Pilotos de vaqueta

Viñales y Canet, en el acto de ayer en Pelayo. / damián torres
Viñales y Canet, en el acto de ayer en Pelayo. / damián torres

Viñales, Rins, Canet y Martín juegan al deporte autóctono | Los cuatro corredores disfrutan de la exhibición de primeras figuras de la escala i corda en Pelayo antes de pelotear con ellos

M. RODRÍGUEZ VALENCIA.

«¡Hace mucho daño!». Parece increíble que esta exclamación llegue de un joven acostumbrado a golpearse contra el asfalto en caídas a más de 250 kilómetros/hora. Pero así fue. Álex Rins disfrutó pero también padeció la pilota ayer en Pelayo. Él, Maverick Viñales, Jorge Martín y Arón Canet. Los cuatro pilotos comprobaron la dificultad de la modalidad autóctona en una exhibición en la que participaron algunas de las primeras figuras de escala i corda.

Puchol II, flamante ganador del Individual, y Javi se enfrentaron a Genovés II y Santi. Ellos utilizaron pelota de vaqueta, mientras los pilotos observaban la partida desde el palquet de Pelayo. «Yo les iba explicando un poco el juego y pronosticaba qué golpe venía bueno y cual no, aunque a veces me equivocaba», afirmó Carmelo Ezpeleta, consejero delegado de Dorna, la empresa organizadora del Mundial.

Arón Canet, como valenciano, ya tenía sus nociones de pilota e incluso la practicó en el instituto. «Los pilotaris han estado explicándonos cómo se arreglan las manos. Sé que es un deporte donde sufren y que requiere de una gran preparación. En realidad, ocurre en todos. Yo lo he visto en el CAR, donde convivía con deportistas de muchas modalidades», comentaba el piloto de Corbera.

«Desde ahora seguiré más este deporte. Me ha parecido muy difícil», asegura Viñales

Maverick Viñales desveló que estuvo viendo vídeos por YouTube para tener ciertas nociones antes de llegar a Pelayo. «En vivo es impresionante. Yo no era un amante de este deporte, pero a partir de ahora lo voy a seguir más. Me ha parecido muy difícil por la velocidad a la que va la pelota y los reflejos que tienen», comentó el catalán de Yamaha en MotoGP.

Después de una exhibición de cuatro juegos, los pilotaris apartaron la pelota de vaqueta para introducir la de badana. Había llegado el momento de que los pilotos entrasen en contacto con las losas de Pelayo. Protegidos con el guante que emplean en las carreras, los jóvenes le pusieron empeño.

Les costó pero acabaron adaptándose e intercambiando algunos golpes. Eso sí, no se les puso en el aprieto de tener que hacer el dau. Quizás para 2019. Un detalle a tener en cuenta, para iniciados en la pilota, Peluco reivindicó sus dotes como feridor.

 

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