista gallega se cuelga su primer oro europeo en categoría absoluta batiendo el récord de España de Carlota Castrejana

MIGUEL OLMEDA Madrid

Con Ana Peleteiro el atletismo español tenía un diamante en bruto entre manos. Una piedra preciosa que a falta de pulir ya fue campeona del mundo junior en 2012: saltó 14.17 metros que le pusieron en órbita y también una habitación en la residencia Blume de Madrid. No tenia 18 años y dejaba su Riveira natal sin saber que se descuadraba el puzle, que le costaría encontrar de nuevo todas las piezas.

En la capital, Peleteiro vivió en sus carnes un cóctel explosivo: la siempre complicada adolescencia se juntó con la morriña gallega y unos resultados que no llegaban; todo acentuado con un carácter volcánico al límite de la erupción. En cinco años en Madrid ganaría medallas, sí, pero no dejaría rastro de la niña prodigio que España esperaba. Tampoco un solo salto por encima de su marca personal, lograda con 16 años.

El destino de Peleteiro, que iba camino de convertirse en un juguete roto, dio un giro de 180 grados al cruzarse con otro superdotado del atletismo. Iván Pedroso coleccionó medallas entrenando la longitud en el foso de Guadalajara con la selección cubana, y allí se llevó en 2017 a una banda multicultural de talentos para el triple salto. Juntó a Yulimar Rojas, a Alexis Copello, a Nelson Évora... Y reclutó a Peleteiro, todavía con 21 años, a tiempo para devolverla a la senda del estrellato.

La vida de Ana se estabilizó en Guadalajara, tranquila con el entorno de Pedroso y el de Évora, que acabaría convirtiéndose en su pareja. Y las marcas florecieron de nuevo. Se plantó en el Mundial de Londres y finalizó séptima, con 14.23. Volvía a ilusionar en las pistas de la Fuente de la Niña, sin sacar los pies del tiesto, centrada en recuperar sensaciones y arañarle centímetros a la tabla. También reivindicando lo suyo, como cuando se quejó a gritos ante la prensa del poco apoyo recibido antes de saltar en el Meeting de Madrid. «Esto no pasa en ningún otro país», reiteró enfadadísima.

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Eso fue sólo tres semanas antes de colgarse su primera medalla absoluta con la selección, un bronce en el Mundial indoor de Birmingham. Aquella mañana dominical del 4 de marzo de 2018 'nació' la heredera de Ruth Beitia en el atletismo nacional, el referente femenino de cada verano al aire libre y cada invierno en pista cubierta. A Birmingham le sucedieron otro campeonato de España y otro bronce, este europeo, en Berlín. En ambas citas Peleteiro mejoró sus registros y se acercó a los 14.64 metros de Carlota Castrejana, sempiterno récord de España.

Glasgow presenció este domingo la erupción definitiva del volcán Peleteiro, alejado de polémicas y excusas. Su grito en la arena fue de rabia contenida -«¡Toma!»- tras muchos años siendo la eterna promesa. «Ahora», se dijo a sí misma antes de su tercer intento, y es que ya había hecho dos nulos... Y saltó 14.56 para colocarse primera.

En el cuarto, definitivamente voló. Voló hasta 14.73 por los llantos en la Blume; por las mañanas en las que no quería entrenar, sólo volver a Riveira; por los que la enterraron en el camino; por encima del récord de Castrejana, que se fundió con ella en un simbólico y sentido abrazo minutos después. Y voló para colgarse, al fin, una medalla de oro absoluta con los colores de España. Porque todos sabían que Ana lo valía, pero ahora nadie sabe lo que Ana valdrá mañana.