EN FEMENINO

Mari Calero: «Champi se aprovechó de nuestra imagen»

Mari Calero celebra su podio en Jerez. / fernando sotoca
Mari Calero celebra su podio en Jerez. / fernando sotoca

La piloto catalana, que formó parte del equipo del excampeón del mundo, compite por su cuenta: «El cambio ha sido positivo»

Mari Calero se ha reinventado. La piloto barcelonesa, de 29 años, salió del Champi Women Racing y, en su primera temporada en solitario, se ha proclamado subcampeona de España en categoría Open 1.000. El equipo liderado por el excampeón del Mundo de 80cc está en el ojo del huracán por las ayudas de la Diputación. El proyecto, que nació como el primero íntegramente femenino en la historia del motociclismo, se ha desmoronado. La catalana siente que se han aprovechado de ella.

-¿Cómo es su nueva etapa?

-Dentro de lo que cabe, estoy muy contenta de haber empezado por mi cuenta porque lo he hecho a mi manera. Me compré mi moto y busqué patrocinadores y la gente que quería conmigo. Me ha resultado mucho más fácil y motivador, ya que teniendo mi propia moto he podido entrenar cuando yo quería. Y al poder entrenar, he mejorado carrera a carrera. Se ha notado. El cambio ha sido positivo para mí. Me ha salido mejor hacer la temporada así que con el equipo.

-¿Qué le parece el nivel del motociclismo femenino?

-A pesar de que somos poquitas chicas, el nivel es más alto cada año. Todas vamos progresando. Estamos muy cerquita del nivel de los chicos en cuanto a tiempos. Va muy bien la categoría femenina para que las mujeres poco a poco se vayan animando. La idea es que en los campeonatos mixtos se vea cada vez más mujeres. Es un mundo muy masculino y hay poquitas chicas. Pero cada vez va habiendo más.

-¿De dónde viene su pasión por el motociclismo?

-Siempre me han llamado la atención las motos, desde pequeñita. Pero el instinto protector de mis padres me prohibía acercarme a una moto. De pequeñita hice lo que una niña puede hacer: ballet, canto coral, he tocado el piano... Cuando me quería sacar el carnet con 14 años, no me dejaron. Y mi primera moto de marchas la tuve con 20 años y a escondidas de mis padres.

-¿Cómo empezó a competir?

-Empecé tarde en la competición, con 26 años. Yo tengo claro que no me voy a dedicar a ello. Lo hago para pasármelo bien, como un hobby. Por las mañana trabajo en la redacción de una revista de motos. Hago lo que me gusta, pruebo motos y doy mi valoración. Por las tardes, trabajo con caballos, domo caballos y doy clases de equitación. Y los fines de semana, trabajo con una empresa de rodadas como monitora.

-¿Qué ha ocurrido con Champi?

-Es una historia larguísima. He estado dos años con Champi. En 2016, bien. Pese a él pedir ayudas y tener patrocinadores, yo me tenía que pagar mis neumáticos, mis inscripciones y mis entrenamientos de los viernes. De lo único que me beneficiaba al estar en el equipo de Champi era un box, el servicio de catering, un mono hecho a medida al año y la asistencia de ellos de mecánica, que no era mecánica porque la única faena que hacían era poner calentadores, iniciar la moto y poco más. Cuando finalizó esa temporada, Champi me dijo que estaban muy contentos conmigo y me preguntó si quería continuar. Yo le contesté: «Me gustaría que con todos los recursos que tienes me pudieses ayudar en algo más». Entonces, en 2017, me propuso cederme la moto, me pagaba las inscripciones a las carreras y me ponía un juego de neumáticos por carrera. Pero me seguía pagando yo los entrenamientos del viernes, la gasolina, el segundo juego de neumáticos... Y tenía que poner una fianza de 2.000 euros para la moto.

-Y sufrió una caída...

-Tuve la mala suerte de que en la última carrera de Jerez me tiraron y esa fianza no la vi. Me pasaron un presupuesto de 2.600 euros. O sea que tenía que abonar dinero. La factura estaba como inflada. Intenté reducir al máximo el presupuesto y al final fueron 1.400 euros. Tuve que ir muchos meses detrás de él para cobrar los 600 euros de diferencia. Y un detalle muy feo por su parte fue que el mismo día de la caída me reclamó que le devolviera el mono. Yo le dije que me pertenecía. Fue un cúmulo de cosas. Ir tacañeando. Y luego, cuando te enteras de que la Diputación de Valencia le ha aportado toda esa cantidad de dinero, dices: «¿Y qué ha hecho con todo ese dinero?». Aparte, estaba lo que sacaba de los patrocinadores. Han empezado a investigar y han sacado todos los trapos sucios. La avaricia rompe el saco.

-¿Cómo valora el proyecto de 'Champi' Herreros?

-Considero que se aprovechó de nuestra imagen para sacar dinero a nuestra costa. Él ha conseguido patrocinadores y dinero por nuestra imagen. Las mecánicas no tenían un contrato de trabajo. Ni les pegaban. Realmente, gente especializada no había. Eran mecánicas de prácticas que acaban de salir de sus estudios. En el segundo año, sí que podían llegar a sacar la rueda de un eje, pero siempre con la supervisión de un hombre. El mecánico que había era hermano de Champi.

-¿Cuáles son sus objetivos?

-Mejorar cada vez que salgo a pista. Esta temporada, pese a empezar con una moto totalmente diferente, he bajado mis tiempos. Para mí, eso es el mejor premio.

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