El valenciano Dasí se consolida en la NASCAR

Miguel Ángel Dasí posa en LAS PROVINCIAS. / j. monzÓ
Miguel Ángel Dasí posa en LAS PROVINCIAS. / j. monzÓ

En la categoría de Elite 2 la Comunitat cuenta con Carmen Boix en la parrilla de la versión europea de la prestigiosa prueba americana El veterano piloto, a sus 47 años, debuta este año en la Elite 1

ÓSCAR CLAVER VALENCIA.

Originaria de los Estados Unidos, la prestigiosa competición NASCAR se está abriendo paso por Europa a lo largo de los últimos años. No obstante, a diferencia de la prueba americana, celebrada en óvalos, la ausencia de estos en el continente europeo obliga a que las carreras tengan lugar en circuitos convencionales como el Ricardo Tormo, a los que se adaptan previamente los bólidos. Precisamente en la pista de Cheste se abrió la presente temporada de esta NASCAR Whelen Euro Series.

La edición europea saltó el charco de forma circunstancial gracias a la pasión del francés Jérome Galpin, que elaboró un campeonato local de este tipo de coches. Su obra llegó a oídos de la NASCAR estadounidense, que decidió acelerar el proyecto a través de la creación de la competición continental, reconocida oficialmente desde 2012.

En ella, el veterano piloto valenciano Miguel Ángel Dasí afronta su primera temporada en la máxima división, Elite 1. Tras ocho pruebas disputadas hasta la fecha, el único español de la categoría se sitúa en la 28ª posición con 62 puntos. Anteriormente, el piloto también compitió en 2015 en Elite 2. En esta categoría, la Comunidad Valenciana también cuenta con representación a través de la piloto Carmen Boix. A sus 47 años, Dasí se inició en la NASCAR cuatro años atrás, cuando creía acabada su vivencia en los circuitos. Antes había pasado por diferentes rallies y por la Le Mans Series, siguiendo los pasos de su hermano, también piloto. Desde entonces, asegura, está «totalmente enganchado» a esta competición, que carece de seguimiento en España. Esta pasión es precisamente una de las facetas que queda por exportar de la prueba automovilística más popular de los Estados Unidos. La NASCAR originaria se caracteriza especialmente por su ambiente familiar y festivo, en el que los aficionados pueden pasear libremente por el pit lane y estar al lado de los coches y los pilotos. Una celebración en la que la carrera es sólo una pequeña parte de todo un entramado relacionado con el motor.

Este seguimiento, no obstante, ha aterrizado ya en algunos circuitos europeos, como es el caso de Brands Hatch (Gran Bretaña), que cada año cuenta con más afluencia de gente en las gradas. «En cambio, en Valencia sólo vienen a verte los familiares y unos pocos aficionados al motor», lamenta Miguel Ángel Dasí. A pesar de ello, el piloto está convencido de que, con el tiempo, se notará un crecimiento de la competición en el territorio valenciano, cuna de grandes pilotos. De hecho, en la edición de este año, el Valencia NASCAR Fest congregó a más de 18.500 personas en todo el fin de semana.

Además de la carencia de seguidores, otra de las barreras que presenta la edición europea de la NASCAR es el aspecto económico, un obstáculo que comparte con las demás disciplinas automovilísticas. Completar un campeonato como la Whelen Euro Series, que se compone de once carreras en seis países distintos, tiene un coste aproximado de 150.000 euros para el piloto. Una cifra que no va más allá porque los dos pilotos de cada equipo comparten el vehículo en la competición. Uno lo utiliza en la categoría Elite 1 y el otro en Elite 2.

Esta estrategia, utilizada para reducir los costes, se hace necesaria en una competición en la que los toques y los choques con los demás bólidos son una constante en cada prueba. Más todavía si es el propio piloto el que se hace cargo de los desperfectos ocasionados en el automóvil.

Es precisamente esta agresividad tan característica de la NASCAR la que pone la nota negativa en el sistema compartido de vehículo. Un accidente que provoque graves daños en el coche tiene consecuencias fatales para los dos pilotos del equipo. Esto lo palpó de primera mano Dasí, que no pudo disputar la última prueba celebrada debido a los numerosos desperfectos que su compañero ocasionó en el vehículo.

Tras el verano, el piloto valenciano tendrá dos nuevas ocasiones para redimirse de este golpe. Alemania y Holanda cerrarán, por este año, una nueva temporada de la edición europea de la NASCAR.

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